Tanto la editorial de hoy del diario de los Mitre y Saguier como el ensayista opositor al gobierno nacional, Alejandro Katz, también columnista del diario porteño, coincidieron en descalificar el avance en materia de derechos humanos experimentadas por la sociedad argentina.
Por Sergio Villone // Lunes 03 de agosto de 2015 | 11:19
En una entrevista con La Voz del Interior (diario cordobés del Grupo Clarín), Katz, intelectual integrante del espacio de Margarita Stolbizer, consideró que “buena parte de los juicios de estos años estuvieron muy alejados de la idea de justicia, pero en cambio fueron próximos a la idea de venganza”.
“Uno de los problemas subyacentes es reducir la justicia a la idea de sanción penal, además de la antinomia entre justicia y verdad, que de esa forma se vuelve borrosa y no es alcanzable. Antes que la persecución penal a miembros marginales de la dictadura, el mejor medio de reparación para mucha gente, después de los juicios a las cúpulas militares, hubiera sido ubicar a sus nietos”, intentó descalificar Katz.
“El kirchnerismo utilizó muy astutamente el recurso de la persecución para convertirse en el campeón de unos derechos humanos que no le importaron en el pasado ni le importan en el presente”, embistió el licenciado en Lengua y Literatura.
Por su parte, la editorial de hoy del diario La Nación, titulada “Lesa venganza”, salió nuevamente en defensa del ex ministro de Gobierno bonaerense durante la última dictadura cívico-militar, Jaime Smart, el primer funcionario civil de alto rango condenado -en 2012- por crímenes de lesa humanidad.
Para La Nación, Smart “debió soportar ya dos juicios orales celebrados en La Plata con bulliciosas audiencias plagadas de activistas y militantes que falsamente declaman una defensa de los derechos humanos, cuando está claro que sólo buscan agraviar y ofender a procesados y defensores que no comulgan con su ideario”.
No es un dato menor que la condena a Smart a prisión perpetua fue por el homicidio de Jorge Rubinstein, abogado del grupo Graiver, secuestrado y asesinado en el marco de la apropiación de la empresa Papel Prensa por parte de La Nación en medio de la Dictadura.
Según el diario de Bartolomé Mitre, uno de los acusados de delitos de lesa humanidad en esa causa que también involucra al CEO de Clarín, Héctor Magnetto y a la dueña de dicho Grupo, Ernestina Herrera de Noble, Smart fue condenado sin pruebas “soslayando las bases fundamentales de nuestro sistema jurídico, con el impulso de la Secretaría de Derechos Humanos, el apoyo del Ministerio Público Fiscal y la connivencia de varios jueces federales”.
Luego de considerar a Smart un “preso político”, la empresa periodística dejó asentado que la “persecución” contra Smart es porque “ha sido uno de los jueces de la Cámara Federal en lo Penal de la Nación que juzgó y condenó en forma ejemplar entre 1971 y 1973 a terroristas de entonces, luego liberados por el gobierno de Héctor Cámpora y, en ciertos casos, tan cercanos al gobierno actual”.