Los momentos de crisis de campaña en Cambiemos surgieron a partir de los escándalos de corrupción, primero con el caso Niembro que desembocó en la renuncia del candidato a diputado. Pero también florecieron el festival de contrataciones directas y sobreprecios, pero Macri insiste con una lógica que no cumple.
Pep - Redacción En Orsai // Miercoles 21 de octubre de 2015 | 07:49
A pocas horas de terminar con las campañas presidenciales, Mauricio Macri es un propio espectador de cómo sus chances de acceder a la presidencia cada vez son más escuetas. Una de las principales razones tiene que ver desarticular la estrategia de la “gestión transparente” de la Ciudad.
El escándalo por las contrataciones directas a un propio candidato de su lista como Fernando Niembro, perjudicó notablemente sus aspiraciones presidenciables. Luego fueron los sobreprecios en la Publicidad Oficial donde emisoras de todo el país no cobrar las sumas indicadas por el Gobierno porteño. Además, se detectaron un festival de contrataciones directas millonarias para amigos de Macri que luego aportaron en la campaña electoral.
Todo esta situación golpeó duro a Cambiemos y al PRO en su conjunto.
Sin embargo, con poca salida visible, Macri insiste en algo que quedó en evidencia es impracticable en sus ocho años de gestión en la Ciudad.
Anoche, en una entrevista por Todo Noticias aseguró que “cuando hablo de unir a los argentinos y de recuperar la calidad democrática hablo de transparentar el Estado”. Lo que parece todo una declaración democrática solo se queda en un slogan que la gestión PRO no se molestó en cumplimentar al frente del Gobierno porteño.

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