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Pandemia, vulnerabilidades, finitud. por Jorge Rachid

La humanidad desde siempre ha tenido con la muerte una relación disímil, compleja, contradictoria, refugiada en las religiones y el concepto de la vida después de la muerte, ha hecho de ella un elemento inconsciente, de la única certeza que se tiene biológicamente.

Pandemia, vulnerabilidades, finitud. por Jorge Rachid

Sábado 25 de julio de 2020 | 12:37

Nadie puede predecir de qué se va a enfermar, ni tampoco como se va a manejar en esas circunstancias. En general las personas piensan, que todas las noticias terribles que transmiten los medios, les pasan a los demás, que nunca les llegará el infortunio, o en todo caso se preparan para afrontarlo, como la inseguridad. En otros casos aun conociendo la realidad, la ignoran en lo que los psicólogos llaman la desmentida, saben que están en peligro pero lo desprecian. En ese hecho por ejemplo, alentando la irresponsabilidad social, se basan los medios para atacar la Cuarentena

Los eventos más difíciles de manejar por los individuos son los hechos traumáticos, aquellos como los accidentes de tránsito graves y siniestros laborales, que ocurren de manera inesperada y cambian las vidas de las personas. Esos dejan huellas indelebles que son mecanismos psicológicos denominados stress postraumático, que pueden llevarse por años, como pesada y agobiante mochila psicológica. Lo mismo ocurre con las guerras, en donde los individuos deben transcurrir episodios, que en su vida normal, serían imposibles de sólo pensarlos, como lastimar o matar a alguien, tener su casa bombardeada, huir sin destino por caminos desconocidos, convivir con extraños en campamentos de refugiados infinitos. Ese tipo de acontecimientos dejan huellas para toda la vida.

La Pandemia, hecho inesperado, global, dramático, nos pone como Humanidad, frente a dos situaciones difíciles de llevar por parte de las comunidades y de los individuos, originando comportamientos disímiles, contradictorios que expresan como toda situación límite, las personalidades de los individuos. Así algunos reaccionan ignorando los peligros de una situación que los tiene, otros con miedos profundos que paralizan, muchos venciendo los mismos, trabajan para la comunidad abnegadamente, no siendo siempre reconocidos, otros simplemente hacen lo que pueden dejando transcurrir la tragedia en el tiempo.

Sin intentar ser especialista en el tema, creo que como en las enfermedades graves, cuando los pacientes o las comunidades, comienzan a sentirse vulnerables, comienzan a ser diferentes, ni mejores ni peores, simplemente recorren otros comportamientos individuales y sociales, recuperan los afectos, priorizan sus necesidades de modo diferente, se humanizan en un mundo, frío, mecánico y calculador del objeto como fin de la vida, (casa, auto, viajes, ropa, etc), pasando a segundo plano esas antiguas urgencias, avanzando hacia la humanización y la solidaridad en la vida diaria.

Es que la sensación de vulnerabilidad, inevitablemente conlleva a la idea de la finitud de la vida, hace consciente lo que hasta ayer era inconsciente, le da temporalidad a nuestra existencia, haciendo a las personas cambiar hábitos de vida, sistemas de relaciones, reconstruir afectos y disfrutar cuestiones que hasta ayer eran secundarias, a las cuales les éramos indiferentes. También se comienza a revalorizar al “otro” afectado, como un compañero de ruta, se lo comienza a ver como alguien, a aquel que hasta hace poco se lo ignoraba. Se reconoce al fin como finito, lo cual lo hace en general humilde ante la dimensión gigantesca de la vida, que seguirá igual, después de la partida de uno.

La Pandemia trae estas reflexiones para que cada uno evalúe e indague, sus propias miradas del tema, para saber si sus comportamientos son en relación a la comunidad que sufre, a la solidaridad necesaria, a la humildad de la búsqueda en las respuestas que no siempre están, o se para con la soberbia propia del que nada le importa, con desprecio a la vida, porque en definitiva, comprendió que algún día se va.

Esas tipologías las observamos en la lucha diaria contra la Pandemia, haciéndose más evidente en los medios de comunicación llenos de expertos todólogos, que expresan sin dudas, conceptos que no manejan, ni estudian pero adjudican con supuesta autoridad, categorías denigratorias a quienes diariamente están luchando por el pueblo, como categoría superior de la Patria.

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Cristina

A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas

(Por CFK) Como todos y todas saben, no concurro a actividades públicas u homenajes que tengan que ver con aquel 27 de octubre. Tal vez sea un mecanismo inconsciente de no aceptación ante lo irreversible. No sé… Ya saben que la psicología no es mi fuerte. Pero además resulta que mañana también se cumple un año del triunfo electoral del Frente de Todos. ¿Qué increíble, no? Que la elección presidencial en la que volvimos a ganar haya coincidido justo con el 27 de octubre. Licencias que se toma la historia.