El titular del Servicio Electoral de Chile y excomandante en jefe del Ejército, Juan Cheyre, renunció a su cargo tras ser cuestionado por su rol en el caso de Ernesto Lejderman, a quien entregó cuando tenía dos años a un convento de monjas luego del asesinato de sus padres a manos de la dictadura pinochetista.
Jueves 22 de agosto de 2013 | 16:17
El exmilitar confirmó su dimisión en una declaración pública
en la que recalcó que, con esta decisión, intenta preservar el
actual proceso de elecciones presidenciales y parlamentarias que
vive el país.
Agregó Cheyre que su decisión fue "entendida y aceptada" por
los demás consejeros, y puso énfasis en que su conciencia "está en
paz" y se siente "libre de todo cuestionamiento legal y ético".
Según se anunció, el exmilitar continuará integrando el
consejo directivo del organismo electoral, pero sólo en su
condición de consejero.
Alfredo Joignant, integrante de ese cuerpo, recalcó que la
renuncia de Cheyre "era necesaria y suficiente", y señaló que
valora su gesto "como consejero y par".
"Estimamos todos los consejeros que con esto el tema queda
cerrado; nunca estuvo en duda el funcionamiento normal del Servel",
dijo.
El secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet,
remarcó que se trata de una decisión que "como Gobierno
comprendemos, respetamos y consideramos que es un gesto importante
a la luz de los argumentos que él expresó".
Acerca de quién será el reemplazante del exmilitar, explicó
que la ley señala que los cinco integrantes del organismo tienen
autonomía total para designar a su presidente, algo que espera que
ocurra "en los próximos días".
La renuncia de Cheyre se dio en medio de críticas de quienes
reclamaban su salida del cargo, entre ellos la Agrupación de
Familiares de Detenidos-Desaparecidos (AFFD), varios abogados
ligados a la defenda de los derechos humanos y el candidato
presidencial del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami.
La salida de Cheyre se da apenas dos días después de que se
cruzara en un estudio de televisión con Lejderman, hoy de 42 años,
a quien entregó a un convento en La Serena, después de que una
patrulla asesinó a sus padres, el argentino Bernardo Ledjerman y la
mexicana María Avalos Castañeda.
El exmilitar sostuvo que al momento de entregar la criatura
desconocía que sus padres habían sido asesinados, muertes por las
que en el 2007 fueron condenados a prisión el entonces brigadier
Fernando Polanco Gallardo y los suboficiales Luis Fernández Monje y
Héctor Vallejos Birtiola.
La abogada Carmen Hertz dijo que no creía "en absoluto" en la
palabra de Cheyre "como no le creyó nadie en Chile". "No es
verosímil que el ayudante del comandante, y el propio comandante,
no supieran que esta pareja había sido asesinada a mansalva",
amplió.
Por su parte, el también abogado Cristián Cruz, querellante
en casos relacionados con la llamada operación Caravana de la
Muerte, por la que también se cuestiona al general en retiro,
calificó a Cheyre de "caradura".
"Cheyre primero niega alguna actuación respecto a los presos
políticos y después, cuando es sorprendido, dice que en realidad lo
que él hacía era tener un trato humanitario, preocuparse por ellos.
No dijo la verdad. Creo que Cheyre, disculpen la expresión, es un
caradura", afirmó.