El estudio "La situación de los jubilados en el neoliberalismo financiero" expone una caída acumulada equivalente a casi seis jubilaciones mínimas. Para sobrevivir a la pérdida del poder adquisitivo, más de 27 mil personas mayores tuvieron que volver al mercado laboral, en su mayoría en condiciones de precarización, mientras se dispara el endeudamiento con prestamistas no bancarios.
Personas mayores haciendo fila en una entidad crediticia o realizando compras ajustadas a su presupuesto.
UNDAV // Miercoles 05 de agosto de 2026 | 17:22
Por UNDAV (Universidad Nacional de Avellaneda) - Un exhaustivo informe técnico titulado “La situación de los jubilados en el neoliberalismo financiero” le puso números a una de las caras más impiadosas del modelo económico actual. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, las personas que cobran el haber mínimo acumularon una pérdida neta de $2.721.627, cifra que representa 5,75 jubilaciones mínimas o, dicho en términos cotidianos, casi cinco meses enteros de ingresos arrebatados por la licuación inflacionaria y el ajuste fiscal.

Lo esencial:
El deterioro de los haberes derribó el derecho al descanso tras una vida de aportes. Según el estudio, más de 27.000 personas mayores de 65 años tuvieron que volver a trabajar para complementar sus ingresos. Lejos de tratarse de una elección vinculada al desarrollo personal, la inserción se da en un contexto de altísima vulnerabilidad y precarización.
El dato es impactante en el caso de las mujeres mayores ocupadas: el índice de informalidad laboral dentro de este segmento pasó del 51,2% al 61,6%. Esto significa que seis de cada diez mujeres en edad de jubilarse que realizan tareas laborales lo hacen sin recibo de sueldo, sin obra social y sin los aportes mínimos que exige la ley.
Para entender el contexto:
La combinación entre pérdida del poder de compra y aumento de medicamentos y servicios derivó en una espiral de endeudamiento. Hacia febrero de 2026, un total de 1.345.954 personas mayores de 65 años registraban deudas formales con prestamistas no bancarios, un sector caracterizado por aplicar tasas de interés que multiplican las del sistema financiero regulado.
Mercado Pago: denuncian cobranzas abusivas a deudores
Este fenómeno marca un crecimiento del 17,7% en la masa de deudores, lo que implica la incorporación de más de 203.000 nuevos jubilados atrapados en circuitos de crédito financiero para pagar comida, remedios o tarifas básicas. El modelo no solo recorta haberes, sino que transfiere ingresos de los sectores más vulnerables hacia las financieras privadas.

La caída del haber mínimo no es un accidente de gestión, sino el resultado directo de la desregulación de precios esenciales y la falta de mecanismos de compensación reales. Cuando el haber no cubre la canasta básica de la tercera edad, el sistema fuerza la combinación letal de más trabajo precario y más deuda usuraria.
Los datos demuestran que el ajuste en las cuentas públicas se sostiene en gran medida sobre la espalda de los adultos mayores. Detrás del equilibrio fiscal se esconden millones de jubilados que deben elegir mes a mes qué remedio comprar o a qué financiera acudir para no quedar en la calle.