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El valor de los símbolos: Milei recuerda el 25 de mayo en la ciudad donde se quiso terminar con la gloriosa revolución

El presidente Milei conmemora el 25 de mayo en la ciudad que fue el epicentro de la resistencia a la Revolución de Mayo, en medio de una crisis política y gremial. Recordemos que Santiago de Liniers intentó sofocar desde Córdoba a la Revolución de Mayo. El héroe de la Reconquista fue fusilado por nuestras tropas revolucionarias que alguna vez lo idolatraron por haberse levantado contra de los ideales de la revolución.

El valor de los símbolos: Milei recuerda el 25 de mayo en la ciudad donde se quiso terminar con la gloriosa revolución

Sábado 25 de mayo de 2024 | 08:23

El presidente Javier Milei llegará hoy a Córdoba para encabezar el acto conmemorativo del 25 de mayo, un evento que, en su origen, estaba destinado a ser un símbolo de refundación política para su gobierno libertario. Sin embargo, la realidad política y social ha transformado este evento en una escena cargada de ironía histórica y tensión contemporánea. Córdoba, conocida como la "capital de la contrarrevolución" en 1810, se convierte nuevamente en un escenario de conflicto, esta vez entre la visión libertaria de Milei y las protestas de los sindicatos y organizaciones de izquierda.

En 1810, Córdoba fue el epicentro de la resistencia contra la Primera Junta. La ciudad fue el bastión de Santiago de Liniers, el líder de la contrarrevolución que fue finalmente fusilado por orden de la Junta. Hoy, Milei se enfrenta a un tipo diferente de resistencia: la oposición de los gremios y la falta de apoyo político que ha dejado al evento sin la pompa y circunstancia originalmente planeadas.

 

Un gabinete en crisis y la sombra de la Ley Bases

El viaje de Milei a Córdoba se da en un contexto de crisis dentro de su propio gabinete. La Ley Bases, el pilar de su agenda legislativa, está estancada en el Congreso, y el Pacto de Mayo, que su hermana Karina había estado preparando con los gobernadores, ha quedado en el limbo. Este pacto, concebido como un decálogo de principios para guiar la administración del país, perdió su relevancia sin el respaldo legislativo necesario, dejando el acto del 25 de mayo como un evento simbólicamente vacío.

Las invitaciones para el evento se enviaron apenas 48 horas antes, reflejando la desorganización y el desánimo en las filas del oficialismo. Los senadores y diputados libertarios, muchos de los cuales están inmersos en la campaña para desmantelar Aerolíneas Argentinas, no pudieron asistir debido a la falta de vuelos disponibles, una ironía que no pasó desapercibida entre sus filas.

 

La presencia de Posse y la lucha interna

Nicolás Posse, jefe de Gabinete, acompañará a Milei en Córdoba, en un intento de sofocar los rumores de su inminente salida. La crisis dentro del gabinete se intensificó tras su ausencia en un reciente evento en el Luna Park, lo que provocó especulaciones sobre su futuro. Aunque su presencia en el acto busca proyectar una imagen de unidad, muchos en el movimiento libertario consideran que Posse está "en la cuerda floja".

El discurso de Milei en el Cabildo será crucial. Se espera que aborde la negativa del Congreso a sancionar la Ley Bases y el paquete fiscal, pero la incógnita es si optará por un tono combativo o por uno más conciliador. La tensión en el Senado es palpable, y cualquier declaración incendiaria podría complicar aún más las ya difíciles negociaciones.

 

La Córdoba revolucionaria y la resistencia de hoy

El acto en Córdoba tiene un fuerte simbolismo histórico. En 1810, Córdoba fue el escenario del fusilamiento de Santiago de Liniers y otros líderes de la contrarrevolución, un episodio que marcó el compromiso irrevocable de la Junta con la independencia. Hoy, Milei se encuentra en una posición similar, enfrentando una resistencia que, aunque de diferente naturaleza, desafía su visión de país.

Los sindicatos y organizaciones de izquierda han organizado una serie de protestas para recibir al presidente. La CGT regional y ATE han convocado a movilizaciones en el centro de la ciudad y en los accesos principales, mientras que el Polo Obrero también se ha sumado a las manifestaciones. Los carteles y pasacalles que decoran las calles de Córdoba con mensajes como "Milei culiadazo" reflejan el ambiente hostil que encontrará el presidente.

 

La ironía histórica y el desafío contemporáneo

El contraste entre el acto conmemorativo de Milei y el fusilamiento de Liniers no puede ser más irónico. Liniers, el héroe de la Reconquista, se convirtió en el símbolo de la resistencia contra la Primera Junta y fue ejecutado en Córdoba por orden de la misma. Hoy, Milei se encuentra en una situación donde su propia "revolución" enfrenta una resistencia significativa, tanto dentro de su gabinete como en las calles.

El recuerdo de la contrarrevolución de 1810 y el fusilamiento de Liniers resuena con fuerza en el contexto actual. Al igual que entonces, las decisiones tomadas hoy tendrán un impacto duradero en la política y en la sociedad argentina. La visita de Milei a Córdoba no es solo un acto conmemorativo, sino un reflejo de las luchas internas y externas que enfrenta su gobierno.

En este día de la Revolución de Mayo, la historia y la actualidad se entrelazan en un acto cargado de simbolismo y controversia. Javier Milei, al igual que los líderes de 1810, se encuentra en una encrucijada, donde sus decisiones definirán el futuro de su administración y, potencialmente, el rumbo del país.

 

La traición de Liniers: el ocaso de un héroe

Santiago de Liniers, héroe de la Reconquista y único virrey elegido localmente, fue fusilado por los mismos revolucionarios que alguna vez lo idolatraron. Esta es la historia de su caída, un texto basado en la narración de Vicente F. López.

La mañana del 26 de agosto de 1810, la Revolución de Mayo se enfrentó a una de sus decisiones más controvertidas: el fusilamiento de Santiago de Liniers. Este hecho no solo representó la ejecución de un líder militar, sino también la traición y el sacrificio de un héroe que había salvado a Buenos Aires de las Invasiones Inglesas en 1806 y 1807. Vicente F. López, en su "Historia de la República Argentina", documenta los eventos que condujeron a este trágico desenlace.

La noche del 25 de mayo de 1810, mientras Buenos Aires se sumía en la euforia revolucionaria, un joven de 17 años, José Melchor Lavín, se presentó ante el virrey Cisneros con una misión arriesgada: entregar cartas a Liniers en Córdoba, instándolo a sofocar la insurrección. Con una determinación inquebrantable, Lavín emprendió su viaje, alcanzando Córdoba en tiempo récord. Desde ese momento, Liniers se convirtió en el líder de la reacción contrarrevolucionaria.

Liniers, confiado en su popularidad y en el apoyo que antaño había recibido del pueblo de Buenos Aires, se preparó para marchar sobre la capital. Sin embargo, no comprendió que su cambio de bando lo había transformado en un traidor a los ojos de aquellos que lo habían idolatrado. La Junta Gubernativa, liderada por figuras como Saavedra y Belgrano, vio en él una amenaza inminente. Las provincias de Santa Fe, Mendoza, San Juan, Tucumán y Salta se alinearon rápidamente con la Revolución, desobedeciendo las órdenes de Córdoba.

La expedición contra Liniers fue liderada por el coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, acompañado por destacados jefes militares como Antonio González Balcarce y Martín Rodríguez. El ejército revolucionario avanzó hacia Córdoba con la misión de capturar y ejecutar a los rebeldes. Vicente López, quien servía como secretario, documentó la orden secreta de fusilar a Liniers, firmada por Mariano Moreno, el ideólogo radical de la Junta.

El 11 de agosto, las tropas revolucionarias capturaron a Liniers y a sus compañeros en Cabeza de Tigre. La noticia de su captura se difundió rápidamente, causando conmoción en Córdoba. El comisario de la Junta, Hipólito Vieytes, reveló la orden de ejecución al general Ocampo, quien, horrorizado, protestó junto a otros líderes locales. Sin embargo, la presión del clero y de la sociedad cordobesa logró que los prisioneros fueran trasladados a Buenos Aires.

La Junta Gubernativa, dominada por la intransigencia de Moreno, decidió ejecutar a Liniers en un lugar desierto para evitar la indignación pública. El 24 de agosto, el doctor Castelli interceptó la caravana que transportaba a los prisioneros. Dos días después, en el Monte de los Papagayos, Castelli comunicó a Liniers y a sus compañeros su sentencia de muerte. Pese a su sorpresa e indignación, Liniers y los demás se resignaron a su destino.

El fusilamiento de Liniers y sus aliados se llevó a cabo en un sombrío y silencioso paraje, lejos de la mirada del pueblo que alguna vez lo veneró. La decisión de la Junta de eliminar a Liniers, basada en el temor a su influencia y popularidad, subraya las complejidades y contradicciones de la naciente Revolución de Mayo.

Este episodio trágico, narrado con detalle por Vicente F. López, no solo revela la crudeza de la política revolucionaria, sino también el inevitable sacrificio de figuras prominentes en la lucha por la independencia. La caída de Liniers, un héroe transformado en traidor, refleja la volatilidad de los tiempos y la dureza de las decisiones que marcaron el nacimiento de una nueva nación.

 

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