entrevista

El asesor en comunicación política Daniel Rosso analizó los ejes que definen la comunicación gubernamental

Daniel Rosso analizó las nuevas identidades políticas en el FDT, el impacto de la inflación y la incidencia de la comunicación experiencial, la dificultad o, directamente, la imposibilidad de arribar a un acuerdo con los medios concentrados de comunicación y, por lo tanto,lo imprescindible que resulta el fortalecimiento del sistema de medios públicos y los medios alternativos y privados no concentrados.

Foto: Daniel Rosso

Foto: Daniel Rosso


Domingo 08 de mayo de 2022 | 21:44

(Por Estefanía Cendón - Motor Económico) Rosso sostuvo que durante los últimos dos meses el Gobierno de Alberto Fernández intenta producir “nuevas identidades políticas”. “El kirchnerismo pro-albertista sería una identidad extraída en el periodo que va desde 2003 a 2007, mientras que la identidad cristinista, con la cual confronta, es una identidad emplazada temporalmente desde 2007 al 2015. Buena parte de la estrategia comunicacional está dirigida hacia el interior de la propia coalición de gobierno y no hacia afuera”, distinguió el sociólogo.

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Consultado acerca de los mecanismos para alcanzar una comunicación efectiva de cara a la sociedad, el director de la Radio AM530 describió: “El Gobierno tiene una línea de comunicar el crecimiento y con números reales, ya que la Argentina crece y sigue creciendo, pero no tiene una estrategia para comunicar las dificultades que encuentra para distribuir los beneficios de ese crecimiento. La inflación es un mecanismo global para que ese crecimiento quede en pocas manos y no se distribuya”.

“El Gobierno comunica el crecimiento alcanzado con números reales, pero no logra comunicar los límites para su distribución” Daniel Rosso

El ex subsecretario de Medios de la Nación durante el gobierno Kirchnerista analizó el impacto de la “comunicación experiencial” ante la inflación, la búsqueda todo el tiempo fallida de un acuerdo con los medios concentrados de comunicación y el rol de los medios públicos y alternativos ante el escenario actual. “Desde el punto de vista experiencial, cuando tenés una inflación como la actual la comunicación del bolsillo es terrible para cualquier gobierno. De tener un buen dispositivo de mediación propio y una estrategia de comunicación clásicamente populista, quizás la inflación no quedaría como responsabilidad del gobierno sino como responsabilidad de la cadena de producción y distribución agroindustrial que con cada golpe inflacionario se queda con parte de tus ingresos”, detalló el periodista

Motor Económico: ¿Cómo es actualmente la comunicación del gobierno de cara a la sociedad? ¿Cuáles son los ejes a los que apunta esa comunicación en la pospandemia?

Daniel Rosso: El Gobierno durante los últimos dos meses está intentando producir nuevas identidades políticas dentro de su propio campo. Intenta partir el kirchnerismo en dos: uno que llegaría hasta 2007 y que es «el kirchnerismo de Néstor» y otro que va desde 2007 al 2015 y que sería el «kirchnerismo de Cristina». Ese corte temporal en 2007 es profundizado porel Gobierno en su estrategia comunicacional y de ahí derivan dos identidades en el campo propio: uno es el cristinismo, con La Cámpora incluida, y el otro es una especie de kirchnerismo pro-gubernamental. En esta segunda identidad aparecen un conjunto de voceros claramente kirchneristas que de algún modo discuten, desde esa nueva identidad construida por el Gobierno que es la identidad kirchnerista pro-Albertista, con otra identidad que sería la del cristinismo.

Lo interesante, es que ambas identidades que el Gobierno intenta construir comunicacionalmente están sobre una línea temporal. El kirchnerismo pro-albertista sería una identidad extraída en el periodo que va desde 2003 a 2007, mientras que la identidad cristinista, con la cual confronta, es una identidad emplazada temporalmente desde 2007 al 2015. Esto significa que buena parte de la estrategia comunicacional del Gobierno está dirigida hacia el interior de su propia coalición de gobierno y no hacia afuera. Hay un mayor esfuerzo comunicacional en diferenciar ese primer kirchnerismo de ese segundo kircherismo. Hay mayor preocupación por construir esa oposición interna que por construir hacia afuera con la oposición de, por ejemplo, Juntos por el Cambio o los libertarios, etc. Estamos ante una especie de interiorización de la construcción de identidades.

ME: ¿De qué manera se construye una comunicación efectiva en un contexto económico poco favorable y con las tensiones que atraviesa una coalición de gobierno como el Frente de Todos (FDT)?

DR: Creo que acá también podemos ver una especie de temporalización o línea de tiempo. El Gobierno en una primera etapa afirma que hubo un crecimiento, con la referencia continua al crecimiento del 10.3% del PBI en 2021 y algunos signos de crecimiento actual, con una caída de los niveles de desempleo del 7, con una mejora de la utilización de la capacidad instalada ociosa de la industria. Estos datos son comprobables. El tema es que este crecimiento hoy no se verifica en términos de distribución, es un modelo de crecimiento con concentración del ingreso. Para resolver esta situación se plantea una primera etapa de crecimiento y ahora vendría un segundo tiempo de distribución.

El cristinismo en esta instancia plantea que no puede haber crecimiento sin distribución, ya que su modelo implica el crecimiento con la gente adentro, un modelo inclusivo.La comunicación del kirchnerismo, sobre todo en sus últimos dos periodos, siempre fue de una especie de populismo de izquierda. El populismo lo que hace es partir al campo político en dos: un “nosotros”, el Gobierno, y un “ellos” que fue Macri, Juntos por el Cambio, y que hoy podrían ser,además,los libertarios. Así se construye una identidad por contraste.

En el gobierno de Alberto Fernández al estar interiorizado el conflicto político, esta construcción de un campo entre un «nosotros» y un «ellos» es hacia el interior del FDT. Entonces, no se termina de construir ese populismo hacia afuera, esa diferenciación nítida entre un nosotros, que debería ser el FDT, y un ellos que es el diversificado frente neoliberal.

ME: ¿Cuáles son las consecuencias?

DR: Se genera una especie de «acuerdo inconcluso». El gobierno ha acordado con el FMI, con los bonistas privados y algunos factores de poder, pero no terminó de acordar con los medios concentrados de comunicación, lo que produce un doble proceso depérdida de legitimidad. Por un lado, pierde legitimidad por el desarrollo de un modelo de crecimiento con baja distribución, lo que se verifica en que los precios aumentan más que los salarios, por lo cual desde el punto de vista de “lo acordado” hay pérdida de legitimidad. Además, en lo que no acordó, que es con los medios concentrados de comunicación, también hay pérdida de legitimidad desde el punto de vista simbólico.

Es un gobierno sometido a dos lógicas de pérdida de legitimidad simultáneas: por lo que acordó con algunos de los factores de poder y con lo que no acordó con los medios concentrados de comunicación. Por lo tanto, a mi juicio, es un gobierno prácticamente sin comunicación.

ME: El año pasado se destacó la necesidad de reforzar la comunicación experiencial, aquella que derivade la experiencia cotidiana, y sostuvo que «la mejor comunicación está en el bolsillo de la gente». ¿Qué es lo que pesa más hoy: el factor económico, su impacto en la población, o la incidencia del relato construido por los medios masivos?

DR: Desde el punto de vista experiencial, cuando tenés una inflación como la actual la comunicación del bolsillo es terrible para cualquier gobierno. La inflación es un gran mecanismo de redistribución regresiva, si tenés un 5 o 6% de aumento de los precios eso que perdiste es parte de tu consumo que dejas de consumir, es dinero que va de tu bolsillo al de los formadores de precios. Detrás viene el Estado intentando un mecanismo de redistribución progresiva dando un bono o paritarias, pero que siempre van por detrás del movimiento de los precios.

En el caso de los trabajadores registrados puede llegar a haber una compensación, ya que cuentan con mejor posibilidades de negociación, pero los trabajadores registrados en nuestro país son alrededor del 35 o 36% del conjunto de la masa asalariada. Por lo tanto, arriba de un 60% de los trabajadores no cuentan con este mecanismo de compensación.

Sobre esta pérdida de legitimidad “material” se suma la pérdida de legitimidad simbólica: el gobierno busca acuerdos con los medios concentrados intentando que estos medien su relación con la sociedad a su favor, pero no termina de lograrlo. Tampoco despliega un modelo de comunicación populista para construir un “nosotros” y un ellos que parta el campo político, social y económico dejando de un lado a los que aumentan los precios y, del otro, al gobierno tratando de que no aumenten.

¿Qué es lo que sucede? La responsabilidad por ese proceso de puja distributiva e inflacionaria termina siendo del Gobierno y no de los otros actores que intervienen en las cadenas de producción y distribución de los productos que aumentan.

En síntesis: en el marco de ese acuerdo incompleto, el gobierno no logra (en buena medida porque es imposible) una alianza con los medios concentrados y, en su lugar, no desarrolla una estrategia de comunicación populista para trasladar responsabilidades hacia los actores de la cadena de producción y distribución agroindustrial que con cada golpe inflacionario se quedan con parte de tus ingresos. En ese marco, tampoco fortalece una estrategia de medios públicos, alternativos y privados no concentrados para construir interpretaciones alternativas. Aquí se abren dos interpretaciones: una es que el gobierno fracasa en su estrategia política – comunicacional; la segunda es que no fracasa sino que ésta es una consecuencia de las alianzas económicas que algunos sectores del gobierno privilegian.

«Por lo tanto, si los medios concentrados no son una mediación para explicarle esto a la sociedad y no se utiliza el sistema de medios públicos, ni se activa un sistema de medios alternativos, lo que tenés es crisis. Además de que delegaste la explicación de la crisis en sectores concentrados de la comunicación», señaló Rosso

ME: ¿Cómo se expresan estas dificultades que se presentan, por acción u omisión, a nivel comunicacional?

DR: El Gobierno tiene una línea de comunicar el crecimiento y con números reales, ya que la Argentina crece y sigue creciendo, pero no tiene una estrategia para comunicar las dificultades que encuentra para distribuir los beneficios de ese crecimiento. Comunica el crecimiento, pero no logra comunicar los límites para su distribución. La inflación es un mecanismo global para que ese crecimiento quede en pocas manos y no se distribuya.

Esta segunda parte tiene dificultad en la comunicación por tres cuestiones: uno, porque la estrategia de comunicación está hacia el interior, lo que significa que están más en la lógica de construir un kirchnerismo albertista, para aislar al cristinismo, que en poner el conflicto afuera; dos, no cuenta con un sistema de mediación con la sociedad por sudificultad o imposibilidad de acordar con los medios concentrados y, por ende, tampoco generó un conjunto de medios que lo ayuden a explicar por qué hay crecimiento y no hay distribución; tres, hay una idea de que los medios públicos deben ser neutrales en el conflicto político cuando en realidad deberían servir para generar «información testigo», información fidedigna y equilibrada sobre los distintos procesos políticos, económicos y sociales que muestren que los medios concentrados no son fidedignos.

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