Cada sector tiene algo que reclamarle al otro, como si la disputa hubiera dejado de ser contra el oficialismo. Chicanas y roces hasta entre integrantes de la misma alianza que en cada candidato opositor ven los puntos que le harían falta para ganar la elección.
Ángel Lisboa // Sábado 01 de agosto de 2015 | 10:18
Hartos de la “crispación” kirchnerista, los distintos espacios opositores se desató una disputa de todos contra todos, donde los candidatos se desguazan y se acusan unos a otros de ser “funcionales” a otro triunfo del oficialismo.
Mauricio Macri –aconsejado por su gurú y asesor político Jaime Durán Barba- cambió su discurso porque las encuestas le dicen que hay políticas del Gobierno que “la gente” no dejaría de apoyar, y ahora pregona que está a favor de la continuidad de esas políticas por la que el PRO votó en contra en el Congreso, como la AUH, la recuperación de las AFJP, Aerolíneas Argentinas e YPF. Sergio Massa, del Frente Renovador, que proponía un “cambio justo” reconociendo políticas del gobierno, ahora endurece su discurso para intentar arrebatarle el voto anti-k a Macri.
Elisa Carrió –sin chances de competir por nada más allá de mantener sus propios “fueros” como diputada— acusa a Margarita Stolbizer— de ser funcional al kirchnerismo porque le sacaría a Mauricio Macri (su propio competidor en la interna de Cambiemos) los votos para ganarle a Daniel Scioli. Stolbizer le devuelve gentilezas a su vieja correligionaria argumentando que “Lilita” es la más “funcional” al Gobierno por haber roto la alianza UNEN, al mismo tiempo que predica que “a su vez, no hay nada más funcional al kirchnerismo que el capricho y la soberbia de Macri de no haber arreglado con Massa ya que Macri debió haber arreglado ahí si quería ganar”.
Claro que Stolbizer tuvo que ponerse al frente de “Progresistas” después que el socialista Hermas Binner abandonó su propia aspiración presidencial jaqueado por el macrista capocómico (o cómico a secas) del ex Midachi Miguel Del Sel en su propio bastión, Santa Fe. Y que su alternativa, Julio Cobos, se rindiera a los pies del macrismo.
El radical Ernesto Sanz, que le entregó toda la estructura nacional partidaria de la UCR –que dirige-- al servicio de la candidatura presidencial de Macri, ahora saca pecho y le recrimina al alcalde porteño de sucumbir ante las políticas del oficialismo y se rasga las vestiduras y lo desafía a un debate que sabe que nunca le van a conceder.
En tanto, el socio de Massa, el gobernador cordobés José Manuel de la Sota, dice que mientras “Massa habla, él gobierna Córdoba” y le recrimina que no cumplió con lo pactado de hacer al menos tres debates entre ambos. Mientras Massa hace gala que ni Scioli ni Macri aceptan un debate, se hace el distraído y no quiere otro debate con su socio cordobés, que lo dejó mal parado en el set de TN en la única discusión pública que tuvieron.
En tanto, otros juegan su propio PRODE, como Martín Lousteau, una estrella política que jamás ganó una elección, apuesta a varias puntas. Envalentonado por un ballotage en el que le pegó un buen susto al delfín macrista Horacio Rodríguez Larreta –con votos prestados desde todo el espacio antimacrista— Lousteau quiere convertirse en el “gran elector”. Primero dijo que votará a Sanz en la interna de Cambiemos (de la que es socio), pero que no votaría a Macri se le gana al radical y lo haría por Stolbizer, que representa –según él— el espacio “socialdemócrata” en esta elección.
Stolbizer se entusiasmó y volvió a ver en el espejismo de la elección porteña su carta salvadora. De hecho Margarita decidió que cerraría su campaña presidencial de la mano de Lousteau. Claro que la flamante “estrella” porteña, dijo después que “el mejor candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires es Felipe Solá”, el hombre –ahora enrolado en el massismo-- que lo llevó a la política nacional nombrándolo al frente del Bapro durante su gestión en la provincia.
Favores son favores, y Margarita se marchitó, ya que su única posibilidad de superar el piso nacional que exigen las Paso para que su boleta vuelva a estar en el cuarto oscuro en las generales del 25 de octubre es hacer una muy buena elección bonaerense, su principal bastión. Ya que sus socios del socialismo santafesino van a la elección con boleta corta y dependerá de la voluntad de los electores de Santa Fé que corten boleta a su favor.
Una disputa opositora donde todos compartes amores y odios cruzados, que los alejan de ser una opción de poder.