En el actual conflicto se mezclan razones políticas inmediatas con otras de larga data. Kiev podría perder su integridad territorial y Moscú, el sueño de restablecer su papel de gran potencia.
En Sebastopol (Crimea) se encuentra la mayor base naval de Rusia en aguas cálidas.
Guillermo Belcore // Miercoles 05 de marzo de 2014 | 16:12
1) ¿Por qué se enfrentan hoy la Federación Rusa y su vecina Ucrania?
Pueden distinguirse dos tipos de causas: políticas (inmediatas) e históricas.
2) ¿Cuáles es el detonante cercano, entonces?
En noviembre del año pasado, el entonces presidente de Ucrania, Víktor Yanukovich, un líder autoritario, abandonó un acuerdo para fortalecer los lazos con la Unión Europa y en su lugar anunció su intención de estrechar los lazos con Rusia. Una buena parte de la población lo consideró una ruptura del pacto electoral y se lanzó a las calles. El 1 de diciembre, una protesta histórica congregó a 300.000 personas en la Plaza de la Independencia de Kiev, conocida como Maidán. Los más revoltosos ocuparon edificios públicos. La respuesta oficial fue represión pura y dura. Se sucedieron los enfrentamientos y en dos meses el número de civiles y policías muertos ascendió a casi 150. La rebelión popular, que contó con las simpatías y el apoyo occidental, barrió finalmente al gobierno ucraniano. El presidente huyó de Kiev el 21 de febrero. La oposición tomó el poder y excarceló a Yulia Tymoshenko, rival de Yanukovich y una de las líderes de la Revolución Naranja de 2004.
3) ¿Cómo reaccionó Rusia?
El presidente Vladímir Putin considera como un golpe de Estado ilegal la destitución de su aliado Yanukovich, quien se ha refugiado, justamente, en Rusia. Inmediatamente después del cambio de gobierno en Kiev, estallaron protestas en las provincias de Ucrania donde son mayoría los rusoparlantes. El centro de conflicto se trasladó a la península de Crimea, que se rebeló de Kiev y fue ocupada por tropas de elite rusas.
4) ¿Qué está ocurriendo en Crimea?
Aquí entran a tallar disputas históricas. Crimea es una provincia autónoma que durante 250 años fue dominada por los rusos. Era un enclave de los tártaros (descendientes de los mongoles) hasta que Stalin los deportó en masa hacia Asia Central por la colaboración de algunos dirigentes con los nazis. En la década del cincuenta, el líder de la Unión Soviética Nikita Krushov entregó a Ucrania la administración de Crimea. La mayoría de la población de la península es rusoparlante. Allí se encuentra la principal base naval rusa en aguas calientes (Sebastopol), alquilada por los ucranianos a Moscú hasta el 2050. El gobierno regional -fiel a Putin- acaba de convocar a un plebiscito para el 30 de marzo que definirá el estatus de la Republica. Todo indica que tarde o temprano se integrará a la Federación Rusa.
5) ¿Qué otras diferencias históricas mantienen rusos y ucranianos?
Ucrania es una de las 16 repúblicas federadas que se desgajaron en 1991 de la Unión Soviética. De todas las pérdidas, de lejos es la más dolorosa en términos económicos y emocionales para Rusia que a lo largo de la historia ha considerado a su vecino como una provincia propia, una colonia o bien ahora como una esfera de influencia privativa, al estilo de México para Estados Unidos. Putin que sueña con restaurar el estatus de gran potencia para su país, se ha negado a reconocer la plena soberanía de los ucranianos, en todo lo que puede ser de interés para la ex metrópoli, como por ejemplo el paso de los gasoductos hacia Europa, la relación con Occidente, o la suerte de los rusos étnicos. Cabe recordar que la conquista de Ucrania en los siglos XVII y XVIII hizo de Rusia un imperio.

6) ¿Por qué se dice que hay dos naciones en Ucrania?
Sobre un total de cuarenta millones de ciudadanos, una cuarta parte aproximadamente son ruso parlantes y, con independencia de lo que dice su pasaporte, la mayoría se considera rusos desgajados de la patria. El occidente de Ucrania es católico, filooccidental, sueña con ingresar a la Unión Europea, e incluso a la OTAN. No olvida las hambrunas y las terribles matanzas de la era comunista. El oriente del país es de religión cristiana ortodoxa y filorrusa. Dos países, por ende.
7) ¿Puede haber una guerra abierta entre Rusia y Ucrania?
Sí. La pelota está en el campo de Ucrania. Todo indica que Moscú han planteado a Kiev una opción política de hierro: el precio de la libertad es la destrucción de la integridad territorial. No sólo Crimea, sino también otras zonas orientales como la cuenca carbonífera del Dombass o incluso la ciudad histórica de Odesa podrían ser anexadas a la Federación Rusa, por la fuerza o por la vía electoral. La Ucrania filooccidental restante podría haberse quedado sin su salida al Mar Negro. Hay precedentes. Georgia sufrió la misma encrucijada hace unos años y debió resignarse a perder la república autónoma de Osetia del Sur.
8) ¿Ucrania es rival militar para Rusia?
En el papel, no. Kiev cuenta con un ejército profesional desde hace pocos años, mal armado y con escasa motivación. La bonanza del petróleo y del gas, le ha permitido a la Federación Rusa un eficaz rearme. Además, todo indica que, en caso de haber una guerra, se desarrollaría en los territorios orientales de Ucrania donde la mayoría de la población es prorrusa. La única carta de Kiev es el respaldo occidental, dudoso en el caso de Europa que depende en demasía de los recursos energéticos rusos. Pero la intervención de terceros en el conflicto podría provocar que alguno de los contendientes de un paso en falso.
9) ¿Qué papel juega Estados Unidos?
Después de unos titubeos iniciales, Washington se ha decantado por respaldar al nuevo gobierno ucraniano. Barack Obama acaba de anunciar un paquete de ayuda de mil millones de dólares y envió a Kiev a su canciller John Kerry. También amenaza con aplicar sanciones a Rusia. En la geopolítica estadounidense, restarle a Rusia una aliado clave (subordinado), como Ucrania, significaría darle un golpe fatal a la aspiraciones del Kremlin de recuperar parte de su estatus de gran potencia. Sería para Rusia un catastrófico alejamiento del centro neurálgico europeo.
10) ¿Afecta de alguna manera el conflicto a la Argentina?
Una guerra a gran escala en Europa tiene el potencial para descarrilar la frágil recuperación de la economía global tras, la gran crisis de 2008-2009. Obviamente, esto tendría consecuencias para todos los países del mundo. En la situación actual, pueden señalarse dos efectos económicos. En primer lugar, están subiendo fuerte los precios de los commodities agrícolas, nuestro principal producto de exportación. Ucrania es el tercer exportador mundial de maíz, el año pasado incluso superó a la Argentina. Más dólares para el Banco Central, entonces. Sin embargo, esta ventaja transitoria podría contrarrestarse por el incremento de los precios de los hidrocarburos (Rusia es un gran exportador de petróleo y gas), lo que abultará la factura de importación de energía en 2014.