A 20 días de las PASO, el Jefe de Gobierno porteño sintió el golpe de la segunda vuelta porteña. Si bien su delfín, Horacio Rodríguez Larreta, ganó la elección, lo hizo con un sabor amargo: la mayoría de los porteños se inclinó por un cambio y perdió en 9 de las 5 comunas. En paralelo, Macri debió paralizar su campaña nacional para no opacar a su candidato.
Lunes 20 de julio de 2015 | 13:49
Parece que los que quieren un cambio son los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires
El domingo amaneció con buen clima para Macri: la mayoría de las encuestas le vaticinaba un triunfo por amplio margen. Feliz y con facturas, el precandidato a Presidente concurrió a votar.
Tras una jornada tranquila, la votación cerró y en el PRO reinaba un optimismo similar al que sobrevoló Santa Fe antes de la derrota final, los boca de urna le daban a Larreta una diferencia de 8 a 10 puntos. Pero la sorpresa se apoderó del búnker de los globos cuando Lousteau, el candidato de Eco, cerró la elección a 3 puntos de Larreta, los votos en blanco fueron los más altos en casi 20 años y el ausentismo también fue protagonista.
Las caras en la “celebración” fueron claras. No había mucho para festejar: la creación de ECO, una segunda Marca del PRO, debilitó el liderazgo de Macri de cara a las elecciones nacionales. La performance de Lousteau y la deslegitimación que aportaron los votos en blanco y nulos sirvieron en bandeja varios análisis que favorecieron al FPV.
El PRO, que siempre apostó a su “pureza” y buscó desplazar a los radicales de la nueva Alianza, apenas pudo retener la Ciudad de Buenos Aires con sufrimiento. El triunfo de Cambiemos en la provincia de Mendoza es propiedad del radicalismo; Cobos y Sanz son los artífices de dicha victoria.
La derrota en Santa Fe, repleta de caras largas, y el mal paso en Córdoba no le permiten a Macri mostrarse como un verdadero líder opositor: si ocupa ese lugar es porque la oferta del antikirchnerismo es casi nula.
Macri, apenas tendrá su victoria como partido vecinal de la Ciudad para ofrecer en la campaña nacional, también tratará de sumar Mendoza a su haber.
El golpe de ayer no fue menor y el cambio en el discurso de Macri generó ruidos en propios y extraños: a pocas horas del cachetazo propinado por ECO, el Jefe de Gobierno anunció la continuidad de muchas de las políticas que el Frente Para la Victoria impulsó en sus 12 años de gobierno; sobre todo la gestión estatal de YPF y ANSES. Los programas de archivo se frotaron las manos: esta semana se cansarán de editar el discurso de Macri, junto a las innumerables veces en las que habló en favor de las privatizaciones y se opuso a lo que ahora promete sostener.
Además ¿Qué mejor que el FPV para sostener las políticas del FPV? Inexplicable la movida de Macri que capitalizó Daniel Scioli apenas terminada la elección. En declaraciones radiales, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, entre críticas, deslizó: “Parece que los que quieren un cambio son los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires”.
Sumado a esto, la segunda vuelta le quitó a Macri dos semanas de protagonismo que resultan claves. El protagonismo que tanto necesitan María Eugenia Vidal y Mauricio Macri, se retrasó 15 días por el balotaje, además, los recursos humanos con los que cuenta el PRO para la campaña estuvieron dedicados a consolidar el triunfo de Larreta.