En un fuerte cruce con Ernesto Tenembaum, el periodista económico detalló cómo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) funciona como un embudo: exime de todo tipo de tributos a los grandes capitales extranjeros mientras el Gobierno asfixia con más carga impositiva al consumo, las pymes y los trabajadores.
enorsaionline@gmail.com // Lunes 01 de junio de 2026 | 09:03
El debate económico en la Argentina sumó un capítulo de alta tensión que pone en duda el verdadero impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el gobierno de Javier Milei. En una pormenorizada intervención en diálogo con Ernesto Tenembaum por Radio Con Vos, el periodista y economista Alejandro Bercovich desarmó la lógica detrás de este marco legal, calificándolo como una verdadera "trampa" distributiva.
Bercovich fue tajante al explicar cómo opera el RIGI en la práctica cotidiana de la economía argentina. Mientras los grandes conglomerados internacionales y fondos de inversión extranjeros reciben exenciones impositivas masivas, aranceles cero para la importación de insumos y libre disponibilidad de divisas, el costo fiscal de ese enorme bache lo termina pagando la ciudadanía de a pie mediante el sostenimiento o aumento de los impuestos al consumo y al trabajo.
“El esquema está planteado como un embudo invertido”, advirtió el periodista. De un lado, se consolidan megaganancias blindadas por contratos a 30 años que ningún gobierno futuro podrá modificar sin enfrentar juicios en tribunales internacionales como el CIADI; del otro, se mantiene la asfixia sobre los comerciantes, las pequeñas y medianas empresas (pymes) y los trabajadores registrados, quienes deben seguir tributando bajo un régimen ordinario cada vez más pesado.
Durante la discusión, se desglosaron los aspectos más lesivos del régimen que el oficialismo defiende como la única vía para el ingreso de capitales:
Para Bercovich, el peligro del RIGI no es solo económico, sino de soberanía jurídica. Al garantizar la estabilidad fiscal por tres décadas, el entramado normativo ata de manos al Estado argentino ante cualquier intento de regulación ambiental, laboral o tributaria en el futuro.
Mientras el Palacio de Hacienda que conduce Luis Caputo intenta presentar la adhesión de los primeros proyectos como un éxito rotundo, la contracara del modelo queda a la vista: un país que rifa sus recursos naturales estratégicos a cambio de empleo de baja calidad, mientras la recaudación para sostener la salud, la educación y los servicios públicos sigue recayendo exclusivamente sobre las espaldas del pueblo trabajador.
Fuente original: Debate entre Alejandro Bercovich y Ernesto Tenembaum en "¿Y Ahora Quién Podrá Ayudarnos?", Radio Con Vos.