Mientras el sector que los propios partidos clasistas denominan "burocracia sindical" realizaba un paro, la izquierda se ocupó de cortar todos los accesos a la Ciudad de Buenos Aires. Una ayuda clave para impedir a los trabajadores realizar sus labores.
Jueves 10 de abril de 2014 | 14:52
Cortar una ruta no es un derecho, es quitarle el derecho a otro
Ríos de tinta derramados por la Prensa Obrera para denunciar la "burocracia sindical" de la CGT para, en la jornada de hoy, hacer el trabajo sucio de un paro organizado, entre otros, por Luis Barrionuevo, el sindicalista preferido de la nueva derecha argentina encarnada en Sergio Massa.
La izquierda ingenua se lanzó a cortar los accesos a la Ciudad de Buenos Aires para así impedir el ingreso del "proletariado" a sus respectivos trabajos. Sorprendente. Más aún si se considera que su accionar montó el escenario necesario para que Hugo Moyano y Luis Barrionuevo se adjudicaran un alto acatamiento de un paro que se sostuvo por la adhesión de los gremios del transporte, menos el Subte que fue obligado a parar por la patota de la UTA que impidió la normal realización de actividades.
Los cortes facilitaron los argumentos de los ¿adversarios? políticos de la izquierda en los sindicatos. "Alto acatamiento", se pudo escuchar de parte de los responsables de la medida en el edificio de la CGT; se achacan un volumen de representación de los trabajadores que hoy no poseen; esto se evidenció por la falta de movilización.
La cara la puso la izquierda y se vio obligada a recibir los cachetazos de reprimenda que elaboró la conducción del extorsivo paro: "Cortar una ruta no es un derecho, es quitarle el derecho a otro. Menos se justifica en un paro donde va a tener una repercusión importante", señaló Facundo Moyano.
"Queríamos un paro sin cortes de calle y sin incidentes”, disparó el "Momo" Venegas en línea con la orden de la CGT; despegarse del trabajo sucio hecho por la izquierda.
La izquierda nacional volvió a mostrarse en un lugar tan equivocado como repetido: cercano a la derecha más conservadora de la Argentina. Así como en 2008 cuando varios de estos atomizados sectores respaldaron el lock out patronal de la Sociedad Rural Argentina, hoy el rol de "vanguardia" de la izquierda se redujo a su expresión bélica: "Parte de una fuerza armada, que va delante del cuerpo principal".