GIRO DEL PT

‘Joaquím manos de tijeras’ será el ministro de Economía de Brasil

Por primera vez en 12 años no comandará la economía brasileña un afiliado al PT. Dilma apuesta a la ortodoxia para acelerar el crecimiento. La oposición y los grandes medios aplauden.

‘Joaquím manos de tijeras’ será  el ministro de Economía de Brasil

Guillermo Belcore // Jueves 27 de noviembre de 2014 | 23:47

 

Lo llaman ‘Manos de tijeras’, por su apego a la austeridad fiscal y los recortes de presupuesto. Trabajaba en uno de los bancos privados más grandes de su país. Economista e ingeniero, doctorado en la cantera del neoliberalismo, sus ideas son no muy distintas a la de cualquier personero de las fuerzas de la oposición. Se llama Joaquim Levy y es el nuevo ministro de Hacienda (Economía) de Brasil. Su llegada al gobierno de nuestro principal socio corrobora el giro a la derecha de Dilma Rousseff en su segundo mandato (comienza el 1ero de enero), giro que la cúpula del Partido de los Trabajadores juzga ahora imprescindible para atraer inversiones y estimular la expansión. Una apuesta arriesgada, por cierto, que los mercados y los diarios tradicionales han aplaudido, elogiando “el pragmatismo de la presidente“. Así las cosas, es la primera vez en doce años que el PT no tiene un afiliado comandando la economía nacional.
Levy, de 53 años, es un miembro paradigmático de establishment financiero, la contracara perfecta de Axel Kicillof. Su curricula indica que cuenta con una larga carrera en organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Central Europeo. Era director del Bradesco Asset Management, el brazo de gestión de fondos especulativos del Bradesco, el segundo mayor banco privado de Brasil, en el que administra cerca de 300.000 millones de reales (unos u$s 120.000 millones) de grandes inversores y empresas.
También puede llamársele ‘tecnócrata‘. No está afiliado a ningún partido, estudió naturalmente en la Universidad de Chicago, y no ha dudado en saltar del bando tucano al petista. Ocupó cargos de responsabilidad en los ministerios de Hacienda y Planificación (2000-2002), en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y luego fue secretario del Tesoro Nacional (2003-2006), durante el primer mandato de Lula da Silva.
En la secretaría del Tesoro de Lula es donde se ganó el mote por el que se lo conoce. Fue un adversario del desarrollismo y la distribución del ingreso vía aumento del gasto estatal.  Lo llamaron “secretario de la Tijera“, Tesoura en portugués, en un juego de palabras con su cargo (Tesouro). De ahí derivó en ‘Joaquim Manostijeras’ cuando ocupó la Secretaría de Hacienda del gobierno estadual de Río de Janeiro, entre 2007 y 2010, y repitió sus recetas ortodoxas. Dicen los medios brasileños que cuando Dilma era ministra de Minas y Energía echó a Levy de su oficina. Mirá qué cambio.
Obviamente, la elección de Levy ha causado malhumor entre los cuadros del PT y  fue aplaudida por la oposición de derecha, que durante la campaña electoral levantó la bandera de la necesidad de aplicar un ajuste fiscal para que la economía retome la vía del alto crecimiento, es decir todo lo contrario de las recetas keynesianas que se aplican de este lado de la frontera. Y nada que ver con el actual ministro Guido Mantega, quien ha aplicado fuertes estímulos al crédito y rebajas tributarias a sectores clave.
LOS OTROS
Dilma también designó ayer a otros dos filoliberales para su segundo mandato: el nuevo ministro de Planificación, será Nelson Barbosa, y mantuvo a Alexandre Tombini al frente del Banco Central.
Tombini declaró hoy que trabajará para que la inflación baje y retorne al centro de la meta fijado por el gobierno petista, del 4,5 % anual. No sería raro, entonces que vuelva a subir la tasa de interés, una medida claramente recesiva. Vale recordar que Brasil no tiene un problema inflacionario, oscila hoy entre el 6 y el 6,5% anual. El drama es el bajo crecimiento que amenaza las conquistas sociales de tres presidencias de izquierda.
Barbosa fue viceministro de Hacienda entre 2011 y 2013 y ahora asume la cartera de Planificación, que se encarga de elaborar el presupuesto nacional y también de ejecutar el principal programa de obras públicas del Gobierno. Para este economista, el "proceso de inclusión social", una de las banderas del PT en sus doce años en el poder, "depende de la estabilidad económica". La oposición de derecha no lo habría dicho mejor.
Por su parte, Levy dejó claro hoy en su primer pronunciamiento público que sus esfuerzos se centrarán en ajustar las cuentas, no en profundizar la justicia social. Su meta para 2015 es que Brasil obtenga un superávit fiscal primario equivalente al 1,2 % del Producto Bruto Interno bruto (PBI). "Alcanzar estas metas es fundamental para generar confianza y para retomar "el crecimiento y consolidar los avances sociales de los últimos 20 años", afirmó.
El superávit fiscal primario es el principal indicador utilizado en Brasil para medir la salud de las cuentas públicas, puesto que indica el ahorro que el Gobierno hace para pagar la deuda estatal. Este año, las cuentas nacionales probablemente terminarán en rojo. Levy afirmó que el Gobierno "dará ejemplo aumentando el ahorro". ¿Donde aplicará el tijeretazo es la pregunta del millón?

Lo llaman Manos de tijeras, por su apego a la austeridad fiscal y los recortes de presupuesto. Trabaja en uno de los bancos privados más grandes de su país. Economista e ingeniero, doctorado en la cantera estadounidense del neoliberalismo, sus ideas son no muy distintas a la de cualquier personero de las fuerzas de la oposición. Se llama Joaquim Levy y es el nuevo ministro de Hacienda (Economía) de Brasil. Su llegada al gobierno de nuestro principal socio corrobora el giro a la derecha de Dilma Rousseff en su segundo mandato (comienza el 1ero de enero), giro que la cúpula del Partido de los Trabajadores juzga ahora imprescindible para atraer inversiones y estimular la expansión. Una apuesta arriesgada, por cierto, que los mercados y los diarios tradicionales han aplaudido, elogiando “el pragmatismo de la presidente“. Así las cosas, es la primera vez en doce años que el PT no tendrá un afiliado comandando la economía nacional.


Levy, de 53 años, es un miembro paradigmático de establishment financiero, la contracara perfecta de Axel Kicillof. Su curricula indica que cuenta con una larga carrera en organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Central Europeo. Es director del Bradesco Asset Management, el gestor de fondos especulativos del Bradesco, el segundo mayor banco privado de Brasil, en el que administra cerca de 300.000 millones de reales (unos u$s 120.000 millones) de grandes inversores y empresas.


También puede llamársele tecnócrata a Levy. No está afiliado a ningún partido, estudió naturalmente en la Universidad de Chicago, y no ha dudado en saltar del bando tucano al petista, es decir es un transfuga. Ocupó cargos de responsabilidad en los ministerios de Hacienda y Planificación (2000-2002), en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y luego fue secretario del Tesoro Nacional (2003-2006), durante el primer mandato de Lula da Silva.

 

Según la agencia EFE, es en la secretaría del Tesoro de Lula es donde se ganó el mote por el que se lo conoce. Fue un adversario del desarrollismo y la distribución del ingreso vía aumento del gasto estatal.  Lo llamaron “secretario de la Tijera“, Tesoura en portugués, en un juego de palabras con su cargo (Tesouro). De ahí derivó en Joaquim manos de tijeras cuando ocupó la Secretaría de Hacienda del gobierno estadual de Río de Janeiro, entre 2007 y 2010, y repitió sus recetas ortodoxas. Dicen los medios brasileños que cuando Dilma era ministra de Minas y Energía echó a Levy de su oficina. Mirá qué cambio.


Obviamente, la elección de Levy ha causado malhumor entre los cuadros del PT y  fue aplaudida por la oposición de derecha, que durante la campaña electoral levantó la bandera de la necesidad de aplicar un ajuste fiscal para que la economía retome la vía del alto crecimiento, es decir todo lo contrario de las recetas keynesianas que se aplican de este lado de la frontera. Y nada que ver con el actual ministro Guido Mantega, quien ha aplicado fuertes estímulos al crédito y rebajas tributarias a sectores clave.


LOS OTROS

Dilma también designó ayer a otros dos filoliberales para su segundo mandato: el nuevo ministro de Planificación, será Nelson Barbosa, y mantuvo a Alexandre Tombini al frente del Banco Central.


Tombini declaró hoy que trabajará para que la inflación baje y retorne al centro de la meta fijado por el gobierno petista, del 4,5 % anual. No sería raro, entonces que vuelva a subir la tasa de interés, una medida claramente recesiva. Vale recordar que Brasil no tiene un problema inflacionario, oscila hoy entre el 6 y el 6,5% anual. El drama es el bajo crecimiento que amenaza las conquistas sociales de tres presidencias de izquierda.


Barbosa fue viceministro de Hacienda entre 2011 y 2013 y ahora asume la cartera de Planificación, que se encarga de elaborar el presupuesto nacional y también de ejecutar el principal programa de obras públicas del Gobierno. Para este economista, el "proceso de inclusión social", una de las banderas del PT en sus doce años en el poder, "depende de la estabilidad económica". La oposición de derecha no lo habría dicho mejor.


Por su parte, Levy dejó claro hoy en su primer pronunciamiento público que sus esfuerzos se centrarán en ajustar las cuentas, no en profundizar la justicia social. Su meta para 2015 es que Brasil obtenga un superávit fiscal primario equivalente al 1,2 % del Producto Bruto Interno bruto (PBI). "Alcanzar estas metas es fundamental para generar confianza y para retomar "el crecimiento y consolidar los avances sociales de los últimos 20 años", afirmó.

El superávit fiscal primario es usado generalmente para medir la salud de las cuentas públicas, puesto que indica el ahorro que el Gobierno hace para pagar la deuda estatal. Este año, las cuentas nacionales probablemente terminarán en rojo. Levy afirmó que el Gobierno "dará ejemplo aumentando el ahorro". ¿Donde aplicará el tijeretazo es la pregunta del millón?

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