Dicen que es “una deuda pendiente de la democracia” pero reniegan de un supuesto “tratamiento Express”. Los bloques de la UCR, los deshilachado FAP, el PRO y otras corrientes opositoras en el Senado, como la paupérrima representación massista, quieren boicotear en el Senado el debate sobre la disolución de la ex Secretaría de Inteligencia (SI, ex Side) y la creación de una nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
Por Àngel Lisboa // Martes 03 de febrero de 2015 | 09:15
La mayoría opositora apuesta a dejar sólo al oficialismo y cacarear en los medios hegemónicos, como una supuesta “movida” institucional para cargar contra el Gobierno en plena campaña electoral.
Dispuesto a explotar al máximo la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra el Gobierno, en un supuesto complot contra
Los radicales se rasgan las vestiduras de haber sido “víctimas” de los Servicios de Inteligencia cuando fueron gobierno pero dicen que “no es el momento”, que no quieren “un tratamiento Express” y proponen “dejar solo al oficialismo” con la iniciativa, con la mira puesta en la elección presidencial donde ni siquiera pueden encolumnar a su propia tropa.
En el interbloque FAP-Unen del Senado apuestan a los mismo, aunque Fernando “Pino” Solanas diga ahora que su ex socia Elisa Carrió “me dijo que no nos metamos con (Antonio “Jaime”) Stiusso porque era amigo de ella”, lanzó el cineasta en referencia al el ex mandamás de
Habrá que ver que opina Luis Juez que, al igual que “Lilita”, ahora apuesta a la sociedad con Mauricio Macri, mientras que el socialista Hermes Binner y la ex radical Margarita Stolbizer (que “detestan” a Carrió) prefieren apuntar al Gobierno y miran para otro lado mientras reniegan de sus propios ex aliados políticos.
En el PRO, ahora en sociedad con Carrió (que destruyó al FAUnen), opinan en el mismo sentido. Mauricio Macri, que fue denunciado por el propio Nisman por “escuchas ilegales” sobre ciudadanos comunes, que el fiscal fallecido frenó el juicio oral con medidas de prueba que nunca realizó (en plena campaña electoral), ahora se presenta como “víctima”.
Macri, que espió a familiares de víctimas de la voladura de
Sergio Massa, otros de los descubiertos por lo cables de Wikileaks que hicieron público los contactos de los servicios diplomáticos de las embajadas de los Estados Unidos con funcionarios argentinos –aun cuando era jefe de Gabinete de Cristina— con sus servicios secretos, ahora apuesta a la soledad del oficialismo para evitar cambiar la ex Side. Un lugar de donde trabajó durante la dictadura su actual armador político Juan José Álvarez. Una muestra de su “independencia” de los poderes fácticos y el sometimiento a los designios del “Tío Sam”, aunque no cuenta con poder de fuego en el Senado donde tiene apenas un puñado –o un par— de legisladores propios.
Detrás de las declamaciones públicas, la oposición no duda en mantener el status quo de los servicios de inteligencia, aun fuera de los controles del próximo gobierno al que aspiran llegar.