Lo reveló un informe del Cels que destacó que 1 de cada 5 chicos de la Ciudad viven en condiciones sumamente precarias. De ellos, el 60 por ciento reside en villas de emergencia.
Sábado 12 de octubre de 2013 | 10:20
“1 de cada 4 menores de 4 años vive en situación de déficit habitacional y 1 de cada 5 en condiciones sumamente precarias. De ellos, el 60 por ciento reside en villas de emergencia y el 40 por ciento en inquilinatos, hoteles y pensiones”, sentencia el trabajo titulado “Infantilización del déficit habitacional: una temática invisible”, un informe presentado esta semana por
El déficit habitacional está definido por la falta de vivienda o el mal estado del espacio en el que una familia porteña habita, que según
Una de las propuestas llega desde el Movimiento Ocupantes e Inquilinos (MOI), una cooperativa que desarrolla en la ciudad varios proyectos de vivienda por autogestión. “Los principales problemas que se enfrentan son burocráticos. Uno tiene que ser ingenioso para resolver y seguir adelante, ya que lo importante es que las viviendas lleguen a manos de los compañeros”, define Jorge Stanganelli, arquitecto colaborador de
Casa y trabajo, una cosa y la otra van de la mano. El informe del CELS lo confirma, señalando que el 43,1 por ciento de los niños menores de 4 años habita en hogares de bajos recursos, mientras que en los de mayores ingresos sólo se encuentra el 8 por ciento de los niños y niñas de este grupo de edad. Atendiendo a esta problemática, son varios los sectores de la comunidad civil, académica y política que señalan proyectos plausibles.
“Como académicos comenzamos a diseñar un proyecto sobre
Como el arquitecto de
En general, los consultados señalan un problema elemental: la ciudad no tiene un organismo único que se dedique a la resolución de los problemas de viviendas. “El hecho de que existan varios organismos que intervienen, como el Instituto de
En otra vereda, el oficialismo porteño también abre el juego y muestra sus cartas. Desde la presidencia de
Un 23,9 por ciento de las viviendas particulares que componen el territorio porteño se encuentran deshabitadas. Carolina Fairstein, abogada del CELS, explica: “Esta situación, que requiere de una intervención estatal activa, y que en la actualidad se encuentra totalmente ausente, muestra un comportamiento diferencial si se la analiza desde el punto de vista de las comunas. Por ejemplo, las comunas 8 y 9 detentan un alto déficit y a la vez tienen la mayor proporción de parque habitacional deshabitado: 39,9 y 34,3 por ciento, respectivamente”.
Entre los hallazgos del relevamiento puede sumarse que, a pesar de la grave crisis habitacional que atraviesa la ciudad, la asignación para el área es cada vez menor y existe una constante subejecución de lo presupuestado. Al mismo tiempo se puede observar una superposición, inconsistencia y falta de coordinación de los organismos públicos que trabajan la cuestión de vivienda en la ciudad. A pesar del oscuro panorama, los analistas encuentran en el territorio macrista un espacio en el que las condiciones para la mejora del ejercicio del derecho a una vivienda adecuada son más favorables que en otras regiones de
“Es muy absurdo que haya tanta gente que no tiene casa y a la vez existan más de 50 mil casas tapiadas y vacías. Aunque algunas de esas viviendas fueran de privados, se podría aplicar un aumento del impuesto hasta que esa vivienda se venda o se alquile, se hace en otros países con éxito. Lo dice
En materia de hábitat, este no es el primer mal trago para los porteños. El año pasado
El tema interesa a Iván Petrella, en carrera como candidato a legislador por el Pro. “Lanzamos créditos con la tasa más baja del mercado –explica–, la línea hipotecaria Ciudad Social, el único préstamo para vivienda de
Pero si para algunos la solución es viable, ¿por qué no se alcanza? “El gobierno actual no tiene su interés en el problema social sino en los negocios. No hay un plan, aunque ellos lo expresen, porque las estadísticas dicen que de lo escrito se cumple menos del 4 por ciento de los objetivos. La principal solución sería remover las trabas que el propio gobierno porteño pone. Por ejemplo, tanto para construir como para refaccionar cada vivienda se exigen unos trámites carísimos que llegan hasta los 30 mil pesos, con demoras de dos o tres meses. Eso afecta a quienes consiguen un plan ProCrear”, denuncia Livingston, promotor del derecho a la ciudad, un concepto de inclusión muy desarrollado en países como Brasil, pero que en el ámbito público porteño aún no logra hacer mella. “El tema es muy importante porque lo que se promueve es pensar toda política estrictamente ligada a las necesidades sociales urbanas. En la ciudad de Buenos Aires pareciera un tema postergado por decisión o desidia de las autoridades”, concluye.
Stanganelli también suma lo suyo y abre una nueva arista de debate: “Algo que alguna vez habrá que discutir es la existencia de un programa real que permita redistribuir trabajo y vivienda en sitios donde hay mucho espacio para habitar. Es ridículo que todo se centralice en las grandes urbes, pero para que esto pase la gente tiene que saber que irá a una provincia o ciudad donde haya todo lo que vino a buscar aquí”. Por ahora las particularidades y las miradas se bifurcan. En el medio del debate, miles de niños que enfrentan cada día una situación de precariedad que los arroja a patadas del sistema que supimos conseguir. Lejos de golpes bajos, cerca de la magra realidad.

