SEMEJANZAS

Las similitudes de Milei con la dictadura

En seis meses de gestión como presidente, Javier Gerardo Milei llevó adelante sus medidas políticas a un ritmo jamás visto desde el retorno de la democracia. Su autoritarismo, la implementación de un mega DNU todavía vigente, y el destrato a los derechos humanos, nos hace recordar lastimosamente a la última dictadura militar. A continuación, un repaso de las máximas semejanzas con el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla.

Las similitudes de Milei con la dictadura

Miercoles 15 de mayo de 2024 | 16:49

La primera etapa consiste en generar un proceso de concientización que señale que todo lo nacional es de baja calidad, porque en el país no existe la tecnología ni el conocimiento para realizar productos de primera línea. De esta forma, en la actualidad se justifica la desinversión en muchas áreas, para allanar el camino a empresas privadas. Un claro ejemplo de estas maniobras que buscan promover privatizaciones es lo sucedido con los trenes, en que la desinversión y el vaciamiento estuvieron a punto de generar una tragedia en el choque sucedido en Palermo.

En materia económica, la devaluación de diciembre rememoro el plan de José Alfredo Martínez de Hoz, al hacer que el costo laboral en dólares del país no sea competitivo. Esto llevado adelante con la apertura indiscriminada de los mercados (se liberan las importaciones sin topes), hace que ingresen productos a un costo muy bajo y las empresas nacionales no puedan competir.

Como consecuencia de esto, en los últimos días, la empresa de neumáticos FATE informó el despido de 97 empleados de su planta de San Fernando. Las medidas económicas hicieron que para la empresa incrementara severamente el costo de producción. Señalan que “la consecuencia es una brecha de competitividad insalvable que torna imposible continuar exportando los productos que la empresa fabrica en la Argentina a mercados en los que nuestra marca está presente desde hace décadas". Y para contextualizar el despropósito del gobierno de Milei, destacan que "otros países brindan subsidios e incentivos a la producción de neumáticos que se exportan a la Argentina", mientras que "a la inversa, un fabricante en la Argentina carece de esquemas comparables y, por encima de esto, debe afrontar sobrecostos y pagar derechos de exportación”.

La reducción de salarios y la perdida de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional es llevado adelante con una demonización hacia los sindicatos y representantes gremiales como lo hizo la dictadura de Videla, donde se los responsabilizaba de todos los males.

Si observamos con detenimiento la Ley Bases, vemos que lo mismo que realizó el plan económico de la dictadura se quiere hacer ahora con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), donde los beneficios son solo para empresas de capital extranjero. Este tipo de desregulaciones o beneficios para que las empresas extranjeras inviertan en el país en desmedro de la industria nacional. De esta forma pareciera que Javier Milei quiere retrotraer a la Argentina a las peores épocas coloniales. Como ocurrió con las políticas de Martínez de Hoz, la BBC de Inglaterra ya realizó informes demostrando la enorme caída del consumo en alimentos por parte de los argentinos, sumado a la industria textil y a las ventas en farmacias, donde el gobierno decidió recortar medicamentos a pacientes oncológicos, por una cuestión de costos y reducción de gastos.

En materia de política internacional, Milei como en los años de la dictadura de Videla, se ha puesto a la vanguardia de Estados Unidos, reportando obedientemente al país del norte. Así evitó que el país ingresara al mercado internacional de los BRICS, lo cual hubiese servido de gran ayuda a la economía, y tensa constantemente su relación con China. Además, como si fuera un perrito faldero de Norteamérica, decidió generar conflictos diplomáticos con países de la región como Chile, Bolivia, Venezuela, Colombia, México y hasta con su principal socio comercial, Brasil. Otros casos que sirven de ejemplo a esta nueva alienación, son la compra por más de 350 millones de dólares de los antiguos cazas de combate F-16, comprados a Dinamarca con autorización de Washington, y el anuncio de una base naval conjunta con Estados Unidos en algún lugar de la Patagonia argentina.

Con respecto a los medios y su participación del Estado, la dictadura decidió cederle a Clarín y La Nación las acciones mayoritarias, de la mayor fábrica de papel para diario “Papel Prensa”, en una transferencia poco clara que todavía se cuestiona. En este caso el gobierno de Milei decidió jugar de manera fuerte al quitar la pauta oficial a todos los medios, pero continúa beneficiando a Clarín y La Nación al ser los únicos a los cuales les dio entrevista. Esto, en un mundo capitalista, se monetariza por cada reproducción de las notas, las cuales llevan a los auspiciantes a poner más dinero en esos medios. Además, el presidente llevo a cabo la censura del canal TeleSUR y el cierre de la agencia de noticias Télam, lo cual priva al país de información federal y confiable. Tal es así, que la organización Reporteros sin Fronteras en un informe reciente calificó que Argentina cayó 26 lugares en un ranking que evalúa la libertad de prensa. Ahora el país se ubica en el puesto 66 de un total de 180.

Desde lo económico y social la desfinanciación de la cultura y a las universidades públicas, son similares al destierro de pensamiento crítico instrumentado por el último gobierno militar.

Estas políticas son acompañadas por el apoyo de las fuerzas represivas del Estado manejadas por Patricia Bullrich. La Ministra de Seguridad mediante el decreto 125/2024, autorizó a la policía a usar sus armas sin identificarse. Además, desde el 10 de diciembre promueve un protocolo antipiquetes, que busca reprimir cualquier manifestación. Es decir, se busca imponer el acatamiento y el terror en una sociedad que reclama ante las injusticias que hacen que cada vez la pase peor.

 

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