Cloacas

¿Quién le soltó la mano a Cerimedo? Del operador todopoderoso al fusible descartable

Fernando Cerimedo quedó en el centro de una trama que atraviesa Bolivia, Argentina, Honduras, España y Estados Unidos. Mientras Nadia Beller promete nuevas revelaciones, sus antiguos socios buscan despegarse del operador digital. La pregunta ahora es quién decidió dejarlo caer.

¿Quién le soltó la mano a Cerimedo? Del operador todopoderoso al fusible descartable

Osvaldo Peralta // Sábado 29 de agosto de 2026 | 00:36

Beller destapa la red y Cerimedo queda solo.

Cerimedo, de operador poderoso a fusible descartable

La caída de Fernando Cerimedo dejó de ser un episodio circunscripto a Bolivia. Según el análisis realizado en el programa Macondo, las denuncias surgidas tras el intento de asesinato de su expareja, Nadia Beller, comenzaron a exponer una estructura política, económica y tecnológica con ramificaciones en distintos países de América Latina.

La transcripción señala que los allanamientos realizados sobre propiedades vinculadas a Cerimedo permitieron secuestrar celulares, equipos informáticos y dinero. A partir de esos elementos, los integrantes del programa sostienen que comenzó a reconstruirse una estructura que se jactaba de intervenir en procesos políticos y electorales y de haber contribuido a colocar presidentes.

El alcance que atribuyen a esa red es considerable. Chile, Colombia, Honduras y Bolivia aparecen mencionados como escenarios donde Cerimedo habría acumulado capacidad de influencia mediante herramientas digitales, bots y granjas de bots. En el caso boliviano, incluso se plantea que su poder habría llegado a superar al del propio presidente.

Pero el interrogante central ya no es solamente qué hizo Cerimedo. La pregunta que comienza a recorrer el caso es otra: ¿quién lo sostuvo y por qué ahora todos parecen querer despegarse de él?


Nadia Beller y la caja de Pandora

La figura que aparece en el centro de las nuevas revelaciones es Nadia Beller, expareja de Cerimedo, quien permanece internada después del intento de asesinato y afirma estar dispuesta a aportar más información.

Según el programa, sus denuncias apuntan hacia distintos sectores de poder. Entre los nombres mencionados aparecen Javier Milei y Karina Milei, además de integrantes de estructuras políticas vinculadas con el Gobierno argentino. También se mencionan conexiones con España y con sectores de la derecha estadounidense.

La situación adquiere una dimensión todavía mayor porque Beller habría señalado a Cerimedo como agente de la CIA. La propia emisión aclara que esa afirmación proviene de sus denuncias y la vincula con el interrogante sobre cómo un operador que comenzó con recursos aparentemente limitados pudo desarrollar una estructura tecnológica y económica de semejante alcance.

El programa presenta a Beller como una figura que, desde el hospital, comenzó a revelar información sobre distintos actores y países. En ese sentido, una de las preguntas que atraviesa toda la conversación es quién podría estar brindándole respaldo para continuar realizando denuncias, especialmente después de haber sufrido un ataque y de afirmar que todavía corre peligro.

 

 

La denuncia que amenaza con ampliar el escándalo

Las acusaciones no quedarían limitadas a la política argentina. En Bolivia, Beller habría anticipado que aportará nuevas pruebas sobre la cercanía de Cerimedo con el gobierno de Rodrigo Paz y sobre negocios relacionados con empresas mineras, combustible diésel y recursos administrados por el Estado.

El programa plantea que, aunque Cerimedo no hubiera cobrado un salario del gobierno boliviano, esos vínculos económicos podrían haberle generado beneficios. Por eso, los conductores consideran que las próximas declaraciones podrían profundizar todavía más la crisis política alrededor del caso.

 

El extraño silencio de quienes antes estaban cerca

Uno de los elementos que más llaman la atención en el análisis es la velocidad con la que distintos actores comenzaron a negar vínculos con Cerimedo.

El caso de Javier Negre es presentado como especialmente significativo. Según la emisión, el operador español habría negado tener relación con Cerimedo, mientras que en el sitio de La Derecha Diario este último aparecía como socio. La contradicción es utilizada en el programa como ejemplo del intento de despegarse de una figura cuyo nombre comenzó a convertirse en un problema.

Algo similar, según los panelistas, habría ocurrido con Rodrigo Paz. El presidente boliviano habría reducido públicamente el papel de Cerimedo dentro de su gobierno y sostenido que no cobraba un sueldo. Sin embargo, las revelaciones sobre la influencia que se le atribuye al operador colocan nuevamente ese vínculo bajo sospecha política.

El fenómeno también alcanza al empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego y al ecosistema político de la extrema derecha latinoamericana. La emisión sostiene que distintos actores que anteriormente aparecían vinculados a Cerimedo ahora mantienen silencio o intentan tomar distancia.

 

¿Quién le soltó la mano a Cerimedo?

La pregunta no tiene una respuesta definitiva en la fuente. Lo que aparece son distintas hipótesis.

Una de ellas sostiene que Cerimedo pudo haberse convertido en un fusible sustituible. Marco Teruggi plantea que se trataría de un operador que acumuló poder, dinero y acceso a tecnología, pero que nunca dejó de depender de estructuras superiores. Si esas estructuras decidieran abandonarlo, su capacidad para resistir quedaría severamente limitada.

Desde esa perspectiva, la caída podría responder a una lógica pragmática: un operador útil mientras produce resultados, pero descartable cuando su historial comienza a generar demasiados costos políticos.

La hipótesis expuesta en el programa es todavía más incómoda. Si Cerimedo efectivamente hubiera quedado comprometido por las denuncias de su expareja, por acusaciones relacionadas con narcotráfico y por otros negocios investigados, quienes utilizaron sus servicios podrían considerar conveniente reemplazarlo por otra figura menos expuesta.

No se afirma que eso haya ocurrido. Se plantea como una posible explicación de por qué un personaje que habría tenido semejante capacidad de influencia quedó aparentemente aislado justo cuando comenzaron a multiplicarse las acusaciones.

 

La pista estadounidense

La otra línea de análisis apunta hacia Estados Unidos. La emisión menciona una investigación de Cuba Debate y sostiene que Cerimedo habría comenzado a construir allí vínculos empresariales y políticos con sectores republicanos de Florida, cercanos al entorno de Donald Trump.

En ese entramado aparece Brad Parscale, presentado en el programa como un consultor estadounidense vinculado al ecosistema trumpista y con experiencia en Cambridge Analytica. También se menciona a un argentino que habría contribuido a acercar a Cerimedo a ese sector político de Miami.
La pregunta, entonces, cambia de dimensión: si existió una estructura superior que permitió a Cerimedo expandirse por la región, ¿quién decidió que había llegado el momento de cortar el vínculo?

La respuesta, al menos en la fuente analizada, sigue abierta.

 

Milei, Rodrigo Paz y el derrumbe de la maquinaria digital

El caso también golpea políticamente a Javier Milei y Rodrigo Paz. Ambos aparecen señalados por los panelistas como los principales dirigentes afectados por las revelaciones vinculadas con Cerimedo.

En el caso de Paz, el programa pone el foco incluso en la pérdida de impacto de sus publicaciones en redes sociales. Según el análisis presentado, después de la desactivación de las granjas de bots asociadas a Cerimedo se habría producido una fuerte caída en las reacciones digitales de determinadas figuras políticas.

La emisión sostiene que un video de Paz había recibido menos de 300 "likes", acompañado por cientos de comentarios críticos. Para los panelistas, ese dato adquiere relevancia porque contrasta con los niveles de interacción que anteriormente exhibían algunas de estas figuras.

La tesis es provocadora: si parte de ese respaldo digital dependía de estructuras artificiales de amplificación, la desaparición de esas herramientas dejaría al descubierto cuánto había de poder político real y cuánto de construcción algorítmica.

 

El verdadero problema no sería Cerimedo

Uno de los argumentos más inquietantes del programa es que la caída de Cerimedo no necesariamente significa la caída de la estructura que lo rodeaba.

Marco Teruggi sostiene que las tecnologías y las redes de poder que habrían permitido su ascenso podrían continuar intactas. Bajo esa interpretación, Cerimedo sería apenas la cara visible y reemplazable de una maquinaria mucho más grande.

La discusión apunta así al corazón de la política contemporánea: la posibilidad de utilizar tecnologías digitales, amplificación artificial y manipulación algorítmica para intervenir en la conversación pública y, eventualmente, en procesos electorales.

El programa sostiene que el problema ya no debería ser descartado automáticamente como una "teoría conspirativa", debido a la aparición de indicios que, según sus panelistas, permiten discutir seriamente el uso político de estas herramientas. También menciona el antecedente de contenidos de La Derecha Diario bloqueados por orden del Tribunal Supremo de Brasil.

 

Un operador cae, pero las preguntas quedan en pie

El caso Cerimedo exhibe una paradoja incómoda para las derechas latinoamericanas: mientras distintos dirigentes y operadores buscan reducir públicamente su vínculo con él, las denuncias de Nadia Beller continúan ampliando el radio del escándalo.

La pregunta "¿quién le soltó la mano a Cerimedo?" no encuentra todavía una respuesta comprobada en la fuente. Pero sí aparece una hipótesis política de fondo: que el operador pudo haber dejado de ser útil cuando su exposición comenzó a poner en riesgo a quienes estaban alrededor suyo.

La caída, entonces, podría ser mucho más que la historia de un hombre que perdió sus respaldos. Podría convertirse en la radiografía de un sistema donde operadores digitales, gobiernos, empresarios y estructuras políticas aparecen conectados por relaciones que ahora empiezan a quedar expuestas.

Y si las nuevas pruebas anunciadas por Beller efectivamente llegan a la Justicia y permiten confirmar parte de las acusaciones, el caso podría dejar de ser solamente el derrumbe de Cerimedo para transformarse en una investigación mucho más incómoda: la de quiénes construyeron, financiaron y utilizaron la maquinaria que le permitió convertirse en un operador de alcance continental.

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