La renuncia de Santiago Muzio profundizó la crisis de la Casa Argentina en París. Su gestión quedó bajo cuestionamientos por el uso de recursos, obras, expulsiones de residentes y decisiones vinculadas con la memoria de la dictadura. El conflicto llegó hasta autoridades francesas y tensó los vínculos institucionales.
Redacción EnOrsai // Lunes 14 de septiembre de 2026 | 06:02
Milei exportó su batalla cultural y la Casa Argentina terminó en llamas
Santiago Muzio renunció a la dirección de la Casa Argentina en París, luego de una gestión atravesada por denuncias sobre el manejo de fondos, obras edilicias, expulsiones de residentes y decisiones que distintos sectores calificaron como persecución ideológica.
El conflicto excedió las fronteras de la institución. Las denuncias llegaron al Ayuntamiento de París y derivaron en conversaciones con autoridades del gobierno francés, mientras distintas casas nacionales de la Cité Internationale Universitaire de Paris habrían limitado sus vínculos con la representación argentina.
La salida de Muzio se conoció el 13 de septiembre, a pocos días de la visita prevista de Javier Milei a Francia y de la Semana Argentina en París. El Gobierno designó en su reemplazo a Alfredo Mario Soto, jurista y académico que además había sido residente de la institución.
Uno de los principales focos de conflicto fue el manejo económico de la Casa Argentina. Más de mil escritores, científicos, artistas y académicos habían reclamado una auditoría integral de la gestión y cuestionado la falta de claridad sobre el uso de fondos.
También fueron señaladas distintas obras edilicias. Entre ellas estaban la refacción de los baños del Grand Pavillon y la construcción de una rampa de acceso para personas con discapacidad, trabajos que contaban con presupuesto asignado por el Ministerio de Capital Humano y habían sido aprobados mediante licitación pública.
Según las denuncias de residentes, esas obras no se concretaron y las primeras reformas estuvieron destinadas a acondicionar espacios utilizados por la propia familia de Muzio. Se trata de uno de los puntos que alimentó los reclamos sobre las prioridades de la administración.
La política de alojamiento también quedó en el centro de la controversia. La Casa Argentina tenía capacidad para unos 90 residentes, que abonaban alquileres de entre 560 y 1100 euros mensuales.
Sin embargo, Muzio habría reducido la cantidad de residentes a unos 30 a partir de julio de 2026. Los denunciantes sostuvieron que esa reducción implicaría una caída considerable de los ingresos propios de la institución y una mayor dependencia de los recursos provenientes del Estado argentino.
La discusión, así, no se limitó a una cuestión administrativa. También puso bajo la lupa qué modelo de institución pretendía construir la gestión designada durante el gobierno de Milei.
El otro gran eje de la crisis fue político e ideológico. Residentes entrevistados por AFP describieron un clima de temor, falta de libertad de expresión y una conducción que calificaron como una “minidictadura”.
El propio Muzio explicó al Journal du Dimanche que buscaba “extirpar” de la Casa Argentina la influencia de la “extrema izquierda” y de la “ideología woke”. También afirmó que pretendía recuperar el “orden y la disciplina”.
La posición generó un fuerte contraste con los principios promovidos por la Cité Internationale Universitaire de Paris. Muzio se negó a firmar su Carta de Valores, que establece principios vinculados con la igualdad, la no discriminación, la libertad de pensamiento y el respeto de los derechos humanos.
Según explicó, su negativa estuvo relacionada con la posición del Gobierno argentino respecto de la existencia de dos sexos.
Uno de los episodios más sensibles fue el retiro de una placa instalada en 2022 en homenaje a los desaparecidos durante la última dictadura argentina.
La decisión provocó reclamos de organizaciones, académicos y ciudadanos argentinos residentes en Francia. El episodio adquirió todavía mayor repercusión porque ocurrió durante el año del 50° aniversario del golpe de Estado.
En abril, el ministro francés de Educación Superior e Investigación, Philippe Baptiste, volvió a colocar una señalización relacionada con la memoria en el exterior de la Casa Argentina.
El episodio convirtió a la institución en escenario de una disputa que excedió la administración cotidiana. La memoria de los crímenes de la dictadura quedó así enfrentada a una conducción que había planteado públicamente su intención de combatir determinadas corrientes ideológicas.
Las denuncias también pusieron bajo la lupa las actividades desarrolladas dentro de la Casa Argentina. Entre los cuestionamientos apareció el supuesto uso de sus instalaciones para reuniones vinculadas con sectores de la derecha radical europea.
Muzio está vinculado al Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas, una escuela privada asociada a Marion Maréchal Le Pen, dirigente de la derecha radical francesa.
Otro episodio señalado ocurrió el 4 de noviembre de 2025, cuando la Casa Argentina habría albergado una reunión de think tanks polacos y húngaros vinculados con el espacio político de Viktor Orbán. Allí se habría presentado un proyecto relacionado con el “desmantelamiento” de la Unión Europea.
Muzio sostuvo que el alquiler de espacios para ese tipo de actividades respondía a la necesidad de mejorar el equilibrio financiero de la institución.
La crisis tomó una dimensión diplomática cuando, el 30 de julio, autoridades del Ayuntamiento de París solicitaron al canciller francés Jean-Noël Barrot que investigara la gestión de Muzio.
El pedido incluyó cuestionamientos por la expulsión o no renovación de residentes, la reducción del número de plazas, el retiro de la placa de los desaparecidos y la realización de reuniones vinculadas con sectores de extrema derecha, negacionistas o discriminatorios.
Barrot confirmó posteriormente que mantenía conversaciones con autoridades argentinas sobre la situación.
Además, según las denuncias publicadas, distintas casas nacionales de la Cité Internationale Universitaire, entre ellas las de Japón, Canadá, Alemania y Dinamarca, habrían suspendido o limitado sus relaciones de intercambio con la Casa Argentina.
La salida de Muzio se produjo en un momento especialmente sensible para el Gobierno argentino. La renuncia ocurrió pocos días antes de la visita prevista de Javier Milei a Francia y de la Semana Argentina en París.
Según la información publicada por Página/12, el Gobierno habría presionado para evitar que el conflicto con la Casa Argentina se transformara en un problema durante la presencia presidencial en París.
La designación de Alfredo Mario Soto aparece entonces como un intento de recomponer los vínculos deteriorados. El nuevo titular conoce desde adentro la institución, ya que fue residente de la Casa Argentina.
La crisis de la Casa Argentina en París deja expuestas varias preguntas sobre el rumbo que el Gobierno de Javier Milei pretende imprimir a instituciones vinculadas con la educación, la cultura, la investigación y la representación argentina en el exterior.
Las denuncias no se concentran en un único episodio. Fondos, obras, residentes, libertad de expresión, memoria histórica y vínculos con sectores de la derecha radical terminaron formando parte de un mismo conflicto.
La renuncia de Muzio puede cerrar una etapa, pero difícilmente cierre las preguntas que quedaron abiertas. La auditoría reclamada por escritores, científicos, artistas y académicos, junto con las investigaciones y reclamos planteados en Francia, serán determinantes para establecer hasta dónde llegaron las irregularidades denunciadas y cuál será el futuro de una institución que, en lugar de funcionar como espacio de encuentro académico y cultural, terminó convertida en un nuevo escenario de la batalla ideológica del gobierno libertario.
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Agence France-Presse. (2026). Información sobre la gestión de Santiago Muzio en la Casa Argentina en París y los cuestionamientos de residentes y autoridades francesas.
Infobae. (2026, 13 de septiembre). Renunció Santiago Muzio, director de la Casa Argentina en París.
La Nación. (2026, 8 de junio). Escritores, intelectuales y académicos firman una nueva carta por la Casa Argentina en París y piden una auditoría.
La Nación. (2026, 20 de agosto). Qué se sabe sobre la investigación que pidieron en Francia sobre la Casa Argentina en París.
Página/12. (2026, 13 de septiembre). Renunció el director de la Casa Argentina en París.
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