tremendo

Una novela recién publicada reconstruye el caso que llevó a Facundo Manes a tribunales

La psicoanalista Natalia Zito ficcionaliza la historia que dio lugar a una guerra judicial con el diputado electo como coprotagonista, acusado de mala praxis

Una novela recién publicada reconstruye el caso que llevó a Facundo Manes a tribunales

Miercoles 24 de noviembre de 2021 | 08:34

(Por Juan Rezzano - letrap.com.ar) Orlando Narvaja, "un médico joven y ambicioso, que aún no lo sabe pero los años le traerían una curiosa combinación de fama, medicina y política", "podria haber sido Francisco, Pablo u Octavio", introduce la escritora y psicoanalista Natalia Zito en el primer capítulo de Veintisiete noches, su segunda novela. Orlando Narvaja podría ser todos esos, pero está basado, "digámoslo así", en la figura de Facundo Manes, admite Zito a Letra P.

El libro publicado hace unos pocos días por Galerna -al cierre de esta nota, todavía se vendía solo en la tienda online de la editorial- reconstruye la historia que, hace 15 años, enfrentó a la escritora, artista plástica y mecenas Natalia Kohen (entonces de 88 años, hoy de 102) con sus dos hijas, que consiguieron encerrarla contra su voluntad en un neuropsiquiátrico por un supuesto cuadro de "demencia frontotemporal" disgnosticado por el ahora electo diputado nacional por la provincia de Buenos Aires en representación de la alianza Juntos, en aquel entonces como médico neurólogo del Instituto FLENI, en tándem con su colega Griselda Russo. Los dos profesionales fueron demandados por presunta mala praxis y presunta emisión de certificados falsos.

En una entrevista que publicó Página 12 el 13 de abril de 2006, Kohen cargó sobre Facundo Manes. "Me endilgó -dijo- una enfermedad que se llama enfermedad de Pick. Pero yo estaba sana. Me hizo internar en un neuropsiquiátrico y en sus declaraciones dijo que me hizo los estudios en Fleni, donde trabajaba antes, pero ahí ni siquiera tienen mi historia. Sólo usó los papeles de esa institución. Pero, además, a una colega de él, la doctora Griselda Russo, le dijo que también me hiciera un diagnóstico y ella lo hizo, con unos términos muy científicos, sin haberme visto nunca. Yo no la conozco. Después admitió ante escribano que lo hizo para hacerle un favor al doctor Manes. Creo que todo esto tiene que servir para amparar a otra gente como yo, expuesta a estos médicos".

Con la decisión de Manes de lanzarse finalmente a la competencia electoral después de una larga trayectoria de marchas y contramarchas, el caso volvió a circular por medios y redes sociales.

Según el portal chequeado.com, la Justicia penal desestimó en dos instancias las acusaciones y Manes fue sobreseído, decisión que se encuentra firme desde hace más de una década.

En el fuero civil, donde se instruyó una causa por insanía para determinar si el diagnóstico de Manes era correcto, Kohen, que estuvo internada contra su voluntad justamente 27 días, "no fue declarada insana, pero sí inhabilitada judicialmente y los médicos del Cuerpo Médico Forense avalaron el diagnóstico presentado por Manes", informó Chequeado.

Al margen de disputas políticas, Zito, que escribió el libro en 2017, le explicó a Letra P que "la investigación fue absolutamente independiente. La hice yo, sin compromiso con ninguna de las dos partes" y "con la intención de dar cuenta de una historia muy compleja" que "interpela y abre el juego a los limites de la salud mental y la vulnerabilidad de la vejez", como resume la reseña de la contratapa.

"Un gran morfón"

"Narvaja -lo presenta Zito en los primeros capítulos de su libro- se destacaba por su ambición de progresar, su capacidad de trabajo y también por su modo amiguero de relacionarse con sus compañeros y armar partidos de fútbol. Si no hubiera sido médico, Narvaja habría sido futbolista. Su padre, también médico, había pensado en llevarlo a algún club para que probara suerte. Orlando siempre fue hábil en la cancha. Muy buen jugador, dicen los que recuerdan los mércoles de fútbol a la vuelta de CIEN, con un defecto imperdonale: 'Era un gran morfón'".

Párrafos después, la autora cita a un doctor Bett, una suerte de mentor de Narvaja:

-Lo mimamos y después lo mandamos a formarse a Inglaterra y Estados Unidos. -Luego estirará los labios en una mueca de disgusto, sacudirá apenas la cabeza y dirá-: Yo lo detesto porque nos engañó a todos.

Para el resto, mejor leer la historia completa que narra Zito, que excede largamente la participación de Manes en un caso que tuvo, en su momento, alta repercusión pública. Sin embargo, la autora le dedica el cierre de su Posfacio al diputado electo, que, como ha venido contando Letra P, tiene en la mira la pelea presidencial de 2023 y es una de las esperanzas de la UCR para dar esa batalla.

Dice: "La persistencia de Sarah (NdR: el nombre de Kohen en la ficción) y sus hijas pertenece al mundo de los intrincados universos familiares en donde los códigos y determinaciones son producto de muchos años de pequeñas escrituras casi siempre imperceptibles desde afuera. En cambio, la perseverancia de Orlando Narvaja es materia de otro campo de pensamiento. Los criterios que pudieron hacer pensar al comienzo en un diagnóstico como la demencia frontotemporal son válidos, discutibles clínicamente, pero válidos.

Lo difícil es entender la ausencia de reconsideración del diagnóstico, en virtud del avance de la internación, de la película completa de la que hablaba Marcos Pietra, del operativo de prensa gestado también por la capacidad de Sarah desde adentro. En determinados cuadros en medicina se utiliza el concepto de proporcionalidad: es la relación entre el tratamiento y el daño que el mismo puede ocasionar al paciente. Parece no haber, en esta historia, un momento visible en donde todas las variables hayan sido puestas nuevamente sobre la mesa para volver a pensar si no era mejor detener el micro".

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