Marcelo Falak cuestionó duramente el discurso de Javier Milei sobre el judaísmo y sostuvo que al Presidente “le explicaron mal” sus valores. También criticó su discurso político-religioso y lanzó una provocadora pregunta sobre su conversión: ¿cuándo se va a circuncidar Milei?
Walter Onorato // Sábado 29 de agosto de 2026 | 01:07
¿CONVERSIÓN INCOMPLETA?
Falak: “A Milei le explicaron mal los valores del judaísmo”
La pregunta que atravesó la entrevista fue tan provocadora como directa: ¿cuándo se va a circuncidar Javier Milei para completar su conversión al judaísmo? El interrogante surgió durante la conversación que el periodista Marcelo Falak mantuvo con Julia Mengolini, Mati Rosu y Werner Pertot en Segurola y Habana, por Futurock FM.
Falak cuestionó la utilización que el Presidente hace de referencias religiosas y sostuvo que Milei “malversa” un conjunto de valores que, según planteó, tienen una tradición histórica y cultural mucho más amplia que la interpretación que actualmente exhibe el mandatario.
El periodista también criticó que Milei presente al capitalismo como una consecuencia de los Diez Mandamientos. Para Falak, se trata de una interpretación que desconoce la profundidad histórica del judaísmo y su carácter religioso, cultural y comunitario.
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista apareció cuando Falak contrapuso el discurso presidencial contra la justicia social con elementos que, según su interpretación, forman parte de la tradición judía.
El periodista mencionó la enseñanza de la Torá sobre las espigas que quedan en el campo después de la cosecha. Según explicó, esas espigas no deben ser recogidas por quien trabaja la tierra porque quedan destinadas a los pobres.
Falak también recordó una enseñanza atribuida a un debate entre rabinos según la cual, si hubiera que reducir el judaísmo a una sola premisa, esta sería “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Y utilizó esa referencia para cuestionar la relación entre el discurso presidencial y los valores que él considera centrales en esa tradición.
En el tramo más provocador de la entrevista, Falak se refirió directamente al proceso de conversión de Milei. Según explicó, el Presidente considera que ese proceso debe ser ortodoxo porque es amigo de Jabad Lubavitch.
A partir de allí apareció la pregunta que terminó convirtiéndose en el eje más llamativo de la conversación: ¿cuándo se va a circuncidar Milei? Falak respondió que hablaría del tema “después de que se haga la circuncisión”, una frase que los conductores del programa tomaron inmediatamente como posible título de la entrevista.
La formulación no fue presentada como una confirmación de que Milei haya completado su conversión, sino como una referencia de Falak al proceso que, según explicó, el Presidente estaría realizando.
La entrevista no quedó limitada a la cuestión religiosa. Falak también cuestionó el modo en que Milei incorpora elementos teológicos a su discurso político.
Al analizar las expresiones presidenciales sobre un supuesto enfrentamiento entre el bien y el mal, el periodista calificó ese discurso como “peligroso” y sostuvo que lleva al extremo una narrativa de derecha basada en esa contraposición. Según Falak, el problema radica en que quienes no adhieren a esa visión quedan presentados como excluidos del cuerpo cívico.
Falak también sostuvo que esa concepción representa un retroceso en materia de pluralismo y civilidad. Incluso marcó distancia con las comparaciones automáticas con el fascismo o el nazismo, señalando que se trata de fenómenos diferentes.
Otro eje central fue la participación de Milei en una actividad realizada en instalaciones de la escuela ORT. Falak habló como padre de un exalumno y recordó su experiencia positiva con una institución que describió como pluralista y abierta a estudiantes de distintas confesiones o sin confesión religiosa.
El periodista cuestionó que se hayan utilizado instalaciones y alumnos para una actividad que, a su entender, confrontó con los valores que identificaba con la escuela. También consideró que detrás de la invitación existió una decisión política de instancias superiores.
Falak fue todavía más lejos al cuestionar que la institución no haya emitido, según su relato, una posición pública crítica después del discurso presidencial. Planteó que, aun si la invitación hubiera tenido como objetivo que Milei hablara sobre ética e inteligencia artificial, la institución podría haber marcado distancia posteriormente frente a declaraciones que considerara graves.
Falak también rechazó la idea de que sus críticas representen apenas una posición individual o marginal dentro de la comunidad judía. Dijo creer que existe una cantidad mucho mayor de judíos disconformes con lo que está ocurriendo, aunque reconoció que no tenía forma de cuantificarlo.
En ese marco, manifestó su rechazo a las acciones del Estado de Israel en relación con el pueblo palestino y calificó la situación en Gaza como un genocidio. Al mismo tiempo, sostuvo que las voces progresistas dentro de la comunidad no cuentan con una representación institucional fuerte.
Según su lectura, las organizaciones que tienen mayor presencia pública fueron atravesadas por una derecha extrema, mientras que otras posiciones quedaron con menor capacidad de representación institucional. Falak mencionó también pronunciamientos de sectores progresistas que, según afirmó, expresaron posiciones diferentes.
Hacia el final, Falak apuntó contra lo que definió como una “cadena de complicidades”, conveniencias y silencios alrededor de determinados fenómenos políticos. En su interpretación, detrás de esos silencios existen intereses políticos y económicos.
También sostuvo que la relación de Milei con sectores ultraortodoxos durante sus viajes a Israel responde a una lógica de utilización política. Según Falak, la imagen de un Presidente argentino estrechamente vinculado con esos sectores resulta beneficiosa para quienes buscan exhibir ese respaldo.
La entrevista dejó así una discusión que excede la conversión religiosa de Javier Milei. La controversia planteada por Falak apunta a una cuestión más profunda: qué ocurre cuando una identidad religiosa es incorporada al discurso presidencial y utilizada para construir una frontera política entre quienes representan el supuesto “bien” y quienes quedan ubicados del lado del “mal”.
En ese escenario, la pregunta sobre la circuncisión funciona como una provocación periodística, pero también como puerta de entrada a un debate mayor sobre religión, política, representación comunitaria y pluralismo. Falak eligió poner el foco precisamente allí: en la distancia que, según su lectura, existe entre los valores del judaísmo que reivindica y la interpretación que Milei hace de ellos.
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