Juan Alonso

"Fue un año de mierda"

El hilo de Juan Alonso @jotaalonso  Fue un año de mierda. Perdí a mi vieja por la pandemia y se nos fue El Diego. El más grande artista que debería ingresar para siempre a la cima del canon cultural de la Argentina. Fue mucho más que un jugador de fútbol. Pero ahora quiero decir un par de cosas. Abro un hilo

Viernes 27 de noviembre de 2020 | 17:20

Los macabros monstruos que no tienen ilusiones salieron al acecho como las hienas. La muerte de Diego (nuestro gran héroe villero, guevarista y peronista) sacudió la modorra del odio maltratado. Y pronto comenzaron los informes canallas desde la grieta más honda de la muerte.

Los que fueron socios de Videla y Massera y ahora tienen un canal de tevé dejaron el micrófono abierto. Una abogada que era rockera, se puso la gorra de la Policía porque siempre fue Policía y lo será. Y el bolsero de publicidad Majul masticó todos los huesos de la escoria.

No esperaron ni 24 horas. Muy pronto el portal de la embajada de EE UU, Clarín y La Nación salieron a lapidar a los pobres, los nadie, los villeros, los que Diego quiso y defendió. Pero los negros querían verlo gambetear con el brazo guerrillero y el corazón de arrabal.

No les importó que todas las tapas de los diarios del mundo mostraron más respeto y amor por Diego que ellos. Desde China a Rusia y de Libia a Francia, África y el barrio de La Paternal. No les importó el abrazo entre bosteros y gallinas. No les importó Gallardo y Claudia.

Pronto comenzaron con la tecnicatura del puterío y esa roña que tanto les gusta agitar. Una foto de Diego comenzó a circular. La muerte deja sin aliento y como pasó con Néstor, Perón y Evita; el gordo cara de galleta sigue caminando medio chueco, piantado de los muertos.

Los hijos de la gran mierda quieren al Diego solo jugador, pero no. Diego era un hombre a los 16 años, cuando Argentinos Juniors le alquiló una casa a su familia y así doña Tota y don Diego salieron de Fiorito para verlo gambetear. ¿Qué carajo saben ellos lo que es el hambre?

Diego era el mejor representante de todos los que fuimos pobres y no tuvimos donde darnos un baño en los inviernos. Diego fue el símbolo y es la leyenda de los caídos del sistema que pueden triunfar a base de valentía y talento redentor. ¿Pero qué carajo saben estos mierdas?

Nos han ofendido. Nos han lastimado. Nos han faltado el respeto a quienes amamos a Diego y lo que representa. La afrenta no tiene sanación y la confrontación será inevitable. Como Diego dejó este mundo careta, ahora ellos lo quieren moralizar. Los ladrones de la fe y la verdad.

Una voz habla por debajo de la actuación escénica y dice: Diego fue el más grande jugador de la historia, Diego fue nuestro gran capitán, Diego era un líder en la cancha. ¡Claro que era todo eso pero Diego es mucho más! Y eso que es no les conviene demasiado y lo quieren apagar.

Los moralistas que aplaudieron al mamerto de Macri cuando fundió la Argentina y nos dejó en el abismo, ahora salen al pasto de la calamidad. Quisieran que nuestro amado país fuese un circo romano con cristianos devorados por los leones. Sus leones colocados de correa y bozal.

Que unos barras traspasaron el Patio de las Palmeras, que Alberto dice tal, que Cristina estuvo con Wado y si pidió café, cortado, agua o jugo de ananá. No entienden nada. Mientras los trapos colgaban de los fierros donde antes (con Macri) no había más que pura orfandad.

Ya estoy grande para gastar pólvora vital. Llevo más de 30 años en el oficio de escribir. Pronto voy a cumplir 54. Mi hija está grande. Espero la vacuna y saldar el cuento de la vida para seguir con el látigo del teclado secando el sudor con un repasador. No los odio. Me apenan.

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