Desguace

Reforma del Banco Central: fuerte rechazo opositor en Diputados

La Cámara de Diputados aprobó con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Mientras el oficialismo la presenta como un mecanismo para preservar el valor de la moneda, legisladores opositores denunciaron restricciones al desarrollo, al empleo y a los controles sobre el endeudamiento.

Reforma del Banco Central: fuerte rechazo opositor en Diputados

Walter Onorato // Jueves 27 de agosto de 2026 | 09:52

Milei avanza con la reforma y enfrenta críticas opositoras.

Reforma del Banco Central: una votación que abre una disputa de fondo

La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una iniciativa impulsada por el Gobierno de Javier Milei que pretende modificar de manera sustancial las funciones y herramientas de la autoridad monetaria.

La votación terminó con 144 votos a favor, 102 en contra y 9 abstenciones. Con ese resultado, el oficialismo consiguió avanzar con una de las reformas institucionales centrales de su programa económico, aunque ahora el proyecto deberá atravesar el Senado.

La iniciativa establece como objetivo prioritario preservar el valor de la moneda y restringe los mecanismos mediante los cuales el Banco Central puede financiar al Tesoro. También introduce modificaciones sobre las reservas, las utilidades de la entidad y las condiciones para remover a sus autoridades.

Pero durante el debate parlamentario apareció otra lectura. Diputados de Unión por la Patria cuestionaron que detrás del discurso de la estabilidad monetaria pueda consolidarse un esquema que reduzca las herramientas del Estado, facilite nuevas operaciones de endeudamiento y condicione a futuros gobiernos.

 

La oposición puso el foco en las reservas

Uno de los cuestionamientos más fuertes estuvo dirigido al artículo que, según los legisladores opositores, habilitaría la utilización de reservas como garantía o colateral para nuevas operaciones de deuda.

El presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, calificó este punto como una cuestión especialmente grave y lanzó una advertencia dirigida incluso a quienes puedan gobernar en el futuro: “Les pido por favor... que no entren en esta trampa porque es una trampa mortal para los intereses de la patria”.

La diputada Julia Strada también centró buena parte de su exposición en este aspecto. Según su intervención, el artículo 13 permitiría utilizar reservas de oro y dólares del Banco Central como garantía para contraer nuevos préstamos. Strada vinculó esta disposición con su crítica general al proyecto y sostuvo: “Vienen a atornillar a un empleado en el Banco Central, no a garantizar la independencia... Estamos en contra de un banco central que viene a financiar un modelo de ajuste”.

La discusión sobre las reservas estuvo acompañada por otro interrogante planteado durante el debate: el destino del oro del Banco Central. El diputado Sergio Casas cuestionó públicamente las explicaciones brindadas sobre esas reservas y recordó una respuesta atribuida al presidente del BCRA, Santiago Bausili: “Estoy seguro que si buscamos bien en algún lado están”.

 

Menos controles sobre la deuda externa

Otro de los ejes de la crítica opositora fue la modificación de los controles vinculados con el endeudamiento externo.

Kelly Olmos sostuvo que la reforma elimina la obligación del Banco Central de intervenir mediante dictámenes sobre nuevas solicitudes de deuda externa. Desde su perspectiva, el cambio facilitaría un esquema de endeudamiento con menor control institucional. Su conclusión fue contundente: “La democracia exige coordinar la estabilidad de la moneda con el desarrollo económico y la creación de trabajo digno, no con un endeudamiento que liquida la dignidad del pueblo”.

María Graciela de la Rosa también cuestionó la eliminación del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera. Según explicó durante su exposición, esa norma obliga actualmente al Banco Central a emitir un dictamen técnico sobre el impacto de nueva deuda externa en la balanza de pagos.

La diputada sostuvo que quitar ese mecanismo facilitaría la toma de deuda externa y vinculó su denuncia con el antecedente del crédito de 57.000 millones de dólares de 2018. En su intervención resumió su posición con una frase que sintetizó el rechazo opositor: “Esta reforma del Banco Central es para consolidar un modelo de endeudamiento externo serial... para la gente de carne y hueso que está sufriendo, para eso no hay absolutamente nada”.

 

¿Un Banco Central dedicado solamente a la moneda?

La reducción de los objetivos del Banco Central también fue uno de los principales puntos de confrontación.

Cristian Andino cuestionó que la reforma concentre la función del organismo en la estabilidad monetaria y deje en segundo plano objetivos vinculados con la estabilidad financiera, el desarrollo económico con equidad social y la promoción del empleo.

“Para salir adelante no solo debemos ocuparnos de preservar la estabilidad monetaria; debemos pensar en la estabilidad financiera, en el desarrollo económico con equidad social y en promover el empleo”, sostuvo el diputado sanjuanino durante su intervención.

Sergio Palazzo profundizó esa crítica. Según planteó, la reforma reduce los cuatro objetivos que actualmente contempla la entidad a uno solo: preservar el valor de la moneda. Para el diputado, esa modificación dejaría al Estado con menos herramientas frente a situaciones extraordinarias, incluidas emergencias climáticas o sanitarias.

Palazzo también cuestionó que el proyecto priorice el destino de las ganancias del Banco Central hacia la deuda externa mientras quedan pendientes demandas sociales. “Cuando salgamos de este recinto con votos afirmativos o negativos, nada habrá cambiado para la sociedad argentina... para aquellos que tienen hambre y van a seguir teniéndolo, para los pibes que piden presupuesto universitario o para los jubilados”, afirmó.

 

 

El “blindaje” de las autoridades del Banco Central

La permanencia de las autoridades del BCRA fue otro de los puntos que generó fuertes cuestionamientos.

El proyecto contempla condiciones más exigentes para la remoción de sus autoridades. La oposición puso especialmente la lupa sobre la exigencia de una mayoría de dos tercios del Congreso para remover al presidente del Banco Central.

Agustín Rossi interpretó esa disposición como un intento de garantizar la continuidad de las actuales autoridades más allá del resultado de futuras elecciones. “Pasó de querer derrumbar el Banco Central a querer llevárselo a su casa aunque pierda las elecciones. Los que llegaron en el Ejecutivo se van con el Ejecutivo si pierden las elecciones”, afirmó.

Rossi también cuestionó la autonomía del organismo y señaló durante su exposición que decisiones que considera propias de la política monetaria fueron anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, y no por el presidente del BCRA. A partir de ese argumento, puso en duda la independencia que el oficialismo reivindica como uno de los fundamentos de la reforma.

Julia Strada planteó una objeción similar. Para la diputada, el objetivo de la reforma no sería garantizar una independencia institucional abstracta, sino asegurar la continuidad de las actuales autoridades. En ese contexto, mencionó la relación profesional entre Santiago Bausili y Luis Caputo y sostuvo que la iniciativa busca “atornillar” funcionarios en sus cargos.

 

La disputa por el modelo económico

Las críticas opositoras no se limitaron al articulado de la reforma. También buscaron ubicar el proyecto dentro de una discusión más amplia sobre el rumbo económico del Gobierno.

Hugo Yasky cuestionó que la iniciativa responda a las necesidades sociales del país y sostuvo que existe una vinculación directa con las exigencias del Fondo Monetario Internacional. En su exposición, cuestionó el impacto del ajuste sobre salarios y jubilaciones y reclamó políticas orientadas a la educación pública, las universidades y las paritarias.

“La carta orgánica del Banco Central está pensada para perpetuar este esquema de redistribución regresiva de la riqueza... Se puede tener estabilidad y justicia social”, afirmó Yasky.

En la misma línea, el diputado Germán Martínez sostuvo que el actual Gobierno estaría incumpliendo compromisos asumidos durante la campaña electoral. En su discurso vinculó la reforma con el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro del poder adquisitivo, además de cuestionar el impacto sobre universidades, ciencia y tecnología.

 

Una reforma que todavía no es ley

La media sanción representa un avance significativo para el Gobierno, pero no constituye todavía la aprobación definitiva. El proyecto deberá ser tratado por el Senado, donde continuará una discusión que ya mostró una fuerte confrontación política.

El oficialismo sostiene que la reforma busca preservar el valor de la moneda y limitar la utilización del Banco Central como fuente de financiamiento del Estado. La oposición, en cambio, advierte sobre una posible pérdida de herramientas para promover el empleo, asistir al entramado productivo y responder frente a situaciones extraordinarias.

El debate, por lo tanto, no se reduce a una discusión técnica sobre una carta orgánica. En el recinto quedaron expuestas dos concepciones enfrentadas: una que coloca la estabilidad monetaria y las restricciones a la emisión en el centro de la política del Banco Central, y otra que reclama mantener objetivos vinculados con el empleo, el desarrollo, la estabilidad financiera y la equidad social.

Ahora será el Senado el escenario donde se definirá si las restricciones impulsadas por el Gobierno se convierten en una nueva arquitectura institucional del Banco Central. La discusión tendrá consecuencias que exceden al actual gobierno, porque buena parte del conflicto gira precisamente alrededor de cuánto margen de decisión conservarán las futuras administraciones democráticas frente a las reglas que hoy pretende establecer el oficialismo.

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