La actual presidenta obtuvo el 51,63% de los votos. El estado de Minas Gerais fue clave. El PT perdió un bastión, Río Grande do Sul. Se viene una radical reforma política, prometió Rousseff.
Guillermo Belcore // Lunes 27 de octubre de 2014 | 00:01
Primera mujer en llegar a la presidencia en la historia de Brasil, y con un pasado de militante contra la dictadura sobre sus espaldas, Dilma Rousseff logró hoy ser reelecta, aunque con una diferencia menor a la esperada. Su compromiso con los programas del Partido de los Trabajadores para la redistribución de ingreso -que sacaron de la pobreza a 30 millones de brasileños durante este siglo- le ha garantizado un sólido respaldo de las clases populares. Una digna pupila de Lula Ignacio de Silva. Los mercados financieros, los grandes medios y el empresariado, que se jugaron sin fisuras a favor del candidato opositor, son los grandes derrotados de una impecable jornada democrática.
Dilma obtuvo el 51,63% de los votos (54,47 millones de voluntades) y amplía así a 16 años la hegemonía del PT en el país más influyente y populoso de Sudamérica. En rigor de verdad fueron las elecciones más ajustadas y polarizadas en la historia de nuestro socio. El senador socialdemócrata Aécio Neves, del derechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), logró el 48,37% (51,02 millones de votos). La tasa de abstención fue del 21,09%. Dilma ganó en 15 de los 27 estados (provincias) brasileños. El efecto desgaste ha sido mínimo para el PT: Dilma había obtenido en el balotaje de cuatro años atrás: 55,7 millones de votos.
EL ESTADO CLAVE
Tal como se esperaba, Dilma ganó en Río de Janeiro, el nordeste y la Amazonia. Aécio se impuso en San Pablo y los ricos estados del sur, tal como pronostican los cálculos previos. El estado de Minas Gerais, entonces, fue el distrito clave para la reelección de la presidenta, cuyo rival en las urnas, justamente, fue el hombre fuerte de la última década en ese distrito en la que ambos nacieron. Segundo colegio electoral del país con 15,2 millones de personas, Minas había sido gobernada dos veces por Neves y otra por su ahijado político, Antonio Anastasia, quien el 5 de octubre en la primera vuelta consiguió en las urnas un escaño para el Senado. Oriundos del mismo estado, el fútbol también separaba a los candidatos: Dilma es hincha del Atlético Mineiro; Aecio del Cruzeiro.
LAS GOBERNACIONES
Además del balotaje presidencial, hoy se celebró en el querido país vecino la segunda vuelta de las elecciones regionales. Aquí, ay, no le fue tan bien al PT. Los partidos de oposición ganaron en nueve de 14 estados. Se apoderaron de plazas importantes como Río Grande do Sul y Brasilia. Los candidatos afines al gobierno triunfaron en los otros cinco estados y su victoria más importante fue en Río de Janeiro, tercera región más poblada, donde los dos aspirantes eran aliados de Dilma. Allí venció Luiz Fernando Pezao, del cambiante y oportunista (pero aún poderoso) Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
* De este modo, los 27 gobiernos regionales del país, doce quedaron en manos de aliados de Rousseff y 15 de la oposición, incluyendo San Pablo, el estado más poblado, rico y desarrollado, donde las elecciones se habían decidido en la primera vuelta, celebrada el pasado día 5, cuando ganó la reelección el gobernador Geraldo Alckmin. San Pablo está bajo la ferula del PSDB, el partido de Aécio Neves y Fernando Henrique Cardoso, de forma ininterrumpida desde 1995.
* El mayor revés para Dilma fue en Río Grande do Sul, donde hizo un papelón el actual gobernador, Tarso Genro, ex ministro de Justicia y amigo personal de Lula. Genro, que tuvo un 38,79% de los votos, fue derrotado por José Ivo Sartori, del PMDB, que era apoyado por las fuerzas conservadoras y recibió el 61,21%. El PT deberá analizar seriamente lo que hizo mal para perder el quinto mayor colegio electoral de Brasil, con cerca de 8,4 millones de votantes. Como recordarás, la capital gaúcha, Porto Alegre, se convirtió en la meca de la izquierda mundial y del movimiento contra la globalización, por haber alumbrado el Foro Social Mundial, una alternativa al Foro Económico de Davos (Suiza) en cuya creación tuvo una participación clave el partido de Lula.
* El mas impactante triunfo de la izquierda, en cuanto a las gobernadores, había sido en la primera vuelta, justamente en Minas Gerais (recorda lo que escribimos más arriba). Beñlo Horizonte, la sede del gobierno estadual, ha estado en manos de la derecha desde el regreso de la democracia en 1985 pero a partir del próximo 1 de enero será gobernado por primera vez por el PT, en una gestión encabezada por Fernando Pimentel.
LAS PROMESAS
En su primer discurso tras ser reelecta, hace minutos, Dilma prometió una reforma política que contribuya a combatir la corrupción y la impunidad. También anunció que habrá medidas económicas puntuales para acelerar el crecimiento. Este es, justamente, el punto flaco de la exitosa gestión social de la izquierda: Brasil no ha venido creciendo en la medida en lo que permitiría su enorme potencial (lo cual perjudica a la Argentina, pues podemos colocar menos exportaciones) por una mezcla de moneda sobrevaluada y altas tasas de interés para mantener la inflación baja.