Millones de argentinos volvieron a viajar de manera digna y entraron en servicio el satélite argentino y Atucha II. El año concluye mucho mejor de lo que los catastrofistas vaticinaron.
Luis María Galo // Martes 30 de diciembre de 2014 | 00:43
Los ahorristas compraron desde enero la friolera de 2.941,33 millones de dólares, con la autorización de la AFIP
1) El catastrofismo, derrotado
Concluye 2014 mejor de lo que habían profetizado los heraldos del establishment. Hay estabilidad cambiaria y furor de consumo, como en los mejores años del modelo productivo (el plan Ahora 12 ha dado excelentes resultados). Las acciones argentinos -otro termómetro financiero- subieron en promedio un 50%. Diciembre, además, es mejor en términos macro y microeconómico (y de expectativas racionales) que enero.
2) Las reservas, fortalecidas.
Al momento de escribir esto, las reservas internacionales del Banco Central superan los 31.150 millones de dólares, un 50% por encima de lo que había vaticinado la cofradía del pesimismo. El Gobierno ha demostrado a los agentes económicos que puede obtener divisas de fuentes no tradicionales, caso el swap con China. Por otra parte, este también fue el año en que se alivió el control de cambios. Los ahorristas compraron desde enero la friolera de 2.941,33 millones de dólares, con la autorización de la AFIP. Unos 40.000 argentinos adquieren divisas extranjeras diariamente.

3) Coherencia en la conducción
Cristina no estaba satisfecha con la gestión de Juan Carlos Fábrega en el Banco Central, en particular por la vista gorda ante operaciones cambiarias ilícitas en las cuevas de la City, so pretexto de la necesidad de descomprimir la plaza. Con la llegada de Alejandro Vanoli al BCRA, la conducción económica del país ganó coherencia y eficacia. Ya no hay dos polos de poder, confrontativos por momentos, sino que se interpreta una misma melodía keynesiana y la partitura se escribe en la Casa Rosada. El tandem Kicillof-Vanoli ha logrado, entre otras cosas buenas, apaciguar al hiperactivo mercado cambiario.
4) Bajo desempleo
Si por algo se caracteriza, el modelo vigente desde 2003 es que es mano de obra intensiva, es más fácil que vos o tu hijo consiga trabajo ahora que quince años atrás. Así, aún en un año complicado, la tasa de desempleo en el país se mantiene por debajo de los dos dígitos. La ultima medición oficial indica que la desocupación es del 7,5%.
5) Nuevos trenes
Parece mentira. Después de cincuenta años, las líneas metropolitanas Sarmiento, San Martín y Mitre han incorporado formaciones cero kilómetro. Los nuevos vagones -comprados a China- cuentan hasta con aire acondicionado; millones de argentinos vuelven a viajar de manera digna. También se inauguraron servicios a Mar del Plata, Rosario y Santa Rosa (La Pampa), según un plan estratégico integral que no merece otra cosa que aplausos. La Argentina, país de vastas distancias, no puede -como en los noventa- darse el lujo de renunciar al ferrocarril, el más seguro y barato medio de transporte.
6) Se abarató la factura energética
La pérdida del superávit fiscal y la caída del excedente comercial (con su correlato de menos divisas disponibles para la economía) tienen una causa primordial: el explosivo aumento de las importaciones de energía. De la mano de Repsol, perdimos el autoabastecimiento; la producción de petróleo y gas no ha acompañado el espectacular crecimiento económico desde 2013. Con la estatización de YPF y el desarrollo de los cuantiosos yacimientos de Vaca Muerta, el problema ha comenzado a resolverse, pero lleva tiempo. Por eso, es una buena noticia para la Argentina (en el corto plazo) que el precio del petróleo se haya derrumbado más de un 40% este semestre. La factura de importación energía se redujo notablemente, justo en un año en que los dólares no sobran, por la caída del precio de la soja y la brusca desaceleración de la economía brasileña. El Palacio de Hacienda quiere que se refleje en los surtidores esa nueva situación. El primer paso es la rebaja del 5% en los combustibles desde enero.
7) Se desataron dos nudos complicados del sector externo.
Para destrabar la llegada de inversiones, el Gobierno logró resolver dos pleitos pendientes en el frente externo: acordó un plan de pago con el Club de París (lo integran los países ricos) por una deuda de 9.000 millones de dólares impaga desde 2001; y saldó, con bonos, la indemnización a Repsol por la renacionalización de YPF. Ambas iniciativas recibieron elogios, incluso de los sectores ideológicamente hostiles al kirchnerismo, pero fueron opacadas por el cisne negro que metió el pico a mediados del año y complicó la marcha de la economía: la Justicia estadounidense confirmó una sentencia de pago a favor de fondos especulativos (compraron la deuda en default por moneditas), según una extravagante interpretación de la cláusula pari passu que hizo el juez neoyorquino Thomas Griesa. En ese intríngulis estamos.

8) Satélite argentino
Un hito tecnológico. El primer satélite geoestacionario latinoamericano de telecomunicaciones, Arsat-1, fue lanzado con éxito al espacio por Argentina desde la base Kourou, en la Guayana Francesa. Para su elaboración se invirtieron más de 1.121 millones de pesos, a los que se sumaron otros 867 millones que fueron destinados a ingeniería de desarrollo, estaciones terrenas, software, seguros y la puesta en órbita. El 50% de sus partes son de fabricación nacional.
9) Precios Cuidados
La Secretaría de Comercio se ha esforzado para que el alza inflacionaria que provocó la devaluación de enero (inevitable) afectara lo menos posible a los sectores de menores recursos. Por eso, administra los precios de un grupo de mercaderías de primera necesidad. De acuerdo con la página oficial, los supermercados ofrecen actualmente 404 productos con Precios Cuidados; los supermercados regionales tienen 317; los mayoristas, 150; y los supermercados chinos cuentan con 141 productos. El esquema seguirá en 2015, adelantaron.

10) Más energía
El 27 de junio entró en funciones Atucha II. La central nucleoeléctrica ya funciona al 75% de su capacidad máxima, que ascenderá a 745 MW. Vale recordar, que la piedra fundamental se había colocado en 1982, y entre 1994 y 2006 estuvo paralizada, hasta el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino.