RESERVAS Y OPERACIONES FINANCIERAS

El Banco Central perdió 1.023 millones de dólares con el oro de las reservas y sigue sin decir dónde está

La Auditoría General de la Nación informó que operaciones con derivados respaldadas con oro dejaron en 2025 una pérdida de 1.023 millones de dólares, pagada con divisas. El Central la defiende como un seguro, mientras crecen las contradicciones sobre el destino de los lingotes que salieron del país en 2024.

Imagen IA

Imagen IA


Domingo 11 de octubre de 2026 | 11:16

Por Javier «El Profe» Romero - 11/10/2026

La Auditoría General de la Nación (AGN) informó el jueves 8 de octubre, al tratar los estados contables 2025 del Banco Central (BCRA), que la entidad perdió el equivalente a 1.023 millones de dólares en operaciones de derivados que usaron parte del oro de las reservas como respaldo. La pérdida, de 1,5 billones de pesos, se pagó con divisas. El Banco Central respondió horas después con un comunicado en el que sostiene que fue una cobertura, que su posición en oro tuvo un resultado neto positivo y que la conducción de la Auditoría actúa con fines políticos. El episodio reabrió una pregunta que lleva dos años sin respuesta oficial: adónde fue el oro que salió del país en 2024.

QUÉ DIJO LA AUDITORÍA

El organismo que asiste al Congreso en el control del Estado consideró «razonable» la situación patrimonial del Banco Central y aprobó su balance. La observación está en la gestión. Según el documento, durante 2025 «el BCRA concertó operaciones de derivados liquidables en dólares utilizando parte del oro de las reservas como bien de respaldo». El resultado fue «una pérdida de $ 1,5 billones (equivalentes a u$s1.023 millones), que se pagó con divisas». Al cierre del ejercicio no quedaban posiciones abiertas.

La AGN agregó una valoración: «Desde que se auditan los Estados Contables del BCRA, nunca se había utilizado esta magnitud de reservas físicas (oro) para transacciones de riesgo». Su presidente, Juan Manuel Olmos, lo sintetizó: «Durante el 2025 el BCRA realizó operaciones financieras especulando con una determinada trayectoria para el precio internacional del oro, erró el cálculo y perdió u$s1.023 millones, según surge de las registraciones contables».

El mismo informe registra que la tenencia de oro tuvo en 2025 una ganancia patrimonial de más de 8 billones de pesos, «explicada solamente por la suba internacional del precio del metal». Olmos separó las dos cosas: «Una cosa es la revaluación del activo, que es meramente contable, y otra cosa es el resultado de la operatoria realizada con el oro subyacente».

LA DEFENSA DEL BANCO CENTRAL

La entidad que preside Santiago Bausili afirmó que «durante el ejercicio 2025, su posición en oro dio un resultado neto positivo de 2.505 millones de dólares», por el efecto combinado del precio del metal y de las coberturas. Sostuvo que esas operaciones forman parte de una política que aplica sobre el 100% de su posición en oro para proteger las reservas de una caída del precio, y que «como toda operación de cobertura, estos instrumentos conllevan un costo».

El comunicado no niega el resultado negativo de los derivados. Cuestiona que se lo evalúe por separado: «El activo subyacente presenta una ganancia, mientras que el instrumento de protección absorbe una pérdida». Según el Central, la práctica se usa desde 2007 y entre ese año y 2011 los pagos fueron, en proporción al oro en cartera, casi el doble que los de 2025, sin objeciones de la AGN. También acusó a la conducción del organismo de buscar desprestigiarlo «con fines puramente políticos» y objetó que se describa la operación como cobertura y como especulación a la vez.

El economista Martín Tetaz respaldó esa posición: comparó la crítica con «acusar al Estado nacional de haber gastado millones de pesos en seguros automotores».

Martín Redrado, expresidente del Banco Central, dio en LN+ una explicación técnica. Dijo que se usó una estructura de opciones conocida como «collar», que fija un piso ante caídas a cambio de un techo, y que «el nivel al cual el BCRA se había comprometido a vender fue mucho más bajo del nivel de mercado». Habló de «error de cálculo» y marcó un criterio: «El objetivo central es preservar el capital, esto no es lo mismo que un fondo de inversión».

DOS AÑOS SIN INFORMAR EL DESTINO

El oro salió del país a mediados de 2024. Lo confirmó entonces el ministro de Economía, Luis Caputo, en una entrevista: tenerlo en el Central era «como si tuvieras un inmueble adentro» y afuera «le podés sacar un retorno». No precisó el destino.

La Asociación Bancaria, que conduce el diputado Sergio Palazzo, pidió por la ley de acceso a la información pública los montos, el destino, las transportadoras y los costos. El Banco Central declaró la reserva total con el argumento de que difundir esos datos podía exponer la ubicación de los activos. En diciembre de 2025 la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal revocó un fallo de primera instancia y le ordenó responder o justificar punto por punto qué no podía revelar. Según la agencia EFE, en septiembre de 2026 seguía sin hacerlo.

La propia Auditoría dejó constancia de las dificultades. En una nota a la senadora Juliana Di Tullio, Olmos informó que la revisión específica sobre el oro seguía abierta «por la demora —más de un año— incurrida por la autoridad monetaria en dar acceso» a la información.

SUIZA O LONDRES

El 9 de septiembre, en un plenario de comisiones del Senado, Bausili respondió por primera vez: el oro «se trasladó y se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando». El BIS es el Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea. Explicó la salida como una «ventana de oportunidad» para reemplazar lingotes antiguos por otros de mayor calidad, y dijo que las auditorías de 2023, 2024 y 2025 no tenían observaciones.

Al día siguiente Di Tullio lo desmintió: «Bausili le mintió al Senado. El oro está en Londres, en el Bank of England». La senadora afirma que se apoya en documentación de la AGN, que es reservada. Fuentes con acceso a la auditoría dijeron a Infobae que la trazabilidad ubica el recorrido de los lingotes «desde la Argentina hacia Londres, y no hacia Basilea». Exautoridades del Central explicaron a El Cronista que lo probable es que el metal esté físicamente en las bóvedas del Banco de Inglaterra y figure en una cuenta del BIS. La AGN, por su parte, aclaró que el balance de 2025 todavía estaba en análisis cuando Bausili dijo que estaba auditado.

No hay, hasta ahora, una confirmación oficial de la ubicación. Página/12 publicó que salieron unos mil lingotes por alrededor de 1.800 millones de dólares y que solo 115 fueron refundidos, datos que no figuran en otra fuente. El stock total de oro del Central se mantiene en 1,98 millones de onzas, unos 8.600 millones de dólares.

LO QUE VIENE

Olmos anunció que la auditoría específica sobre la gestión de las reservas físicas ya está en el Banco Central para su descargo. Según dijo, ese informe permitirá saber «por qué se tomó la decisión de trasladar el oro al exterior, a dónde fue enviado y si tuvo algún beneficio específico para el país o, en su defecto, quién se benefició».

En la Justicia, el abogado Gregorio Dalbón denunció a Caputo, Bausili y Juan Curuchet; la causa quedó ante el juez federal Ariel Lijo, con el fiscal Gerardo Pollicita, y anunció una ampliación para el martes 13. Di Tullio adelantó que ampliará otra denuncia y pidió, junto con el senador Martín Soria, una nueva citación de Bausili. No hay imputados.

En el Congreso hay otro frente. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con media sanción en Diputados, agrega que los activos externos, incluido el oro, podrán usarse «como garantía en operaciones propias de banca central», según La Política Online. La oposición sostiene que eso ya se hizo cuando no estaba permitido; la AGN no lo acreditó.

UNA LECTURA

Hasta acá, los hechos. Lo que sigue es opinión.

El Central puede llamarlo seguro y la Auditoría, especulación. Lo que no cambia es que salieron 1.023 millones de dólares de las reservas en un año en que el oro, por sí solo, hizo ganar al país sin que nadie moviera un lingote. Esa suma es tres veces la mejor oferta por AySA, que se conoció el mismo día: 340 millones por el agua de catorce millones de personas. Se rematan bienes públicos para juntar dólares y se pierden por otra ventanilla.

El secreto es la otra mitad del problema. Si el oro está en Londres mientras el Gobierno endurece su discurso por Malvinas, es comprensible que no quieran decirlo. Pero dos años de reserva, un fallo sin cumplir y un año de demora a los auditores sugieren que lo que se protegía no era el metal sino la operación. Las reservas no son fichas. Quien las usa tiene que decir dónde están, con quién operó y quién ganó lo que perdimos.

Fuentes

Comparte en Facebook Comparte en Twitter Comparte en Google+ Enviar a un amigo Imprimir esta nota