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El desarrollo nuclear argentino, una auténtica joya de la abuela en la mira de la nueva ola privatizadora

(Por Silvia Carafa) La lista de empresas con participación estatal que el Gobierno nacional se propone pasar a manos privadas

El desarrollo nuclear argentino, una auténtica joya de la abuela en la mira de la nueva ola privatizadora

Domingo 11 de febrero de 2024 | 11:10

El desarrollo nuclear argentino, una auténtica joya de la abuela en la mira de la nueva ola privatizadora

(Por Silvia Carafa - sumapolitica.com.ar) La lista de empresas con participación estatal que el Gobierno nacional se propone pasar a manos privadas —por ahora sin éxito— incluye una de las más exclusivas joyas de la abuela, que por intangible pasa desapercibida: se trata del conocimiento desarrollado en Argentina para producir el ciclo completo de combustible nuclear. Un know how que coloca al país entre los doce que a nivel mundial manejan tecnología de aplicación a fines pacíficos, entre ellos, la generación de radioisótopos para el tratamiento de tumores. Dioxitek y Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA) son cunas de este expertise y candidatas a la privatización. Esta semana la canícula del Congreso se elevó como el récord de calor, y el tema de privatizaciones detonó la caída de la Ley Ómnibus que las incluía hasta próximo aviso.

—¿Qué carajo es Dioxitek, quién sabe lo que hace? —preguntó días atrás el diputado Damián Arabia (PRO), Si algo se ignora no debe ser justamente por bueno, pareció indicar su duda y su voto al respecto. Que la Argentina produzca el ciclo completo de combustible nuclear es justamente uno de los temas que pasa bajo el radar de las agendas periodísticas y sin embargo está presente en la vida cotidiana, en la producción de energía eléctrica sin efecto invernadero y en la terapia radiante para tratamientos oncológicos.

“La actividad que realizamos en nuestras plantas industriales tiene una importancia significativa para la población, generando insumos para la salud y el sistema eléctrico nacional”, afirma la carta de presentación de la empresa en dioxitek.com.ar. En 1996, el Gobierno nacional creó esta empresa que tiene plantas en Córdoba y Formosa, y sede en Capital Federal. La Secretaría de Energía de la Nación ejerce la titularidad con el 51 por ciento del capital social, que la Comisión Nacional de Energía Atómica y la provincia de Mendoza completan con el 48 y 1 por ciento, respectivamente.

¿Qué produce Dioxitek? Polvo de dióxido de uranio (UO2), utilizado en la producción del combustible que proveen a las tres centrales nucleares del país para generar electricidad. Además de las fuentes selladas de Cobalto-60 que se aplican en la preservación de alimentos, la esterilización de insumos quirúrgicos, el tratamiento de residuos hospitalarios patogénicos y enfermedades oncológicas.

Suma Política dialogó sobre el tema con el ingeniero industrial, posgrado en energía nuclear, litio y gas natural, Eduardo Gigante, que además es consultor y divulgador científico de amplia repercusión en las redes sociales, donde pone al alcance de los lectores la complejidad de los temas científicos. “Dentro de las empresas a privatizar, hay una de suma importancia estratégica, y es Dioxitek. Muchos se preguntarán qué es y a que se dedica”, prologó.

—¿Cómo se define la importancia estratégica?

—Lo que es estratégico es tener una planificación para alcanzar objetivos de desarrollo; en el tema particular de las empresas a privatizar, creo que en principio se debe analizar en profundidad si es necesario o no. No estoy en contra de privatizar per sé, lo que digo es que para eso es necesario analizar en profundidad a qué se dedica la empresa, si aporta al desarrollo productivo, científico. Es decir, hacernos las preguntas típicas y necesarias para tomar la decisión, tal como ocurrió con YPF, que se define como estratégica para el país porque sirve para su desarrollo a largo plazo. Lo mismo ocurre con otras empresas como Dioxitek.

Las empresas vinculadas al sector nuclear están muy entramadas entre sí, Dioxitek no es una isla aislada. Existe en el país una cadena de valor que consiste en el ciclo de fabricación de combustible nuclear para distintos usos, por ejemplo para las centrales nucleares, Atucha I y II, y Embalse, que representan alrededor del 4 ó 5 por ciento del total de energía eléctrica que consume el país y necesitan cierto tipo de combustible que es el uranio, que requiere un procesamiento para ser utilizado. Argentina importa lo que se llama concentrado de uranio, lamentablemente, porque hay uranio en el país pero se encuentra en provincias en las que está prohibida la minería (Chubut y Mendoza con prohibición de actividad minera metalífera a cielo abierto con determinadas sustancias químicas).

El concentrado de uranio (U3O8), que se importa, es convertido en dióxido de uranio (UO2) en polvo; en este proceso ingresa Dioxitek a la cadena de valor del combustible nuclear mediante un proceso químico complejo. Esto es de suma importancia en un mundo cada día más cambiante y con problemas en las cadenas de suministro mundiales, es crucial poseer la producción de elementos combustibles.

—¿Cómo llega este dióxido de uranio a las centrales nucleares para producir energía eléctrica limpia, sin efecto invernadero?

—El polvo de uranio es procesado nuevamente en forma de pastillas de 30 gramos, un nuevo eslabón en la cadena, que lo hace la empresa CONUAR-FAE, de gestión público-privada (Combustibles Nucleares Argentinos SA – Fabricación de Aleaciones Especiales), en el Centro Atómico de Ezeiza. Introducidas en unas vainas de Zircaloy (aleación de circonio con otros metales), se convierten en el combustible de las tres Centrales Nucleares del país, que opera Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA), otra de las candidatas a privatización.

Sería un error garrafal privatizar Nucleoeléctrica; no sólo gestiona las tres centrales nucleares del país sino que participa en el diseño y la construcción, las extensiones de las mismas. Es sumamente importante en el ciclo de combustible nuclear. Argentina compra los concentrados de uranio, Dioxitek los procesa, CONUAR- FAE lo convierte en pastillas dentro de los tubos de Zircaloy y convertidos en combustible nuclear que se lo venden a NASA. Toda una cadena de valor que se debilitaría con la privatización.

—¿Cuál es el aporte de este ciclo de combustible nuclear, que Argentina domina en forma completa, en salud y medicina?

—Este aporte tiene mucha relevancia y son las llamadas fuentes selladas de Cobalto 60, un radioisótopo medicinal que se produce en la Central Nuclear Embalse (Córdoba) y que luego es procesado por Dioxitek, con distintos usos en medicina; el más relevante es el tratamiento del cáncer como terapia de radiación tumoral. Además en preservar alimentos, esterilizar insumos quirúrgicos y tratar residuos hospitalarios patogénicos.

Además, procesa otro radioisótopo, el molibdeno 99, que se utiliza para el diagnóstico por imágenes. ¿Si no produjéramos radioisótopos, se podrían importar? Error, durante 2009-2010 y 2017-2018 el mundo experimentó escasez en la producción de radioisótopos, principalmente del molibdeno-99; nuestro país no lo sintió porque somos productores y exportadores netos de radioisótopos medicinales, lo que hace que lo que pase en el mundo no nos afecte. Valor estratégico.

De modo que son muchos los aportes que hace Dioxitek vinculados al sector nuclear. Por eso es importante analizar si estos procesos son críticos o no para el país; es obvio que lo son, por ejemplo, si una central nuclear no tuviese el combustible para funcionar estaríamos ante un hecho riesgoso. Qué pasaría si debe comprarlo al precio alto que determine una empresa privada, que no tienen los mismos intereses que las empresas públicas y ni que hablar de perder las capacidades técnicas de fabricación, que toma décadas conseguir y minutos perder.

Además, está la cuestión de las capacidades técnicas: todo lo que el Estado ganó durante décadas de investigación y desarrollo, al privatizar, se pierde. Sería un error privatizarlas y retroceder en un tema estratégico y sensible como los radioisótopos aplicados a la salud. Si uno analiza qué pasa en otros países, en Australia el cien por ciento de la fabricación y comercialización de radioisótopos pertenece al Estado. En Francia, el país con mayor cantidad de reactores y una matriz energética nuclear, todo el procesamiento también es del Estado. El único país que tiene estos procesos privatizados pero con regulaciones muy fuertes es Estados Unidos. Argentina está vinculada al tema nuclear desde los años 1950, cuando Juan Domingo Perón creó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), cuyo devenir, traspié mediante, siempre estuvo en la agenda de los distintos gobiernos, con distinto nivel de apoyo. Exportamos reactores nucleares (dispositivos donde se producen las reacciones nucleares, fisión, en cadenas controladas).

Argentina es respetada en el mundo en el tema nuclear, de hecho el Organismo Internacional de Energía Atómica está presidido por el argentino Rafael Mariano Grossi. En el 2006 hubo una política de reactivación de actividades nucleares con fines pacíficos, lo que permitió terminar Atucha II. Son capacidades técnicas que el Estado desarrolló y no puede perder, los interesados en comprarlas lo que quieren es la tecnología, lo que tiene valor es el conocimiento, una verdadera joya de la abuela, mucho más que el valor económico.

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