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Milei disuelve la obra social de las Fuerzas Armadas y deja una deuda de $210.000 millones

La motosierra llegó también a las Fuerzas Armadas. El gobierno de Javier Milei oficializó la disolución del IOSFA mientras el Estado deberá hacerse cargo de una deuda gigantesca y de las consecuencias laborales de una estructura que deja atrás. El detalle incómodo: después de reivindicar el ajuste y la reducción del Estado, será el Tesoro nacional el encargado de poner el dinero para apagar el incendio.

Milei disuelve la obra social de las Fuerzas Armadas y deja una deuda de $210.000 millones

Sofía Arregui // Miercoles 28 de octubre de 2026 | 06:15

Milei liquida IOSFA en plena crisis sanitaria

La motosierra de Javier Milei encontró un nuevo destino: la obra social de las Fuerzas Armadas.

El Gobierno oficializó la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) mediante el Decreto 1286/2026. Pero detrás de la prolijidad administrativa del decreto aparece una realidad bastante menos elegante: una deuda de $210.000 millones y una atención médica que, según informó LA NACION, se encontraba casi paralizada por la falta de pago a los prestadores.

Hay alrededor de 2000 proveedores y prestadores involucrados entre clínicas, farmacias, laboratorios, asociaciones profesionales y proveedores de prótesis e insumos. Unos 30 figuran entre los grandes acreedores.

Y acá aparece una de esas ironías que el discurso libertario difícilmente pueda convertir en un gráfico de equilibrio fiscal: el mismo Gobierno que hizo de la motosierra y la reducción del Estado una bandera anunció que utilizará fondos del Tesoro nacional para cancelar la deuda.

 

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Privatizar el relato, socializar la factura.

El decreto también abre interrogantes sobre los trabajadores. Una parte del personal será transferida a la nueva OSFA, mientras que quienes no sean considerados necesarios quedarán sujetos a las medidas que adopte el administrador. Una vez terminada la liquidación, las obligaciones pendientes relacionadas con ese personal pasarán al Ministerio de Defensa.

Hasta Gendarmería y Prefectura deberán retirar al personal que prestaba servicios allí y reincorporarlo a sus organismos.

El viejo cuento de la crisis provocada y el ajuste permanente

El resultado es difícil de maquillar: se disuelve un organismo quebrado, el Tesoro deberá afrontar una deuda monumental, miles de prestadores esperan cobrar y los trabajadores quedan pendientes de una reestructuración.

La motosierra corta. La factura, como tantas veces, queda para el Estado.

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