OTRA FICHA QUE CAE

¿Qué dirá Griesa?: Una isla ocupada por Estados Unidos declaró el default

Puerto Rico anunció una moratoria unilateral de su deuda pública y convocó a los acreedores a renegociar los términos de la misma. Sin un crecimiento agresivo de la producción, nunca saldremos del ciclo vicioso, admitió el gobernador.

¿Qué dirá Griesa?: Una isla ocupada por Estados Unidos declaró el default

Luis Maria Galo // Lunes 29 de junio de 2015 | 23:22

El detonante fue un informe elaborado por un equipo de expertos liderados por una bruja, lamentablemente, bien conocida por los argentinos

 

Adivinen, amigos, quién dijo esto hace un rato: "Sin un crecimiento agresivo de la producción, nunca saldremos del ciclo vicioso de contracción, emigración, austeridad e impuestos''. No, se equivocaron todos. Las palabras no son de nuestro Axel Kicillof sino del gobernador de Puerto Rico, quien acaba de anunciar por cadena nacional el default de esa posesión colonial de Estados Unidos.

La noticia -no por esperada- deja de ser inquietante para la timba financiera global ya asustada por la cesación de pagos de Grecia. El gobierno semiautónomo de Puerto Rico anunció pues una moratoria en los pagos de la deuda y su determinación a renegociar sus términos para adoptar medidas de crecimiento que ayuden a impulsar una economía que acumula casi una década en recesión y que está perdiendo casi el 1% de su población todos los años. Lo mismo hizo la Argentina una década atrás: renegociar su deuda pública para recuperar el crecimiento. Y por eso nos despellejaron en los medios neoliberales.

Por cadena nacional, como se dijo, el gobernador Alejandro Garc¡a Padilla admitió esta tarde que la situación es "insostenible'' y que ha llegado el momento de dar prioridad al crecimiento económico (lo mismo hizo la Argentina una década atrás, insistimos).

En su mensaje no aclaró -según las agencias de noticias- si tiene intención de renegociar también las llamadadas Obligaciones Generales, que son bonos municipales respaldados por el Gobierno estatal y que están garantizados por la Constitución de Puerto Rico, lo que quiere decir que el Ejecutivo tiene obligación de pagarlos antes que cualquier otro gasto público.

Lo que sí dejó claro es el abismo financiero en el que está metida la pequeña isla caribeña, con una deuda de más de 72.000 millones de dólares y sin fondos para pagar los sueldos de los empleados públicos.

García Padilla dejó en claro que el brete es también responsabilidad de los bonistas. A ellos les advirtió que a nadie le conviene no sentarse a negociar, puesto que Puerto Rico "no tiene la capacidad de continuar pagando conforme a los términos actuales''.

Hasta ahora Puerto Rico venía piloteando la tormenta gracias a un mayor endeudamiento y a las constantes inyecciones de fondos federales por parte de Washington. Sin embargo, la deuda pública llegó a un nivel insostenible y varias empresas estatales están al borde de la quiebra. Pero el detonante fue un informe elaborado por un equipo de expertos liderados por una bruja, lamentablemente, bien conocida por los argentinos: la ex directiva del Fondo Monetario Internacional, Anne Krueger, a los que el gobierno portorriqueño contrató para que evaluara la situación de la isla.

Obviamente, el llamado Informe Krueger es desolador y sus recetas -como las que recomendaba a los presidentes Duhalde y Kirchner- son incendiarias. Esta tecnócrata sin entrañas sugiere recortar en 2.000 millones de dólares el gasto público anual hasta 2020 (lo que supone cerca del 20 % del presupuesto actual) y en 2.500 millones hasta 2025.  También recomienda sentarse a renegociar la deuda y reclamar a Washington que se exima a la isla de pagar el salario m¡nimo federal (algo que Garc¡a Padilla se opuso), así como que se le permita ampararse en la Ley de Quiebras.    

No conforme con todo eso, Krueger propone recortar prestaciones sociales, beneficios laborales y derechos adquiridos, facilitar el despido, cerrar escuelas y aumentar el costo de la universidad pública. El típico plan de austeridad fondomonetarista.

Según los datos del informe, la economía local lleva contrayéndose desde casi una década, "algo llamativo para una economía que no sufre conflictos sociales ni una crisis financiera manifiesta". Además, desde 2005, la inversión ha caído un 10 %, sólo el 40% de la población adulta trabaja o busca trabajo (el resto no aporta o lo hace en la economía en negro) y la isla pierde un 1% de su población cada año. Dramático, pues.

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