CONMOCION EN EUROPA

Perdió Francia a ocho de sus más corajudos periodistas

Los responsables del desenfadado 'Charlie Hebdo' eran anarquistas de la vieja escuela que no temían satirizar a los poderosos o las religiones. Los masacraron tres yihadistas al grito 'Alá es grande'.

Perdió Francia a ocho de sus más corajudos periodistas

EnOrsai y agencias // Miercoles 07 de enero de 2015 | 23:46

Francia ha sido herida en su identidad más profunda, la noción de laicismo, de libertad de prensa, que casi es una invención francesa, y estamos dispuestos a morir por ella

Prefiero morir de pie que morir de rodillas. Está era la consigna de Stephane Charbonnier, conocido por su seudónimo Charb, el director del desenfadado semanario Charlie Hebdo. Un comando de yijadistas -esa variante chiflada del Islam- lo acribilló a balazos en la redacción, poco antes del mediodía, junto a siete de sus colegas, anarquistas de la vieja escuela que nunca tuvieron miedo de satirizar a los poderosos, incluso si usaban vestimentas religiosas. Eran periodistas de la mejor madera.

La tirada de Charlie Hebdo es de unos cien mil ejemplares. Su línea editorial es de izquierda libertaria. En nombre de la libertad de mofa -un derecho de expresión duramente conquistado en Occidente- también se burlaban de las religiones lo que había colocado al medio en la mira de los extremistas, especialmente los islámicos. Mirá los antecedentes:

* Desde 2006, cuando publicó junto con otros rotativos europeos las caricaturas de Mahoma que desataron indignación en el mundo musulmán, sus principales plumas contaban con protección policial, al igual que su sede (igualmente, vecinos del edificio atacado denunciaron que la vigilancia se había relajado en las últimas semanas).

* El sitio web de la revista fue regularmente hackeado y a fines de 2011 la redacción resultó incendiada poco después de la difusión de otro dibujo ofensivo del profeta.

* En setiembre de 2012, un hombre sospechado por haber arengado en un video a decapitar al director del polémico medio fue arrestado por la policía en la oriental localidad gala de La Rochelle.

LA HISTORIA

El semanario salió a la calle por primera vez en 1970, inspirado en Charlie Brown y sobre las cenizas de Hara Kiri Hebdo, censurado tras una controvertida portada posterior a la muerte del general Charles De Gaulle. Como el Palacio Eliseo prohibió su circulación, la revista sorteó la sanción cambiando su nombre a Charlie Hebdo. Su éxito extraordinario duró una década hasta que su rechazo a la publicidad y las numerosas causas judiciales en su contra complicaron le complicaron la existencia.

Abandonada por muchos lectores, cerró en 1981. Reapareció 11 años más tarde en forma de cooperativa bajo el mando del escritor y periodista Francois Cavanna, fallecido el 29 de enero de 2014 a los 90 años. Lo sucedió en el timón su discípulo, el dibujante Charb, quien solía proclamar: "No debemos ceder a una minoría que nos toma de rehén. Si mañana renunciáramos a caricaturizar a Mahoma, los integristas cantarían victoria y avanzarían más allá. Si cedemos, al final habrá solamente una página en blanco''. En formal temporal, la redacción se trasladó a la sede del diario Liberation, hasta que se instaló en su actual sede, escenario del baño de sangre.

MARTIRES DE LA LIBERTAD DE EXPRESION

Vociferando Allahu akbar (Dios es grande) el comando terrorista irrumpió a los tiros en la reunión editorial que estaba celebrándose y el inmediatamente acribillado fue el director del medio, Charbonnier, conocido por su seudónimo Charb, quien cayó muerto junto al agente que actuaba como su guardaespaldas.

Previa identificación, también masacraron a otras "figuras irrepetibles del ámbito periodístico local'', como los describieron sus conmovidos colegas: se trata de los dibujantes Bernard Verlhac, alias Tignous, nacido en la Ciudad Luz en 1957; Jean Cabut, Cabu, de 77 años; y el tunecino Georges Wolinski.

Otro de los acribillados fue Michel Renaud, fundador del festival Rendez vous des carnet de voyage, quien había sido invitado por Cabu para charlar sobre un proyecto común que estaban diseñando. Igual fatal desenlace padeció el economista Bernard Marid, cronista de la radio pública y colaborador del semanario.

"!Vengamos al profeta Mahoma! Matamos a Charlie Hebdo'', exclamó uno de los yihadistas en fuga. Eran tres. Los hermanos francoargelinos Said (34 años) y Cheririf Kouachi (32 años), a los que a esta altura de la noche buscan casa por casa en la ciudad Reims, fueron al parecer los que apretaron los gatillos. El tercer involucrado es el adolescente Hamyd Mourad que, en el momento de escribir este artìculo, se entregó en la localidad de Charleville-Meziere, junto a la frontera con Bèlgica.

"Han tenido un adiestramiento militar, se nota en la planificación, calma, firmeza, eficacia y elevada profesionalidad que exhibieron'', retrataron expertos antiterroristas europeos al analizar su modus operandi.

"No tiene nada que ver con tantos recientes atentados perpetrados con artefactos rudimentarias como bombas casi caseras o ataques con vehículos arrollando personas'', completaron el diagnóstico.

 

CONMOCION POPULAR

En un clima de estupor y profunda emoción, unas 100.000 personas se manifestaron hoy en silencio en París y una veintena de ciudades francesas para repudiar el atentado.

Desafiando temperaturas bajísimas, a 600 metros del lugar de la carnicería, en la plaza de la República, unas 35.000 personas, según el diario Le Monde, se reunieron al atardecer para homenajear, primero en silencio y luego con aplausos y gritos de "Charlie, Charlie'' a los periodistas y dibujantes del semanario asesinados. Con velas en las manos, pancartas o carteles mauscritos con la frase "Je suis Charlie'' ("Soy Charlie''), miles de parisinos se acercaron espontáneamente a la plaza de la Republica.

"Francia ha sido herida en su identidad más profunda, la noción de laicismo, de libertad de prensa, que casi es una invención francesa, y estamos dispuestos a morir por ella'', declaró el periodista del canal estatal France 2 Christophe Kulikowski.

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