El "testigo clave" que impulsan los medios opositores publicó una solicitada en febrero de 2012 donde aseguraba todo lo contrario a lo que luego declaró en la causa a instancias de Graciela Ocaña.
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Jueves 05 de diciembre de 2013 | 14:10
Vandenbroele "No es accionista, ni 'dueño' ni controlante de ninguna de las sociedades involucradas"
Al Grupo Clarín y sus socios mediáticos se les acaba la nafta. El impulso que le dieron al "caso Ciccone" no para de mostrar grietas y las declaraciones de los supuestos testigos, otrora imputados, se contradicen con las solicitadas por ellos mismos publicadas.
El "testigo clave" de Clarín es Guillermo Reinwick quien en una solicitada que el mismo publicó en el año 2012, se señaló como "controlante del 70%" de la Compañía de Valores Sudamericana (Ciccone) y "Yerno de Nicolás Tadeo Ciccone", asegura en el mencionado texto, todo lo contrario a lo que declaró en la jornada de ayer tras la sospechosa reunión con Graciela Ocaña.

En la misma solicitada, el propio Reinwick desestimó los dichos de Laura Muñoz, exmujer de Vandenbroele a quien desligó de la propiedad de la empresa.
Según Reinwick, Vandenbroele "no es accionista, ni 'dueño' ni controlante de ninguna de las sociedades involucradas".

Al mismo tiempo, la principal contradicción con lo declarado ayer es el siguiente párrafo: "Quiero dejar aclarado que no conozco personalmentre a ninguna de las altas autoridades del gobierno ni a ningún alto funcionario público".
Reinwick, tal como se desprende de la propia solicitada por él firmada, es parte interesada en la causa. Es difícil encontrar en la justicia casos donde un imputado pase a rol de "testigo" y reciba protección.
La relación entre Reinwick y Ocaña no sólo se desprende de presentaciones judiciales realizadas en la causa, sino también de la operatoria de los medios. En la jornada de ayer, Jorge Lanata entrevistó al "testigo clave" y luego, en forma inmediata, hizo lo mismo con la exministra. Notable.
Al mismo tiempo, los abogados del vicepresidente de la Nación no pudieron presenciar las declaraciones de Reinwick ya que éste aseguró que se sentía amenazado.
Las irregularidades se observan por todos lados, el montaje muestra errores enormes y la opacada figura de Graciela Ocaña se desdibuja al mismo ritmo que la de los periodistas que impulsan una investigación muy floja de papeles.