El PT impulsa un proyecto similar al aprobado en la Argentina. La derecha -incluso los aliados de Rousseff- pusieron el grito en el cielo. La presidenta fijo límites al recorte presupuestario.
Agencias y Redacción de En Orsai. // Lunes 05 de enero de 2015 | 11:21
Vamos a hacer un proceso con tranquilidad, sin prisa, vamos a trabajar con un concepto amplio de democracia, escuchar a todas las propuestas
La descarada parcialidad de los grandes medios tradicionales en la última campaña electoral de Brasil indignó al Partido de los Trabajadores. Es la hora de pasar a la acción. El segundo gobierno de Dilma Rousseff tiene en su agenda una ley de regulación económica sobre los medios de comunicación. Lo confirmó horas atrás el nuevo ministro de Comunicaciones, Ricardo Berzoini.
"Vamos a hacer un proceso con tranquilidad, sin prisa, vamos a trabajar con un concepto amplio de democracia, escuchar a todas las propuestas y si hay participación popular, haremos un buen trabajo", declaró Berzoini.
La reglamentación económica de los medios de comunicación audiovisuales, otorgados mediante concesiones públicas a privados, está contemplada en tres artículos de la Constitución de 1988, aunque nunca fue oficializada por el Congreso, por temor a malquistarse con los grupos económicos como O Globo.
Diez grupos controlan los medios de comunicación a lo largo del país y buena parte de las repetidoras regionales son administradas indirectamente por políticos y legisladores, al contrario de lo que establece la Constitución. Todos de derecha.
La idea básica del PT es fomentar las producciones regionales y, como en la Argentina, desarmar los monopolios y obstruir los oligopolios, para que más voces se escuchen en el territorio brasileño.
Desde que llegó al poder en 2002, el PT defiende la aprobación de una nueva ley de medios de comunicación, por lo que el nuevo ministro dijo que el proceso que impulsará será "con tranquilidad y con un concepto amplio de democracia".
Pero no será nada fácil. Medios de comunicación, opositores y los propios aliados del PT pusieron de inmediato el grito en el cielo. Veamos. «Berzoini asume y ya cita proyecto de censura a la prensa», tituló el semanario «Veja», un enconado adversario del PT que en la campaña electoral jugó todas sus cartas a favor del candidato opositor Aecio Neves (Ver el video).
El diputado Eduardo Cunha, líder en el Congreso del principal grupo aliado de Rousseff, el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), declaró que se mostrará «radicalmente en contra» y añadió que esta cuestión incomoda mucho a su partido. «No nos mostraremos sumisos con el Gobierno», señaló el político aliado, que agregó que la «Cámara es independiente».
El senador Aloysio Nunes, candidato a vicepresidente de Neves, tachó a Berzoini de «chiflado». Nunes pidió un «combate sin tregua» en el Congreso y en las calles contra lo que consideró un «intento criminal» hacia la libertad de expresión y la democracia. Nunes ha sido uno de los agitadores de las histéricas protestas que cada semana reclaman en Sao Paulo la destitución de Dilma, aunque sin eco.
CORRECCION DE EXCESOS
Mientras tanto, avanza el ajuste económico y ya hubo una polémica. El nuevo ministro brasileño de Planificación, Nelson Barbosa, afirmó en una entrevista que 2015 será un año de "corrección de algunos excesos económicos“.
En ese sentido, citó, entre otras "distorsiones", la detectada en la pensión por fallecimiento, la cual consideró que era hasta el momento "una de las más generosas del mundo".
Barbosa subrayó también que el gobierno brasileño trabajará para que los gastos públicos crezcan "en línea o ligeramente por debajo" del Producto Bruto Interno (PBI).
El titular de Planificación, un hombre de ideas liberales, admitió que en los últimos años los gatos del Gobierno se situaron por encima del crecimiento del PIB porque "la economía desaceleró y el gasto público cumplió su papel anticíclico".
Tras registrar una expansión del 7,5 % en 2010, el crecimiento de la economía brasileña fue del 2,7 % en 2011, de solo el 1,0% en 2012 y del 2,3% en 2013, y el Gobierno cree que 2014 tuvo una expansión del 0,9%. Según los analistas del mercado, el crecimiento de Brasil será de 0,7%, o menos, en 2015, una mala noticia para la Argentina. Al parecer, Dilma apostará en el comienzo de su segundo mandato a recetas ortodoxas para estimular la inversión, lo que ha alarmado a las bases progresistas del PT.
El sábado, Barbosa se vio obligado a desmentir que esté en estudio un cambio en la fórmula para el reajuste del salario mínimo, tal como reclamaban los empresarios.
Durante el discurso del traspaso de cargo, el ministro afirmó que iba a proponer al Congreso Nacional una nueva regla para el cálculo del salario mínimo para el periodo de 2016 a 2019, pero un día después su Ministerio divulgó un comunicado para esclarecer que "la propuesta de valorización del salario mínimo a partir de 2016 seguirá la regla de reajuste vigente".
Según medios locales, la rectificación fue ordenada por la propia Dilma, quien en su discurso de investidura prometió un ajuste fiscal con pocos sacrificios para los más pobres.