El reconocido economista y exviceministro analizó el atraso cambiario, el impacto del Rigi y trazó un paralelismo histórico con el Plan Bonex de 1990. ¿Qué pasa con el dólar de equilibrio?
Análisis detallado de la economía argentina hoy: las proyecciones de inflación, el dólar de equilibrio técnico y las advertencias de Orlando Ferreres sobre la dolarización.
En Orsai // Domingo 12 de julio de 2026 | 18:32
En medio de intensos debates sobre el rumbo macroeconómico y la desinflación, la economía argentina hoy se encuentra en una encrucijada donde conviven el superávit fiscal y las dudas sobre la reactivación real. En una entrevista profunda con Maxi Montenegro en Ahora Play, el prestigioso economista Orlando Ferreres lanzó definiciones tajantes sobre el plan económico de Milei, anticipando que el proceso de dolarización en Argentina ya es una realidad en marcha y poniendo el foco sobre el verdadero valor del dólar de equilibrio.
"Yo creo que el año que viene va a haber un proceso de dolarización que ya empezó", disparó Ferreres. Según el analista, la conducta actual del mercado donde los ahorristas perciben un billete "barato" y vuelcan sus pesos a la divisa norteamericana marca el inicio irreversible de este sendero, el cual guarda ciertas similitudes e importantes lecciones con las recurrentes crisis cambiarias en Argentina.
A pesar de que el gobierno nacional pondera la drástica caída de la inflación de niveles del 200% al 30% anualizado y el fuerte superávit comercial proyectado en 21.000 millones de dólares, Ferreres advirtió que el principal motor que falta es un ambiente propicio para la inversión productiva global.
Para el director de la consultora OJF, el esquema actual basado en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) tracciona con fuerza en sectores hiper-dinámicos como la minería (que subió un 17% en el primer trimestre), el petróleo y el gas en Vaca Muerta. Sin embargo, aclaró que esto no se traslada de igual manera al resto de la estructura productiva, evidenciando la caída del consumo y el impacto en la industria.
Para el año entrante, Ferreres proyecta un escenario macroeconómico con un crecimiento del 3% del PBI y una inflación anual del 18%, lo que representaría una mejora considerable en la estabilidad, aunque a un ritmo que continuará siendo severo para sectores sensibles a la competencia externa como el textil y la indumentaria.
Uno de los puntos más calientes del análisis internacional y local radica en el denominado "atraso cambiario". Mientras sectores ligados a la ortodoxia económica le reclaman a Milei la liberación total del cepo cambiario y las restricciones cruzadas del Contado con Liquidación (CCL) y el MEP, Ferreres reveló los datos de sus modelos técnicos sobre la paridad teórica de equilibrio.
"La paridad teórica de equilibrio, el tipo de cambio que equilibraría bien todo, nos da 2.300 pesos por dólar", detalló el economista. No obstante, matizó este impactante número explicando que la drástica política de ajuste en el gasto público que ejecuta el Ministerio de Economía altera esa ecuación. Tomando en cuenta una cuenta corriente equilibrada y la fuerte disciplina fiscal actual, Ferreres estimó que el dólar de equilibrio real se ubicaría hoy en torno a los $1.650, una cifra muy cercana a la banda superior de flotación que administra el gobierno y que, por ende, descarta un escenario de atraso crítico descontrolado.
Hacia el final de la entrevista, Ferreres recurrió a su experiencia directa como viceministro de Economía durante la transición del gobierno de Raúl Alfonsín al de Carlos Menem en julio de 1989, recordando la brutal escalada inflacionaria de aquel mes que alcanzó el 196% mensual.
Al ser consultado sobre las drásticas medidas de estabilización de la historia argentina y su paralelismo con las actuales tensiones de liquidez, justificó la polémica implementación del Plan Bonex en 1990 que confiscó los plazos fijos a 7 días a cambio de un bono a 10 años. "No había alternativas. Fue mala la decisión, pero fue la única posible", sentenció el exfuncionario, concluyendo que en momentos donde la "frazada corta" de la economía no alcanza para todos, los gobiernos se ven obligados a tomar determinaciones sumamente duras con determinados sectores en pos de evitar una catástrofe financiera mayor.