Se trata del diputado del PRO Damián Arabia quien viajó a Italia al reconocido evento que cuesta miles de euros por día sin incluir el disfraz. Las imágenes se filtraron por sus mejores amigos de Instragram. Qué dijeron desde el partido amarillo.
Por Política Argentina // Viernes 23 de febrero de 2024 | 07:56
El diputado Damián Arabia, mano derecha de Patricia Bullrich, viajó al carnaval de Venecia en medio del ajuste que impuso el gobierno de Javier Milei y las fotos se filtraron de sus mejores amigos de Instagram.
Arabia compartió fotos con el antifaz en el carnaval, en su hotel y en las calles de Madrid. "Me voy a beber todo el vino del VIP", dijo en una de las historias que subió a su Instagram.
El carnaval de Venecia -que este año volvió a inaugurarse con la "Festa Veneziana sull'acqua", es decir, la fiesta del agua- es uno de los eventos más exclusivos del planeta. La entrada cuesta 600 euros sin incluir el disfraz. El alojamiento es casi imposible de conseguir en Italia y suele superar los miles de euros por día, ya que se trata de uno evento único en el mundo, que sólo unos pocos privilegiados pueden conocer en su vida.

Rápidamente el presidente del bloque PRO en Diputados, Cristian Ritondo, salió a defenderlo. En declaraciones a Corta señaló que "cada uno en su tiempo libre hace lo que quiere". "No faltó a las sesiones, ni tampoco a ninguna comisión", remarcó.
Arabia fue un gran defensor de la ley ómnibus que fracasó en el Congreso. "Los argentinos están cada vez más angustiados: no saben cuánto va a estar el kilogramo de pan, de leche, el paquete de yerba", dijo angustiado el diputado de Bullrich, durante el encendido discurso que dio en la sesión poco antes de zarpar a la ciudad de las góndolas.

El ex viceministro de Economía analiza la "trampa" del empleo en la era Milei: por qué los sectores que ganan no generan trabajo y el riesgo de una espiral descendente que la oposición aún no sabe cómo frenar.
El periodista económico Alfredo Zaiat advierte que la política de "destrucción" del entramado productivo no es nueva, sino el cuarto ciclo en 50 años que prioriza al importador, desplaza la producción nacional y genera vulnerabilidad social, afectando especialmente a los obreros.








