Mientras las chances presidenciales de Macri se diluyen, el PRO arma un plan B para evitar que “Mauricio se dedique a Antonia”: Larreta a Capital, y una derrota digna de Macri que lo deje con futuro.
Redacción En Orsai // Jueves 03 de octubre de 2013 | 12:55
En el PRO circula un plan B que no necesariamente implique la salida total de Macri del escenario nacional
Asegurar la sucesión en alguien confiable a los ojos de Macri, más una derrota digna en la presidencial, que lo deje de pie al alcalde hacia el futuro, es un combo políticamente tolerable dentro del PRO.
“Macri juega con eso de que puede dejar todo y rajarse con Juliana y Antonia a pasear por el mundo”, opina un dirigente cercano a Macri pero que, por si las dudas, ya analiza la perspectiva de pasarse al massismo.
Es que a medida que se desdibuja la estrategia presidencial del jefe de Gobierno porteño -es decir, que el colectivo del peronismo lo vaya a buscar por falta de candidatos propios con mejores chances-, los dirigentes PRO más atados y comprometidos con la suerte del líder empiezan a introducir la perspectiva de un plan B que no necesariamente implique la salida total de Macri del escenario nacional.
Incluso Horacio Rodríguez Larreta, aseguró ayer que “queda claro” que la candidatura presidencial de Macri en el 2015 irá por “caminos separados” de una eventual postulación de Sergio Massa.
Es decir, el macrismo asume la imposibilidad de que el alcalde sea el candidato oficial del peronismo, incluso de la línea del PJ no kirchnerista.
“Mauricio tiene que asegurar la continuidad en el distrito con Horacio, y presentarse en la presidencial aunque pierda”, explica un funcionario macrista.
Se refiere a que Rodríguez Larreta, el jefe de Gabinete al que Macri califica como leal y confiable, a diferencia de lo que piensa sobre Gabriela Michetti, sea el candidato a la sucesión en la alcaldía porteña.
Para lograr tal cosa, Larreta debería vencer la proverbial mala imagen que lo persigue, a diferencia de lo que ocurre con Michetti, quien no cuenta con los avales políticos internos, pero sí con la imagen positiva necesaria para suceder electoralmente a Macri.
La otra pata del plan B macrista sería que el alcalde se presente en las elecciones presidenciales, aunque no tenga garantizada la victoria de antemano. Porque esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en el 2011, Macri ya no cuenta con el premio consuelo de refugiarse un período más en la Capital.
Para eso, los dirigentes macristas deberían desactivar el tic macrista de “largo todo y me dedico a Antonia”, un reflejo al que Macri apeló en más de un reportaje, para horror de los militantes del PRO con trayectoria en el PJ y la política tradicional.
"Si de golpe termino dedicándome a mi mujer y a Antonia el día de mañana, ¿cuál es el drama?”, explicó Macri ante La Nación después de las PASO.
Dentro del PRO calculan si el 15% de intención de voto nacional que reúne Macri se pudiera estirar a un 20%, el ex presidente de Boca aspiraría a un balotaje contra algún candidato del peronismo.
Y aun perdiendo, un escenario semejante lo dejaría bien plantado de cara al futuro del tablero político nacional.
“Mauricio juega con eso de que puede largar todo, pero después de un tiempo no es tan fácil dejar la política, sentís un vacío que no se llena así nomás”, psicologiza el dirigente macrista, que apuesta y empuja al jefe a no “desdramatizar” la política.