Mientras los contagios por coronavirus no dejan de crecer y los terapistas alertan sobre el colapso del sistema sanitario, un grupo de militantes anticuarentena se reunieron para hacer una quema de barbijos. Pese a la cantidad de muertos y enfermos, el discurso del odio avanza en varios sectores.
Pep - redacción En Orsai // Lunes 07 de septiembre de 2020 | 08:03
Las alarmas de los terapistas y algunas voces oficiales respecto de la crítica situación frente al coronavirus, los militantes del odio encontraron otra manera de exhibir su desprecio a la situación.
Ayer organizaron una quema de barbijos en pleno centro porteño y sin ningún tipo de intervención de parte de la policía de la Ciudad, que depende directamente de Horacio Rodríguez Larreta.
La protesta fue por las medidas de distanciamiento social y la cuarentena que todavía se cumple en algunos lugares del país.
Las imágenes se viralizaron en las redes sociales y consiguieron un amplio repudio.
El canciller Felipe Solá consideró hoy que "quemar barbijos y exhortar a quemarlos es primitivo, autodestructivo y mezquino", expresó el funcionario desde su cuenta de Twitter, y añadió que esa actitud "pone en riesgo a los demás y es una falta de respeto al personal de salud que arriesga su vida todos los días".
PREOCUPANTE
— En Orsai (@EnOrsai) September 2, 2020
Mientras Larreta habilita bares, terapistas aseguran que la situación es crítica https://t.co/annMjOLTZj pic.twitter.com/rRtkUkGRO8
Mientras Donald Trump amenaza con "controlar" la isla estratégica por las buenas o por las malas, el pueblo Inuit resiste. Un análisis sobre el saqueo de recursos y el desprecio por la libre determinación en el extremo norte.
Un nuevo informe de la CEPAL (Naciones Unidas) desnuda el fracaso de los gobiernos regionales: la adopción de la Inteligencia Artificial se acelera, pero la inversión propia es insignificante. La falta de soberanía digital condena a Latinoamérica al rol de mero consumidor tecnológico.








