Federico Sturzenegger no habló solamente de petróleo, gas, minería o inversiones. En una entrevista con el Financial Times, el ministro describió un posible cambio profundo en la distribución territorial de la población argentina: unos 4 millones de personas podrían abandonar el área de Buenos Aires durante los próximos 30 años.
Redacción EnOrsai // Lunes 14 de septiembre de 2026 | 08:09
El mapa que imagina el Gobierno
La proyección forma parte de la visión económica que el Gobierno de Javier Milei tiene sobre la Argentina que pretende construir. Según Sturzenegger, aproximadamente 2 millones de personas podrían desplazarse hacia la Patagonia, atraídas por el desarrollo del petróleo y el gas, mientras que otros 2 millones se dirigirían hacia las regiones mineras del norte.
La cifra no describe una migración que ya esté ocurriendo. Es un escenario proyectado por el funcionario a partir de la transformación productiva que, según su mirada, debería producir la apertura económica y el crecimiento de las actividades exportadoras.
La idea planteada por Sturzenegger supone una inversión del proceso de concentración económica y poblacional que caracterizó a buena parte de la Argentina contemporánea. Su argumento es que la industrialización y una economía protegida contribuyeron a concentrar empresas, trabajadores y población alrededor del Gran Buenos Aires.
Ahora, el Gobierno espera que la apertura económica produzca el movimiento contrario. En esa Argentina proyectada, las oportunidades vinculadas con los recursos naturales y las exportaciones actuarían como polos capaces de atraer población hacia el interior.
El propio Sturzenegger sostuvo que la población podría regresar gradualmente hacia las provincias a medida que cambie la estructura productiva. La afirmación convierte una política económica en algo mucho más ambicioso: una apuesta por modificar, durante las próximas décadas, el mapa demográfico del país.
Uno de los grandes motores de esa transformación sería Vaca Muerta. El Financial Times señala que la cartera de nuevos proyectos de petróleo y gas supera los 100.000 millones de dólares, según estimaciones de Wood Mackenzie.
La expectativa oficial no se limita a extraer hidrocarburos. Sturzenegger plantea que la disponibilidad de energía barata podría favorecer el desarrollo de nuevas actividades industriales, entre ellas la producción de fertilizantes y la petroquímica.
En ese escenario, la Patagonia dejaría de ser presentada solamente como una región productora de hidrocarburos para convertirse en uno de los principales nuevos centros económicos del país. Allí, según la proyección del ministro, podrían terminar viviendo unos 2 millones de personas provenientes del área de Buenos Aires.
El otro gran desplazamiento imaginado por Sturzenegger tendría como destino las provincias del norte vinculadas con la minería. El cobre, el litio, la plata y otros minerales aparecen como parte de la expansión exportadora que el Gobierno espera consolidar.
El Financial Times señala que Martín Pérez de Solay, responsable de Glencore en Argentina, identifica siete proyectos mineros de escala mundial. También menciona la posibilidad de que Argentina incorpore entre 1,5 y 2 millones de toneladas anuales de producción de cobre durante la próxima década.
La consecuencia demográfica proyectada sería de una magnitud similar a la prevista para la Patagonia: otros 2 millones de personas podrían trasladarse hacia las regiones mineras del norte.
El dato de los cuatro millones adquiere otra dimensión cuando se lo coloca dentro de la estrategia económica de Milei. La hipótesis oficial no consiste solamente en producir más petróleo, gas y minerales, sino en modificar los lugares donde se concentra el trabajo y, por extensión, dónde viven millones de argentinos.
El Gobierno proyecta que la apertura y las inversiones en sectores exportadores permitan multiplicar las ventas externas. Sturzenegger calcula que las exportaciones argentinas podrían triplicarse en cinco o seis años.
Pero esa transformación también expone una tensión central. El mismo proceso que el Gobierno presenta como una reorganización productiva implica una fuerte pérdida de peso de actividades industriales concentradas en el área metropolitana de Buenos Aires.
El Financial Times señala que desde finales de 2023 cerraron aproximadamente 3.400 empresas manufactureras y que el mercado laboral formal perdió más de 240.000 puestos de trabajo. Entre las actividades afectadas aparecen la industria manufacturera, la construcción y el comercio.
El caso de Fate funciona como uno de los ejemplos utilizados por el diario. La histórica fábrica de neumáticos fundada en 1940 cerró en febrero de 2026. Para Sturzenegger, ese tipo de cierres forma parte de la reasignación de recursos que debería producir una economía más abierta.
El problema político aparece precisamente allí: la transformación que el Gobierno imagina tiene ganadores y perdedores. Mientras el oficialismo apuesta a que el capital y el empleo se desplacen hacia los nuevos sectores exportadores, miles de puestos vinculados con actividades industriales tradicionales ya quedaron expuestos a la apertura y a la competencia.
La proyección de los cuatro millones permite observar con mayor claridad el alcance de la apuesta económica de Milei. No se trata solamente de modificar impuestos, regulaciones, precios o condiciones de comercio: Sturzenegger está describiendo el mapa demográfico que el Gobierno imagina como consecuencia de un cambio deliberado del modelo económico argentino.
La hipótesis plantea que Buenos Aires perderá parte de su histórica centralidad económica mientras Patagonia y el norte ganarán población alrededor de los recursos naturales y las exportaciones. El resultado esperado es una Argentina territorialmente distinta, con nuevos polos productivos y una menor concentración alrededor del área metropolitana.
Pero los cuatro millones siguen siendo una proyección a treinta años, no un hecho consumado. Su concreción dependerá de que las inversiones, los proyectos energéticos y mineros y las nuevas actividades productivas alcancen la escala que el Gobierno espera.
Por eso, detrás del número hay una discusión que excede la demografía. La verdadera apuesta consiste en saber si la apertura económica logrará construir suficientes empleos y nuevas oportunidades en el interior como para compensar la pérdida de actividad de los territorios industriales tradicionales. La Argentina que proyecta Sturzenegger no solo cambia de modelo: también cambia de mapa.
Financial Times. (2026, 10 de septiembre). Milei’s great free trade experiment. Financial Times. Fuente original en Financial Times
Qpasó. (2026, 12 de septiembre). La ola de migración interna que anticipa el Gobierno y el plan de una provincia que podría duplicar su población. Qpasó. Fuente complementaria sobre la tesis de la Universidad de San Andrés
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