DE LOCOS

El Comando Sur de EE.UU. entrega armamento a Uruguay con el pretexto de garantizar la seguridad de Botnia

Lacalle Pou y sus medievales socios de la Coalición Multicolor, reinstalan la trasnochada hipótesis de conflicto bélico con Argentina por la presencia de Botnia, a la que hay que proteger de cuanto destornillado ande suelto, especialmente si proviene de Gualeguaychú. El ministro de Defensa uruguayo también reveló las tratativas para la compra de un helicóptero y equipamiento bélico, que también serían destinados a la futura base castrense que se instalará cerca de la pastera.

El Comando Sur de EE.UU. entrega armamento a Uruguay con el pretexto de garantizar la seguridad de Botnia

Maximaonline de Gualeguaychu // Sábado 10 de abril de 2021 | 12:23

El Comando Sur (USSOUTHCOM por sus siglas en inglés de United States Southern Command), es una unidad de militar de Estados Unidos cuyo objetivo es “combatir” aquello que el Departamento de Estado señala como amenazas, mediante acciones directas o indirectas. El Comando Sur está a cargo de las bases militares estadounidenses en lo que aquel país denomina su patio trasero.

La más famosa quizá sea Guantánamo en la que desde 2011, funciona la prisión donde aún hay un número importante de personas a las que ilegalmente se las detuvo en diversos países, se las trasladó en vuelos clandestinos a mazmorras remotas donde se las torturó y encarceló bajo supuestos cargos de terrorismo internacional. A esas personas nunca se las ha sometido a la Justicia y todavía permanecen en el limbo.

En Honduras, el Comando Sur también controla el presidio de Soto Cano, donde supo funcionar, uno de los centros clandestinos de tortura más salvajes durante la denominada Guerra contra el Terrorismo. De la USSOUTHCOM dependen varios centros de operaciones en Aruba, Curazao y El Salvador, y redes de radares instalados en Perú, Colombia y varios países caribeños.

El Comando Sur es un mando conjunto integrado por más de 1.200 efectivos militares y civiles en representación del Ejército, Armada, Fuerza Aérea, Marines, la Guardia Costera, y varias agencias federales norteamericanas. Está integrado por una Fuerza de Operaciones Especiales -al que reportan, con absoluta naturalidad, comandos capaces de asesinar con la mirada y pernoctar seis meses en el Sahara profundo con medio litro de agua como si nada. También cuenta con dos Fuerzas de Tareas Conjuntas, una Joint Interagency Task Force, y oficinas de Asistencia que, se encargan de realizar misiones de seguridad.

Es histórica su vinculación a la tristemente célebre Escuela de la Américas, donde aún se entrena y capacita a oficiales de fuerzas latinoamericanas en contrainsurgencia y en la que supieron ser adiestrados varios militares de la dictadura cívico, militar y eclesiástica que azotó a nuestro país entre 1976 y 1983. Muchos de ellos recibieron allí un doctorado Honoris Causa en prácticas genocidas. Antes funcionaba en Panamá y ahora lo hace en el Estado de Georgia.

No por nada, entre 1898 y 1994, EE.UU. intervino en más de 40 Golpes de Estado en países de América Latina en los que instaló tiranías y dictaduras militares atroces.

 

El Almirante que abandona el barco

Pese al semejante pedigree del Comando Sur, el ministro de Defensa uruguayo, Javier García, recibió al Jefe esa unidad militar, el almirante Craig Faller. “La visita del almirante Faller es de naturaleza diplomática, con el objetivo de realizar intercambios respecto a la relación en materia de seguridad y defensa de ambos países”, consta en el proyecto de ley que el Ministerio de Defensa, con la firma del presidente Luis Lacalle Pou, envió la semana pasada al Parlamento autorizando el ingreso a territorio uruguayo de tres grupos de militares norteamericanos por espacio de más de 10 días. Además de militares y funcionarios del USSOUTHCOM, el proyecto de ley elevado al Parlamento uruguayo y que ya fue aprobado, incluye el ingreso de una aeronave de transporte militar, armas cortas de seguridad para custodia, municiones y equipos de comunicaciones.

Junto al Almirante Faller, llegaron a Montevideo su Asesora en Política Exterior, su Secretario Ejecutivo, dos ayudantes militares, dos funcionarios especializados en asuntos político-militares, personal de seguridad y comunicaciones y un intérprete, pilotos y tripulación de una aeronave militar. Todos ellos estarán en Uruguay hasta este 9 de abril con el foco puesto en programas de capacitación en materia de defensa y seguridad y están previsto encuentros con jefe del Ejército uruguayo, Gerardo Fregossi, y “altas autoridades militares y del gobierno uruguayo para conversar acerca de los históricos lazos bilaterales de defensa entre nuestros países”.

Como advertirá el lector en párrafos subsiguientes, de lo que menos hablarán todos estos sujetos será de lazos, de historia o de países. Más bien irán a los bifes sobre otros asuntos.

Sin embargo, este militar norteamericano, que viajó por primera vez a Uruguay desde que asumió el cargo en 2018, está a punto de ser reemplazado. Es que el Presidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, designó a la Teniente General Laura Richardson, como nueva jefa del Comando Sur, lo que la convertirá en la primera mujer que dirige esa unidad encargada de las operaciones militares estadounidenses en Latinoamérica y el Caribe.

No obstante, el ministro García recibió al almirante en franca retirada, Ocurrió este martes 6 de abril en Montevideo y Faller destacó la “valiosa” relación de cooperación entre ambos países y calificó a Uruguay como un “importante socio en materia de seguridad”.

 

El teatro de operaciones

Pero más allá de cortesías protocolares, el ministro García se despachó con una revelación que suele ser inusual cuando se está iniciando una negociación para la compra de pertrechos y equipamiento militar. Porque se supone que esas tratativas, suelen mantenerse en la discreción. Pero lo cierto es que García contó, públicamente, que hay iniciadas negociaciones, con las Fuerzas Armadas y el complejo militar industrial norteamericano, para adquirir tres embarcaciones, varios vehículos blindados y un helicóptero.

Cuando el huésped grumete desapareció de la escena impulsado por una ráfaga a barlovento, García aprovechó para treparse por estribor al taburete. Y fue que anunció que, en el contexto de un “trabajo de cooperación material” que está llevando adelante con el gobierno de los Estados Unidos, uno de los objetivos es la renovación de parte de la flota de la Prefectura uruguaya. En esa negociación que está teniendo lugar, está incluida la incorporación de tres lanchas patrulleras fluviales que se destinarán al patrullaje del río Uruguay en el área de frontera en Fray Bentos y, que según indicó el ministro García, sería “una donación desde el punto de vista de que no tiene costo material”, sino de “puesta a punto”.

Todo lo anterior, dicho en léxico vernáculo, significa que Lacalle Pou y sus medievales socios de la Coalición Multicolor, reinstalan la trasnochada hipótesis de conflicto bélico con Argentina por la presencia de Botnia, a la que hay que proteger de cuanto destornillado ande suelto, especialmente si proviene de Gualeguaychú. Un jardín que ya supieron cultivar otros paranoicos predecesores que habitaron la Torre Ejecutiva, sede del Gobierno oriental.

Lo que García no contó a los periodistas uruguayos es en que consiste el acuerdo al que arribaron ambos países para que la Armada uruguaya reciba los tres navíos de patrulla costera y los coloque en el nuevo teatro de operaciones a la vera de Botnia, en Fray Bentos. El denominado Excess Defense Article (EDA), es un programa por el cual Estados Unidos dona o vende a un precio reducido equipamiento de defensa propio para modernizar a Fuerzas Armadas extranjeras. Al parecer, en este caso se trata de una donación, aunque Uruguay asume los costos de logística y acondicionamiento asociados al traslado de las tres embarcaciones hasta el puerto de Montevideo.

Al ser consultada la Embajada de EE.UU en Montevideo, explicaron que “la Oficina de Cooperación de Seguridad en Uruguay está coordinando la transferencia de estos buques con el Ministerio de Defensa de Uruguay además de haber cursado una invitación a realizar una inspección visual de los barcos en anticipación y como inicio del proceso de transferencia, estipulado para el mes de abril”.

García afirmó que “estamos hablando de tres embarcaciones que son muy nuevas para nosotros, porque el promedio de antigüedad que tienen nuestros buques es de 60 años, y estas tienen 15, así que estamos hablando de cuatro veces menos que lo que tenemos aquí” y señaló que se están “afinando los detalles” para que los costos de puesta a punto “sean los mínimos posibles”. Asimismo, indicó que estos patrulleros fluviales están operativos en este momento en la Guardia Costera de Estados Unidos, y que la idea es concretar la adquisición este año.

García también reveló que habló con el Almirante Faller sobre “la posibilidad de acceder a algún helicóptero, y estamos esperando para concretarlo”, aunque señaló que esa negociación “recién” comenzó. Si bien García no especificó el posible destino de esa aeronave, todo hace presumir que también sería destinada a la futura base militar que se construirá en Fray Bentos, la cual incluye un helipuerto, ubicado en cercanías de la planta de celulosa Orión de UPM.

El ministro de Defensa uruguayo García apuntó certeramente que “la visita del Comando Sur a Uruguay es un tema que nunca se ha interrumpido” y que “en los últimos 15 años vinieron cuatro veces”. Los jefes del Comando Sur de los EE.UU. son asiduos visitantes del Uruguay: antes hubo encuentros que se celebraron en 2007, 2010, 2012 y 2016.

Comparte en Facebook Comparte en Twitter Comparte en Google+ Enviar a un amigo Imprimir esta nota
HOY
LA MISMA MODALIDAD

Un policía de Civil asesinó de 5 disparos a un joven y le plantó un arma de juguete simulando un enfrentamiento

El hecho ocurrió en Santa Fe, donde un policía de civil asesinó de cinco disparos a un joven, simuló un enfrentamiento y luego le plantó un arma de juguete. Repitiendo la misma modalidad utilizada por los policías de la Ciudad que asesinaron a Lucas en el Barrio de Barracas,