la vos de un especialista

Girado: "la Ruta de la Seda es el proyecto de infraestructura más grande del mundo"

Entrevista a Gustavo Girado, académico y especialista en temas de China, quien explicó las implicancias y los beneficios que tiene el acercamiento de Argentina al gigante asiático. El especialista aseguró que es «un espanto» ver cómo la mayoría de los medios abordaron el tema con «arrogancia y mucha ignorancia». Además, sostuvo que el gobierno de Macri retrasó el flujo de inversiones chinas que había comenzado durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández

Girado:

diariocontexto.com.ar // Domingo 13 de febrero de 2022 | 18:12

(Por Hector Bernardo - Contexto) En su reciente visita a China el presidente argentino, Alberto Fernández, aprobó la incorporación de Argentina al proyecto de la Franja y Ruta de la Seda.

Mucho se ha especulado sobre qué implica el acercamiento a China y la incorporación de Argentina a este proyecto. Para comprender correctamente, Contexto dialogó con un verdadero especialista en el tema, Gustavo Girado, director de la carrera de posgrado de la Especialización en Estudios en China Contemporánea de la Universidad Nacional de Lanús (UNL), y autor de «Un mundo Made in China. La larga marcha hacia la creación de un nuevo orden mundial» y «¿Cómo lo hicieron los chinos? Algunas de las causas del gran desarrollo del gigante asiático».

– ¿Cuáles son los vínculos que Argentina y China han construido a lo largo del tiempo para llegar al momento actual?

– Se acaban de cumplir 50 años de la relación política entre Argentina y China, ese fue uno de los motivos del viaje del presidente Alberto Fernández. Sin embargo, el vínculo entre los dos países no tuvo mucha importancia en términos de inversiones o comercio hasta inicios de los ’90.

Recién a comienzos de los ’80 China permitió el ingreso de inversión extranjera directa. Hasta que esa inversión no maduró no había capitales chinos para poder salir al exterior. Así que la inversión china en Argentina es de fines del siglo pasado y comienzo de estas dos décadas que van de este siglo XXI.

La construcción de esta relación está ligada a una serie de eventos muy particulares que voy a mencionar brevemente.

China comienza a tener excedente de capitales a partir de 2002. Desde hace dos años tiene salida de capitales neta, es decir, de convertirse en el principal receptor de inversión extranjera directa (IED) del mundo, ahora sale más dinero de China del que entra.

Entonces, por primera vez, los flujos de inversión son negativos en China. Eso quiere decir que durante la primera parte de este siglo China comenzó a enviar capitales al exterior y allí aparece en su «menú de opciones» Latinoamérica. Eso se da cuando China aprende a convertir su crecimiento en desarrollo y ya no le alcanza lo que produce, es decir, tiene soja, pero no le alcanza; tiene petróleo, pero no le alcanza; tiene cobre, pero no le alcanza, etc. Ahí es que China empieza a tratar de armar vínculos de largo plazo con países confiables que generen productos que ellos compran y que les resulten de calidad y en abundancia. Ahí aparecen Suramérica y África en el radar de China.

En el despliegue de China sobre Occidente, establece con Argentina una relación estratégica de tipo integral por el 2014. Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández la política exterior argentina tenía un sentido, había continuidad. Eso se interrumpe con el gobierno de Mauricio Macri. Ahora que se retoma y parece una novedad, pero en realidad es como si hubiera una continuidad, con un paréntesis debido a que con Macri se revisaron los 52 convenios de la década anterior, tildándolos de corrupción antes de poder demostrar nada y, por supuesto, no pudieron demostrar ni que un punto y coma estuvieran mal. Lo único que se consiguió fue perjudicar el avance de esas inversiones porque, ahora, cuando las represas deberían repagarse gracias a la energía que debiesen estar produciendo, no se puede hacer porque estuvieron detenidas.

Dicho esto, es importante señalar que las dos economías son muy complementarias y, para China, la de Argentina es la más complementaria de toda Suramérica. La oferta exportable clásica de Argentina se constituye de elementos de la importación clásica China y viceversa.

– ¿Cómo China llegó a ser la gran potencia que es hoy y desplazar a Estados Unidos en el comercio internacional mundial?

– China llevó adelante políticas, durante el periodo de Deng Xiaoping (1978 -1989) a través de las cuales generó una serie de enclaves dentro de su territorio, especialmente tres en la zona del Este, donde hay prácticas capitalistas muy intensas. En ese espacio generó las zonas económicas exclusivas donde el capital extranjero puede radicarse. Por primera vez en la historia, en 1979, China acepta la inversión extranjera directa, antes estaba prohibido.

China comienza a abastecer con mano de obra barata, sin calificar, para hacer productos de baja composición tecnológica que son exportados al mundo. Son trasnacionales que exportan desde China.

Luego hay tres momentos sucesivos en los que la inversión extranjera directa va a China por distintos motivos que llevaría mucho tiempo detallar. La explicación sintética es que, un poco menos de la mitad de las exportaciones que salen de China hoy son envíos de transnacionales ubicadas en su territorio y, también, poco menos de las mitad de las compras que hace China en el mundo, son compras de insumos que hacen las transnacionales.

China se ha convertido en el principal destino de las ventas de las catorce economías vecinas del Asia del Pacífico. Esto hace que se convierta en el lugar donde las partes y piezas de bienes de capital adoptan el formato final y salen desde China al resto del mundo. Entonces, el producto que llega «Made in China», pero en realidad el dueño del capital, el que se queda con «la parte del león», no es China. Por eso hay una gran confusión, porque no consideran que hoy las cosas no se hacen como lo establecen las cadenas globales de valor. Entonces el producto viene a Argentina hecho por Motorola, pero no es «Motorola USA», sino «Motorola Shanghái», o repuesto viene de Volkswagen, pero no es de «Volkswagen Múnich», sino de «Volkswagen Beijín». Estos son dos ejemplos que pueden ayudar a entender lo que pasa a nivel global.

– ¿Qué es y cómo se le puede explicar a la gente común que implica el proyecto de la Franja y la Ruta de la Seda?

Para decirlo resumidamente, la iniciativa de la Franja y la Ruta es el «mascarón de proa» del proyecto político de Xi Jinping. La Franja de Ruta es el proyecto de infraestructura más grande del mundo. Son tres rutas terrestres y tres rutas marítimas que van desde China hasta Londres y al Cuerno de África en Somalia.

Latinoamérica no aparece en el radar cuando se lleva adelante la iniciativa que es una especie de reverdecer de la vieja Ruta de la seda de Marco Polo.

Hoy a una Ruta de la Seda digital, una Ruta de la Seda de la Salud, es bastante flexible la Ruta de la Seda para incorporar proyectos de distinta índole que incluso están diagramados previamente a la existencia de la propia Ruta de la Seda.

Latinoamérica aparece recién en el radar en la primera reunión Celac-China, en 2015 en Beijín y se profundiza en la segunda reunión en 2017 en Santiago de Chile.

– ¿Qué beneficios puede traer a Argentina adherir a este proyecto?

– Los beneficios son múltiples pero, especialmente, conseguir financiamiento para proyectos que estaban detenidos y poder amalgamar proyectos con la oferta clásica exportable china que es: tecnología, infraestructura y financiamiento. Eso es, justamente, lo que tiene Argentina de demanda insatisfecha. Los chinos van con lo que tienen en exceso y son muy competitivos.

– ¿El acercamiento económico permitirá un acercamiento cultural?

– Bueno, el soft power forma parte del paquete del realismo que gobierna gran parte de la política de relaciones internacionales de China y va de consuno con los otros tipos de gestión del poder.

Debería haber un acercamiento porque de otra forma la gestión de las empresas mixtas que se pudieran hacer acá van a quedar en mano de administradores locales y no creo que China esté dispuesto a eso.

– ¿Cómo has visto la postura de los medios de comunicación argentinos en relación a este tema? ¿Hay muchos prejuicios sobre acercamiento a China? ¿Por qué?

– Para mí el tratamiento que se hace en los medios de comunicación sobre este tema muestra arrogancia y mucha ignorancia. Recientemente vi a periodistas que preguntaban si Argentina iba a cambiar su régimen político por el acercamiento a China. Me parce un espanto.

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