En un discurso histórico en Davos, Mark Carney anunció que el mundo ya no se rige por reglas, sino por la coacción de las potencias. Por qué las "naciones medias" deben dejar de fingir y buscar una autonomía estratégica urgente.
Mark Carney durante su intervención en el Foro de Davos, donde llamó a terminar con la "ficción" de la gobernanza global ante el avance de los nacionalismos.
enorsaionline@gmail.com // Miercoles 21 de enero de 2026 | 23:08
El escenario del Foro Económico Mundial en Davos fue testigo de una ruptura diplomática sin precedentes. Mark Carney, Primer Ministro de Canadá, pronunció lo que muchos analistas ya califican como el acta de defunción de la globalización tal como la conocíamos. Bajo la premisa de "dejar de vivir en la mentira", Carney advirtió que el orden internacional basado en reglas es hoy una ficción utilizada por las grandes potencias para someter a las naciones medias.
Citando al disidente checo Václav Havel, Carney comparó la actitud de los países actuales con la del verdulero que coloca un cartel de "proletarios del mundo, uníos" no por convicción, sino por miedo y costumbre [00:02:21]. Según el mandatario, el sistema ya no se sostiene por su verdad, sino por la voluntad de todos de actuar como si fuera cierto, mientras las potencias utilizan la integración económica como un arma de coacción directa.
La parte más dura del análisis de Carney radica en la transformación de los vínculos comerciales. Lo que antes se vendía como "beneficio mutuo" se ha convertido, en sus palabras, en una fuente de subordinación. "No se puede vivir dentro de la mentira de la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu sometimiento", sentenció [00:05:10].
Este diagnóstico resuena con las advertencias que economistas como Alfredo Zaiat han planteado sobre la vulnerabilidad de las economías periféricas ante los cambios en el flujo financiero global. Carney señaló que estamos en una ruptura, no en una transición, donde los aranceles, las cadenas de suministro y la infraestructura financiera se usan ahora como herramientas de presión política.
Ante un mundo de "fortalezas" proteccionistas que será más pobre y frágil [00:05:55], el Primer Ministro canadiense propuso el concepto de realismo basado en valores. Esta estrategia busca que las potencias medias —categoría en la que entran países con recursos estratégicos pero sin poder de veto global— formen coaliciones temáticas para evitar ser "el menú" en la mesa de los grandes poderes [00:12:25].
Como bien ha investigado Alconada Mon en casos de influencia extranjera en la política local, la pérdida de autonomía estratégica suele ser el primer paso hacia la degradación institucional. Carney llamó a "quitar el cartel de la ventana" y reconocer que el viejo orden no va a volver [00:15:56].
Aunque sin nombrarlo constantemente, el discurso fue una respuesta directa a la política exterior de "poder duro" impulsada por Washington. Carney fue enfático al oponerse a la imposición de aranceles sobre Groenlandia y llamó a defender la integridad territorial como un principio no negociable [00:11:04]. Para el mandatario, las potencias medias deben aplicar los mismos estándares tanto a aliados como a rivales; de lo contrario, siguen siendo cómplices de la mentira institucional.
| Concepto | Viejo Orden (Ficción) | Nueva Realidad (Ruptura) |
|---|---|---|
| Integración | Beneficio Mutuo | Arma de Coacción |
| Reglas | Universales | Asimétricas |
| Estrategia | Multilateralismo ingenuo | Autonomía Estratégica |
El mensaje de Canadá en Davos es un llamado a la acción para todos los países que se encuentran atrapados en la rivalidad entre China y Estados Unidos. La propuesta es clara: construir fuerza interna, diversificar mercados y actuar en coalición. "La nostalgia no es una estrategia", concluyó Carney [00:16:04]. Es hora de que las naciones medias dejen de simular soberanía y empiecen a ejercerla con realismo y dignidad.
Fuente original del discurso: elDiario.es / Cobertura especial Foro de Davos 2026.