Elisa Carrió ya blanqueó su plan: anotarse como precandidata presidencial, expulsar de Unen a los sectores que rechazan un acuerdo con el PRO y, al mismo tiempo, aguijonear a Sergio Massa, el principal adversario de Macri.
Andrés Brown - Redacción En Orsai // Lunes 25 de agosto de 2014 | 13:32
Hay que entender que ésta es una estrategia para evitar que se consolide el narco-Estado
La diputada Elisa Carrió se consagró como la dirigenta más movediza y quien marca los tiempos dentro de Unen.
Por un lado, Lilita eligió una entrevista con el diario Clarín para despejar una decisión que hasta ahora mantenía en el enigma. Anunció que será "precandidata presidencial" en la primaria abierta de Unen. Y hasta se dio el lujo de burlarse solapadamente de sus rivales de la potencial interna: "Yo no quería esto. Me obligaron."
Dijo que su decisión se debió a que "en UNEN no hay estrategia política", y agregó que las encuestas la muestran por encima de los otros presidenciables del espacio al que todavía pertenece: Ernesto Sanz, Julio Cobos, Hermes Binner y Fernando "Pino" Solanas. "La que mejor mide (en el FAU) soy yo", se jactó.
Luego llamó a conformar una "alianza lo más amplia posible", que incluya "al PRO y a un sector del peronismo que quiera una nueva nación", aunque dejó de lado a Massa, a quien volvió a graficar como el "narco-Estado.
"Hay que entender que ésta es una estrategia para evitar que se consolide el narco-Estado. Hay momentos en los que una Nación sufre por anomia. Requiere de orden, y ese orden no es ideológico, es constitucional. Lo que ordena la anomia es la ley. Por eso hay que unir a un grupo de dirigentes que esté dispuesto a sostener la Constitución y la ley", sostuvo la líder de la Coalición Cívica.
Ante una eventual inclusión del jefe de Gobierno porteño, Carrió apostó que el líder del PRO "no va a ganar la interna".
"La que va a ganar soy yo. Quiero que sea una interna de la que participen todos: Sanz; Binner y Cobos; y también Pino", explicó.
Así, el juego político de Lilita quedó a la luz pública: sumar a Macri a una PASO con los precandidatos de Unen, como única forma de que el pan-radicalismo tenga chances de alcanzar un ballotage.
Una posibilidad que tampoco le disgusta al propio Macri, quien carece de estructura nacional y, mediante una alianza semejante, podría servirse del aparato de la UCR. Y una vez con Macri adentro, el plan de Lilita es imponerse en una interna, a fuerza de verborragia, acusaciones y juego mediático.
Claro que una alianza con el PRO implicaría la ruptura de Unen o, al menos, la expulsión de los sectores que se resisten a ese pacto: principalmente, los Libres del Sur y el Gen de Margarita Stolbizer. Los socialistas y el sector de Pino Solanas tampoco avalan un acercamiento al macrismo, pero no está claro que lo descarten del todo.
Ya decidida a ir por una PASO con Macri, Carrió empezó por hacerle un favor al propio alcalde porteño: atacar y desgastar la figura de su principal adversario hacia 2015, el diputado Sergio Massa, a quien Lilita asociará una y otra vez con el narcotráfico.