Luego de que el jefe de gobierno porteño ungiera a Oscar Aguad como su candidato a gobernador, varios radicales y legisladores de las filas de Luis Juez pegaron el salto. Cada vez se polariza más la elección entre el kirchnerismo y el delasotismo.
Ángel Lisboa // Sábado 30 de mayo de 2015 | 10:38
las decepciones cordobesas también alcanzaron a Macri, con fugas de juecistas y radicales que amenazan con polarizar la elección entre el delasotismo y el kirchnerismo cordobés.
Las deserciones en el Frente Renovador dejaron las aspiraciones presidenciales de Sergio Massa al borde del nocaut pero su principal contrincante opositor, Mauricio Macri, tampoco las pasa de maravillas en Córdoba.
El alcalde porteño disciplinó a la oposición cordobesa, ungió al radical macrista Oscar Aguad como candidato gobernador en una fórmula con el diputado amarillo y ex árbitro de fútbol Héctor “La Coneja” Baldassi y relegó toda pretensión del senador del Frente Cívico, Luis Juez en la llamada “triple alianza” de Córdoba. Pero las decepciones cordobesas también alcanzaron a Macri, con fugas de juecistas y radicales que amenazan con polarizar la elección entre el delasotismo y el kirchnerismo cordobés.
Las réplicas al acuerdo de la Triple Alianza no tardaron en aparecer. El jefe y vice de los diputados cordobeses de Juez, Liliana Montero y Santiago Clavijo, rechazaron la sociedad con Macri y la UCR que selló su líder y renunciaron a su bloque para pasar a acompañar al kirchnerista Eduardo Acastello en su disputa por la gobernación. El verborrágico Senador quedó mudo.
Otros dos de los diez diputados juecistas desertaron de sus filas, pero la sangría sigue: uno se fue al Frente Progresista y otro más dijo, decepcionado, que abandonará la actividad política al terminar su mandato en diciembre de este año. Con lo que, sólo por ahora, a Juez le quedan 4 diputados fieles. Deteriorado, ahora el senador nacional que pactó con Macri, a quien había denostado sin límites, le queda la chance cada vez más efímera: renovar su banca en el Senado Nacional, el puesto que le prometió el alcalde porteño en una fórmula con Laura Rodríguez Machado, ex esposa y ex secretaria de Economía de Germán Kammerath, el ex intendente de la capital cordobesa a quien Juez había denunciado por corrupción en 2003 y con la que ahora tendría que compartir su campaña política en las PASO nacionales de agosto.
Pero los ex juecistas no fueron los únicos díscolos a la hora de confluir en un acuerdo con Macri. El intendente radical de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre hijo, que aspiraba a ocupar la candidatura que Macri le asignó a Aguad, no quiso sellar su futuro político a una posible derrota UCR-PRO en la provincia y desdobló las elecciones municipales. Un camino que también siguieron varios intendentes radicales cordobeses que aspiran a conservar su poder territorial más allá de 2015, alejados de la suerte que pueda correr el propio Macri en la alianza que selló el titular del Comité Nacional de la UCR, el senador mendocino Ernesto Sanz.
Para colmo, la UCR de Río Tercero afirmó que no acompañará el acuerdo con Macri, quien le impuso en el acuerdo de la Triple Alianza al ex intendente de Oliva por la menemista Ucedé, Daniel Lubatti, como candidato a diputado provincial y llevará candidato radical propio.
Las diferencias quedaron expuestas. Juez, que selló un acuerdo con el “neoliberal” e “inútil” de Macri –como lo definió--, que relegó sus aspiraciones a manos de otro “neoliberal” como Aguag, que abandonó sus duras críticas a Mestre a favor de la alianza y que deberá compartir su candidatura a senador con quien denunció por corrupción, ya empezó a cosechar deserciones en sus propias filas.
Mientas que por la UCR, Mestre, que ganó la intendencia de Córdoba en 2011, mientras Aguad salía tercero y lejos –detrás de Juan Manuel de la Sota y el propio Juez—por la gobernación, no quiere sellar su suerte política a la alianza con Macri. Una postura en la que gran parte de la UCR cordobesa lo acompaña, terminaron de planchar la Triple Alianza macrista cordobesa en las encuestas.
Una situación que le permitió al jefe de la campaña del kirchnerista Acastello, el diputado Martín Gill, salir a pronosticar que la elección cordobesa se “polarizaba” entre el delasotista Juan Schiaretti y Acastello. Una no muy buena señal para las aspiraciones presidenciales de Macri, que hasta ahora se jactaba de los traspiés de su ex socio Massa.