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TESTIMONIOS

Una opinión que se repite: "El paro perjudica a los trabajadores"

Algunos asalariados corren el riesgo de perder un jugoso plus por presentismo, a causa de una huelga que no concita simpatías entre los trabajadores consultados por este diario. Hay temor por la violencia de los piquetes. La paralización del transporte, lo más criticado.

Una opinión que se repite:

Miercoles 09 de abril de 2014 | 20:52

Aunque nos molesta la inflación como a todos, no es momento de parar, nos perjudica

A tenor de lo escuchado en la calle, pocas veces un paro general recabó tan poca simpatía por parte de los trabajadores como el que se realizará mañana. Gente de a pie consultada por este diario calificaron a la huelga de innecesaria y perjudicial para los intereses de los asalariados.

 

Un chofer de la línea de colectivos 132, por ejemplo, se quejaba ante un cronista de EnOrsai: "Si no trabajamos mañana perdemos el premio por asistencia de 1.700 pesos. Es mucha plata para mí", destacó. ¿Qué hacer?, como diría Lenin. "Yo voy a tratar de venir a la empresa, pero me da miedo la violencia. Tengo coche, pero a ver si me lo rompen en algún piquete", añadió.

 

Pregunta inevitable: ¿Por qué los trabajadores no le dieron un mandato a los delegados de oponerse a la belicocidad moyanista? "Imposible. Esto se arregló en la cúpula de la UTA, a los delegados no les dan bola", añade Juan Carlos.

 

Empleados de la empresa Chevallier también se oponen a una iniciativa extrema (el paro general debe ser siempre, por principio, la última opción) que fue interpretada por muchos sectores políticos -y no sólo oficialistas- como una necesidad política del secretario de la CGT de hacer una demostración de se poder de fuego, aunque amañada.

 

 

Mario quiere ir a trabajar mañana, pero no se hace ilusiones. Vive en Moreno y debe tomar servicio en Once. "Nosotros recibimos una suma fija este año, hasta que se arregle el aumento definitivo de 2014. Aunque nos molesta la inflación como a todos, no es momento de parar, nos perjudica", declara el trabajador. Asegura que todos sus compañeros piensan igual que él.

 

 

Fastidio y hasta indignación expresaron empleados de comercio en torno a la redacción de EnOrsai. Confirmaron la idea general que flota en el aire: más que un paro general, será un paro del transporte. Norberto, de una cafetería de Corrientes y Riobamba, no tenía intención de adherir a la protesta, pero el patrón le consintió el faltazo: vive en Adrogué. Uno de los piquetes de la ultraizquierda -aliados tácticos de la derecha sindical en esta movida- será justamente en el Puente Pueyrredón. "No se respeta el derecho al trabajo, para nosotros las propinas del día son importantes", se lamentó Norberto.

 

 

Algunas voces sindicales, van en el mismo sentido que el sentir de los trabajadores llanos. Roberto Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro, fue entrevistado en Mañana Sylvestre por Radio Del Plata, y dijo no adherir al paro de mañana aunque supuso que habrá complicaciones para ejercer el trabajo. “Ayer, después de hacer asamblea, resolvimos no hacer paro”, expresó. “Aunque nuestra voluntad sea trabajar, como la UTA es convocante al paro, quizá nos encontremos con gente que nos lo impida. Nosotros no coincidimos ni con quienes lo convocan”, añadió. Hay rumores de que la UTA ha ordenado a sus representantes, "arrojarse a las vías para impedir la circulación de los subterráneos".

 

 

Similar opinión tiene Mario Rodriguez, Secretario de Medios de la Unión Ferroviaria. Dijo no adherir al paro de mañana aunque confirmó que los trenes se verán afectados y no prestarán actividad porque otros gremios menores participantes del servicio sí se suman al paro. “Nosotros no adherimos pero al sumarse el sector, por ejemplo de los banderilleros, se hace imposible prestar servicio de manera habitual. Realmente no tenemos elementos para sumarnos al paro. Las inversiones que he hecho el Gobierno son las que venimos reclamando hace años”.

 

 

Será este el meollo de la cuestión el 10A. Se espera que la intimidación e incluso el uso de la violencia por parte de activistas sindicales y militantes de ultraizquierda tenga un mayor poder disuasivo mañana que las convicciones intimas de la enorme mayoría de los trabajadores de la Argentina.

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