Mamoru Samuragochi, uno de los compositores más reconocidos, admitió que contrataba a un 'ghostwriter'. Ni siquiera tiene problemas de audición.
Mamoru, el pillo.
G.O.B. // Jueves 06 de febrero de 2014 | 23:45
No he tenido ni una sola vez la impresión de que Mamoru tuviera problemas para oír...
Algunos argentinos leerán esta nota y dirán: ¡Qué grande! Otros llegarán a una obvia conclusión: Chantas hay en todos lados. Lo cierto es que por éstas horas un país serio y diligente como Japón sufre consternado una revelación terrible: su Beethoven es un rotundo fraude. Días atrás, el músico supuestamente sordo Mamoru Samuragochi (50 años) confesó con pesadumbre que no era el verdadero autor de muchas de sus composiciones. Hoy martillaron el último clavo de su ataúd: se supo que ni siquiera tendría problemas de audición.
Horas atrás brindó una multitudinaria conferencia de prensa en Tokio, Takashi Niigaki, músico que desde hace 18 años compone piezas por encargo para Samuragochi. El sinvergüenza las ha hecho pasar por suyas. Takashi, profesor en la célebre Escuela de Música Toho Gakuen, dijo algo que puso los pelos de punta a los periodistas: "No he tenido ni una sola vez la impresion de que Mamoru tuviera problemas para oír... Había veces que escuchaba la musica y daba sus impresiones".
Luego, el ghostwriter pidió perdón al pueblo japonés y explicó que había recibido unos millones de yenes a cambio de más veinte piezas de música clásica que el Beethoven japonés publicó como suyas.
Samuragochi, de 50 años, firmó hits en Japón como la Sinfonía Número 1 Hiroshima que vendió cerca de 150 mil copias, o bandas sonoras para aclamados videojuegos como Resident evil. Ahora se supo que no es autor ni siquiera de la Sonata para violín, melodía que acompañará los próximos días la prueba de la patinadora sobre hielo japones Daisuke Takahashi, en los Juegos Ol¡mpicos invernales de Sochi. Todo el mérito debería ser pues para el profesor Niigaki.
Obviamente, las represalias no tardaron. Las agencias de noticias destacaron que la distribuidora Nippon Columbia decidió suspender las ventas y difusión de los CD del farsante tanto en comercios como en Internet, además de cancelar todos sus conciertos. La cadena de television publica NHK, que estuvo entre las primeras en creer en su talento, se disculpó publicamente por celebrarlo como "genio y artista consumado''. Las redes sociales hierven de indignación. "Traidor" es la palabra más leída en el archipiélago.
Según su biografía oficial accesible en Internet, Samuragochi es hijo de supervivientes de la explosión atómica en Hiroshima y una enfermedad degenerativa -no precisada- le hizo perder la audición en forma completa a los 35 años. "Me escucho a mi mismo. Si creen en un sonido interior, pueden crear cualquier cosa real", había mentido en una entrevista acerca del supuesto esfuerzo que le generaba componer siendo sordo. El fabulador también aseguraba que fue su madre la que le enseñó a tocar el piano cuando tenía cuatro años y que a los diez interpretaba a Bach y Beethoven. Mamoru, el pillo, será recordado por la Historia