El número de empleadores en Argentina cayó de 512.357 a 484.095 entre noviembre de 2023 y abril de 2026, una contracción del 5,5%. En paralelo, los trabajadores registrados bajaron de 9.857.173 a 9.515.777, con 341.396 puestos formales destruidos en ese período. El informe de julio 2026 del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, confirma que la caída continúa: solo en abril se perdieron 1.814 empleadores y 1.555 puestos más.
CEPA en base a SRT: el mapa de la destrucción del tejido productivo durante la gestión Milei.
En Orsai // Martes 14 de julio de 2026 | 13:56
Según datos analizados por CEPA, desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026 el tejido productivo argentino perdió más de 341 mil puestos de trabajo registrados
Fuente: Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo — Julio 2026
El relato oficial de recuperación choca contra los números de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. El informe de julio 2026 del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sistematizó los datos disponibles y el resultado es contundente: desde que Javier Milei asumió en noviembre de 2023, la Argentina perdió 28.262 empresas empleadoras y más de 341 mil puestos de trabajo formal. No es una foto estática. Es una caída sostenida, mes a mes, que lleva dos años y medio acumulando destrucción del tejido productivo.
Al inicio de la gestión de Milei, en noviembre de 2023, había en Argentina 512.357 empleadores registrados —empresas, unipersonales y organizaciones con al menos un trabajador en relación de dependencia formal. Dos años y medio después, en abril de 2026, ese número cayó a 484.095. La pérdida neta: 28.262 empleadores menos, una contracción del 5,5% del universo empresarial formal del país.
El dato de abril confirma que no hay ningún rebote: en ese mes se contabilizaron 1.814 empleadores menos respecto a marzo. La tendencia descendente no se interrumpió.
La destrucción del tejido empresarial se tradujo directamente en destrucción de empleo formal. Los trabajadores registrados pasaron de 9.857.173 en noviembre de 2023 a 9.515.777 en abril de 2026: 341.396 puestos formales que dejaron de existir. Solo en abril se perdieron 1.555 puestos adicionales.
Hay un dato que el CEPA subraya y que es crucial para leer este número correctamente: estas cifras corresponden exclusivamente al empleo registrado. El empleo informal —que en Argentina representa cerca del 40% de la fuerza laboral— no está capturado aquí. El deterioro real del mercado de trabajo es, por definición, mayor al que reflejan estas cifras.
Los datos del CEPA se leen en sintonía con otras señales de alerta que ya circulan en el debate económico. La encuesta de Aresco de julio de 2026 mostró que el 58% de los hogares argentinos se endeudó para cubrir únicamente gastos corrientes —comida, servicios, transporte— y que el 18% ya registra mora en los pagos. La caída del empleo formal y la contracción del universo empresarial son el lado de la oferta del mismo proceso: la contabilidad creativa del milagro financiero de Caputo no se traduce en más empresas ni en más trabajo registrado.
Son 28.262 empresas que cerraron o que dejaron de tener empleados formales. Son 341.396 trabajadores que perdieron el acceso a la obra social, a las vacaciones pagas, a los aportes jubilatorios. Trabajadores que en la mayoría de los casos pasaron del empleo formal a la informalidad, o directamente al desempleo, y que engrosan ese 58% de hogares que ya no llega a fin de mes sin endeudarse. El ajuste tuvo un costo. El CEPA lo midió.