Sebastián Casanello, el juez "tortuga" de Lanata, falló que "no hay pruebas suficientes" contra el jefe de gobierno porteño para enviarlo a juicio oral por las escuchas ilegales que llevaron a su procesamiento.
Diego Bocchio // Viernes 07 de marzo de 2014 | 10:33
La polémica decisión de Sebastián Casanello representa un giro en la causa, tras el procesamiento dispuesto por el juez Norberto Oyarbide y su ratificación por parte de la Cámara Federal.
Según Casanello, el cierre de la instrucción dispuesto por Oyarbide fue "prematuro" y "no hay una prueba concreta" que permita sostener que Macri haya ordenado espiar a su cuñado, Néstor Leonardo y al dirigente de la comunidad judía Sergio Burstein.
Tampoco está demostrado -arguyó- que el jefe de gobierno porteño haya montado una "asociación ilícita" destinada al espionaje clandestino.
De un plumazo, Casanello revoleó por los aires los avances en el expediente, al anular la decisión de Oyarbide de dar por cerrada la instrucción contra Macri y anular los pedidos de elevación a juicio del fiscal y las querellas, sostenidos en la determinación previa de la Cámara Federal.
Se trata del mismo juez ridiculizado por Jorge Lanata en octubre último por sus supuestos "pasos de tortuga" para avanzar en la investigación de Lázaro Báez en el marco de la mediática causa de la "ruta del dinero K".
Otros implicados
Casanello citó nuevamente a declarar, pero en calidad de testigo, al actual ministro de Justicia de la ciudad, Guillermo Montenegro, quien se halla sobreseído en la causa.
Asimismo, dispuso que vayan a juicio oral el presunto espía Ciro James, contratado por el gobierno porteño, el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge Palacios, designado por Macri, así como el ex ministro de Educación porteño, Mariano Narodwski, bajo cuya órbita figuraba empleado James.
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