Con 134 votos a favor, 99 en contra y cinco abstenciones, el kirchnerismo y sus aliados más firmes convirtieron en ley el proyecto del Gobierno de pago soberano de la deuda externa tras casi 16 horas de debate. Una iniciativa que cambia la hoja de ruta del pago a los bonistas reestructurados, crea una cuenta para depositar el pago a los holdouts en las mismas condiciones que quienes ingresaron al canje de deuda y conforma una comisión bicameral investigadora de la deuda externa argentina desde la última dictadura militar hasta nuestros días.
Por Angel Lisboa // Jueves 11 de septiembre de 2014 | 09:19
Resulta que ahora el fallo de Griesa es injusto y absurdo pero le echan la culpa al Gobierno
El oficialismo recogió el voto de su propio bloque y de sus aliados más firmes: el Frente Cívico Santiagueño, el sabbatellista Nuevo Encuentro, el Movimiento Popular Neuquino y algunos monobloques, al que también se sumaron el disidente radical Eduardo Santín, la ex piquetera de Raúl Castell Ramona Puchetta y el canillita moyanista Omar Plaini.
Mientras que el grueso del abanico opositor, con diferentes posturas se encolumnó por el rechazo. Así lo hicieron los principales bloques opositores: la UCR, el massista Frente Renovador en alianza con los puntanos que responden a los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá y al “cordobesismo” de José Manuel De la Sota; el PRO; y el interbloque del deshilachado FAP. Solo el bloque de la UP, Victoria Donda de Libres del Sur y la incondicional del Pino Solanas, Alcira Argumedo, se inclinaron por la abstención. Los rebeldes e incondicionales de Elisa Carrió se unieron para seguir a la chaqueña en la fácil tarea de abandonar del recinto a la hora de votar.
Los opositores que habían anticipado que respaldarían la creación de la bicameral investigadora terminaron por recular sobre sus propios pasos. Uno a uno, la UCR, el FR, el PRO esgrimieron cuestiones de redacción del articulado para negarse a votar por la creación de la comisión, que después pelearan por integrar. Los abstencionistas, que iban a votar a favor de la Bicameral, terminaron también por seguir en la indefinición.
Con la certeza de que cualquier modificación mínima significaría el regreso del proyecto al Senado retrasando la sanción de la ley, el oficialismo decidió seguir solo adelante sin el acompañamiento opositor.
“No les creo nada”, dijo la presidenta del bloque del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, dirigiéndose a la oposición. “Resulta que ahora el fallo de (el juez neoyorquino, Thomas) Griesa es injusto y absurdo pero le echan la culpa al Gobierno por la resolución del juez”, arrancó. Le recordó a los opositores que cuando la Cámara baja votó un proyecto de declaración en contra del fallo, ninguna bancada de la oposición acompañó el repudio a la decisión del magistrado estadounidense a favor de los fondos buitre.
Una muestra más del retaceo y la actitud “mezquina” y “oportunista” de la oposición, enfrascada más en la carrera electoral por las elecciones presidenciales que en el futuro del país que aspiran a gobernar. Una muestra fue que, salvo Carrió, ninguno de los diputados opositores con aspiraciones presidenciales emitió opinión en el recinto y ni siquiera figuraron en la lista de oradores.
El radical Julio Cleto Cobos y el socialista Hermes Binner alternaban sus esporádicas presencias en el recinto con promoción de sus próximos pasos de campaña, el “renovador” Sergio Massa prefirió hacer campaña en el conurbano bonaerense y llegó al Congreso cerca de las diez de la noche, luego de ocho horas de debate. Aunque primero pasó por el Salón de Pasos Perdidos para hacer notas con los canales de TV y las radios, pero solo se sentó en su banca a las cuatro y media de la madrugada cuando ya se acercaba la hora de votar.
Una postura que los militantes kirchneristas que siguieron todo el debate desde la gradas del recinto de la Cámara baja le hicieron notar tras la sanción de la ley. “Hay un gorila suelto y es intendente, se llama Sergio Massa, es un delincuente”, coreaban bajando las escalinatas del Congreso al ritmo de un viejo clásico de los Fabulosos Cadillacs, aunque el estribillo de “Matador, trocó por el de “Massa traidor”.