HISTORICO GIRO

Tsipras se inspirará en la Argentina para negociar con Merkel una quita de la deuda

La flexible fuerza de izquierda rompió el bipartidismo en Grecia y proclamó el fin de los demenciales planes de austeridad. Líderes de Syriza estudian la estrategia K con los acreedores. Sombrías amenazas de Alemania.

Tsipras se inspirará en la Argentina para negociar con Merkel una quita de la deuda

G.O.B. // Lunes 26 de enero de 2015 | 12:02

"Abandonamos la austeridad tras cinco años de humillación porque la gente me ha dado un mandato claro de relegar al pasado la troika de acreedores”

 

Hace dos años, Alexis Tsipras estuvo en Buenos Aires. Se reunió con tres ministros del gobierno de Cristina y disertó en la Biblioteca Nacional, invitado por Carta Abierta. Expresó su admiración por la superación de la crisis de 2001 y encontró parangones entre dos pueblos que “están viviendo una época post liberal” y a los que los planes de austeridad de los poderosos del norte le han provocado un tremendo aumento de la pobreza (los griegos perdieron 40% de su poder adquisitivo en cuatro años). Dentro de unas horas, Tsipras jurará como jefe de Gobierno, sellando el fin del bipartidismo en Grecia y convirtiéndose en el primer dirigente de izquierda (“radical“, según los diarios del establishment) que llega al poder en un país de la Unión Europea. Tiemblan los poderes establecidos. Temen un default (la deuda griega se disparó a 320 mil millones de dólares) y el efecto contagio a Gran Bretaña y España, este año. Ya se escuchan sórdidas amenazas alemanas.
Pero el inspirado y carismático Tsipras -un ingeniero ateniense de 41 años- ha reconocido que no se puede aplicar mecánicamente las dos experiencias:  "Tanto Brasil como Argentina son países exportadores de muchos productos, son miembros del Grupo de los 20 donde están las economías más poderosas del mundo. Por eso no se pueden comparar con Grecia que no tiene esas capacidades productivas", señaló en Buenos Aires en diciembre de 2012.
No obstante, la Argentina y las políticas sociales del kirchnerismo son una referencia importante para la fuerza más votada en Grecia que, en tren de buscar parangones locales, podría compararse con el Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella, de ninguna manera con el dogmático Partido Obrero. “Syriza es un amable y voluntarioso partido socialdemócrata que, si pretende hacer algo radicalmente nuevo es limpiar los establos, lógicamente de Augías, erradicando el clientelismo, la corrupción, el despilfarro, la falsificación de la esencia misma de la democracia”, escribió el analista Miguel Bastenier.
Volvamos a la Argentina. Mirá estos dos datos:
* Uno de los fundadores de Syriza en 1992 fue Kostas Isijos, quilmeño e hincha de Independiente que vive en Atenas desde hace dos décadas. Hoy es uno de los responsables de las relaciones internacionales de Syriza.
* Otros asesor muy escuchado por Tsipras es Kostas Lapavitsas, un economista que se ha reunido con funcionarios argentinos para discutir la reestructuración de deuda de 2005 y 2007. En la plataforma de Syriza se promete renegociar la mayor parte de la deuda pública y conseguir una quita sustancial tal como hizo Alemania en 1953 (y la Argentina hace una década). No será fácil, pero tampoco imposible. Se trata de una negociación política: el 62% de los títulos de deuda griega están en manos de gobiernos de la Unión Europea; el Banco Central Europeo tiene el 11% y el Fondo Monetario otro 10%. Los bancos privados sólo tienen en cartera el 17% del total, después de la reestructuración de un lustro atrás que, justamente, tuvo como meta principal salvar a las entidades financieras de la posibilidad de un default en la periferia de Europa.
BRAVUCONADA
Ya se escucharon amenazas de los alemanes, como dijimos más arriba. Minutos después de confirmarse el espectacular triunfo de Syriza con el 36,24% de los votos, el presidente del Banco Central alemán (Bundesbank), advirtió que Grecia sigue necesitando apoyo financiero europeo y condicionó la entrega de euros “a que se respeten los acuerdos adoptados”. Justamente, lo que Tsipras y el pueblo griego que lo votó han repudiado. El líder de Syriza proclamo anoche que Grecia abandona “la austeridad tras cinco años de humillación” porque la gente “me ha dado un mandato claro de relegar al pasado la troika de acreedores”. La troika se refiere a la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo que pergeñaron la terapia financiera clásica que redundó en una caída promedio del 25% de los salarios griegos y la desaparición del aguinaldo y las esperanzas de un país de once millones de habitantes que ha sumado en tres años un millón de pobres más.
En una entrevista con la primera cadena de la televisión pública alemana, el descarado de Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, insistió en que “el nuevo gobierno griego no haga promesas ilusorias que el país no se puede permitir” y que “continúe con las reformas estructurales que se necesitan sin poner en cuestión lo conseguido hasta el momento”.
Pero la gente de Syriza tiene otro ajuste en la cabeza, que el tradicional, el que recae sobre lo que menos tienen. En su plataforma electoral se incluye subir el Impuesto sobre las Ganancias al 75% a partir de los 500.000 euros de ingresos anuales, al mismo tiempo que se derogan los privilegios de la Iglesia y los armadores de barcos. Nacionalizar la banca, suministrar electricidad gratis a los pobres y reducir drásticamente el gasto militar (para ello Tsipras está dispuesto a firmar un acuerdo de paz definitivo con Turquía, el enemigo histórico) son otras promesas revolucionarias formuladas por escrito. Se vienen tiempos interesantes en Europa, amigos.
ASCENSO METEORICO
Te preguntarás cómo hizo una coalición de izquierda para derrotar categóricamente a las dos fuerzas tradicionales de Grecia (los socialistas y los conservadores) que venían gobernando desde la reinstauración de la democracia. Por cierto, Tsipras nació en 1974, apenas unos días después de la caída de la Junta de los Coroneles que había gobernado la Hélade con mano de hierro desde 1967.
La carrera política de Tsipras -un popular líder estudiantil proveniente de las juventudes comunistas- empezó realmente en 2006, cuando fue nombrado candidato de su partido a la alcaldía de Atenas y consiguió el 10,6% de la voluntad popular, un resultado inesperado que lo aupó, a inicios de 2008, a la presidencia de Synaspismós, principal componente de la coalición Syriza (fundada en 2004).
El giro que dio al discurso de su partido le costó una escisión, a inicios de 2010, del ala más moderada, que creó otra formación, Dimar. Alexis encajó el golpe y siguió adelante. La gran popularidad comenzó en mayo de 2012, cuando, para sorpresa general, Syriza, cuya influencia electoral se situaba hasta entonces entre 3 % y 5 %, se convirtió en la segunda fuerza política griega, gracias a su rechazo a cajas destempladas de la austeridad draconiana que los acreedores del país habían impuesto a la sociedad.
En los dos años y medio que siguieron, se lanzó a la conquista de la clase media, que tras seis años de recesión, vio hundido su nivel de vida, al calor de una escalada brutal del desempleo hasta el 30%. En las elecciones europeas de junio del año pasado, Syriza fue el partido más votado con una ventaja de casi un 4% frente a Nueva Democracia, la formación del primer ministro conservador Andonis Samarás. Ayer, superó a esta misma fuerza por casi diez puntos. Una nueva era comienza en Grecia (esa nación inspiradora) y probablemente en toda Europa.

Hace dos años, Alexis Tsipras estuvo en Buenos Aires. Se reunió con tres ministros del gobierno de Cristina y disertó en la Biblioteca Nacional, invitado por Carta Abierta. Expresó su admiración por la superación de la crisis de 2001 y encontró parangones entre dos pueblos que “están viviendo una época post liberal” y a los que los planes de austeridad de los poderosos le han provocado un tremendo aumento de la pobreza (los griegos perdieron 40% de su poder adquisitivo en cuatro años). Dentro de unas horas, Tsipras jurará como jefe de Gobierno, sellando el fin del bipartidismo en Grecia y convirtiéndose en el primer dirigente de izquierda-izquierda que llega al poder en un país de la Unión Europea. Tiemblan los poderes establecidos. Temen un default (la deuda griega se disparó a 320 mil millones de dólares) y el efecto contagio a Gran Bretaña y España, este año. Ya se escuchan sórdidas amenazas alemanas.


Pero el inspirado y carismático Tsipras -un ingeniero ateniense de 41 años- ha reconocido que no se puede aplicar mecánicamente las dos experiencias:  "Tanto Brasil como Argentina son países exportadores de muchos productos, son miembros del Grupo de los 20 donde están las economías más poderosas del mundo. Por eso no se pueden comparar con Grecia que no tiene esas capacidades productivas", señaló en Buenos Aires en diciembre de 2012.

No obstante, la Argentina y las políticas sociales del kirchnerismo son una referencia importante para la fuerza más votada en Grecia que, en tren de buscar parangones locales, podría compararse con el Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella, de ninguna manera con el dogmático Partido Obrero. “Syriza es un amable y voluntarioso partido socialdemócrata que, si pretende hacer algo radicalmente nuevo es limpiar los establos, lógicamente de Augías, erradicando el clientelismo, la corrupción, el despilfarro, la falsificación de la esencia misma de la democracia”, escribió el analista Miguel Bastenier.


Volvamos a la Argentina. Mirá estos dos datos:

* Uno de los fundadores de Syriza en 1992 fue Kostas Isijos, quilmeño e hincha de Independiente que vive en Atenas desde hace dos décadas. Hoy es uno de los responsables de las relaciones internacionales de Syriza.

* Otros asesor muy escuchado por Tsipras es Kostas Lapavitsas, un economista que se ha reunido con funcionarios argentinos para discutir la reestructuración de deuda de 2005 y 2007. En la plataforma de Syriza se promete renegociar la mayor parte de la deuda pública y conseguir una quita sustancial tal como hizo Alemania en 1953 (y la Argentina hace una década). No será fácil, pero tampoco imposible. Se trata de una negociación política: el 62% de los títulos de deuda griega están en manos de gobiernos de la Unión Europea; el Banco Central Europeo tiene el 11% y el Fondo Monetario otro 10%. Los bancos privados sólo tienen en cartera el 17% del total, después de la reestructuración de un lustro atrás que, justamente, tuvo como meta principal salvar a las entidades financieras de la posibilidad de un default en la periferia de Europa.

BRAVUCONADA ALEMANA

Ya se escucharon amenazas de los alemanes, como dijimos más arriba. Minutos después de confirmarse el espectacular triunfo de Syriza con el 36,24% de los votos, el presidente del Banco Central alemán (Bundesbank), advirtió que Grecia sigue necesitando apoyo financiero europeo y condicionó la entrega de euros “a que se respeten los acuerdos adoptados”.

Justamente, lo que Tsipras y el pueblo griego que lo votó han repudiado. El líder de Syriza proclamo anoche que Grecia abandona “la austeridad tras cinco años de humillación” porque la gente “me ha dado un mandato claro de relegar al pasado la troika de acreedores”. La troika se refiere a la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo que pergeñaron la terapia financiera clásica que redundó en una caída promedio del 25% de los salarios griegos y la desaparición del aguinaldo y las esperanzas de un país de once millones de habitantes que ha sumado en tres años un millón de pobres más.


En una entrevista con la primera cadena de la televisión pública alemana, el descarado de Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, insistió en que “el nuevo gobierno griego no haga promesas ilusorias que el país no se puede permitir” y que “continúe con las reformas estructurales que se necesitan sin poner en cuestión lo conseguido hasta el momento”.

Pero la gente de Syriza tiene otra estrategia en la cabeza para que las cuentas cuadren, que el ajuste tradicional, el que recae sobre lo que menos tienen. En su plataforma electoral se incluye subir el Impuesto sobre las Ganancias al 75% a partir de los 500.000 euros de ingresos anuales, al mismo tiempo que se derogan los privilegios de la Iglesia Ortodoxa y los armadores de barcos. Nacionalizar la banca, suministrar electricidad gratis a los pobres y reducir drásticamente el gasto militar (para ello Tsipras está dispuesto a firmar un acuerdo de paz definitivo con Turquía, el enemigo histórico) son otras promesas revolucionarias formuladas por escrito. Se vienen tiempos interesantes en Europa, amigos.

ASCENSO METEORICO

Te preguntarás cómo hizo una coalición de izquierda para derrotar categóricamente a las dos fuerzas tradicionales de Grecia (los socialistas y los conservadores) que venían gobernando desde la reinstauración de la democracia. Por cierto, Tsipras nació en 1974, apenas unos días después de la caída de la Junta de los Coroneles que había gobernado la Hélade con mano de hierro desde 1967.


La carrera política de Tsipras -un popular líder estudiantil proveniente de las juventudes comunistas- empezó realmente en 2006, cuando fue nombrado candidato de su partido a la alcaldía de Atenas y consiguió el 10,6% de la voluntad popular, un resultado inesperado que lo aupó, a inicios de 2008, a la presidencia de Synaspismós, principal componente de la coalición Syriza (fundada en 2004).


El giro que dio al discurso de su partido le costó una escisión, a inicios de 2010, del ala más moderada, que creó otra formación, Dimar. Alexis encajó el golpe y siguió adelante. La gran popularidad comenzó en mayo de 2012, cuando, para sorpresa general, Syriza, cuya influencia electoral se situaba hasta entonces entre 3 % y 5 %, se convirtió en la segunda fuerza política griega, gracias a su rechazo a cajas destempladas de la austeridad draconiana que los acreedores del país habían impuesto a la sociedad.

En los dos años y medio que siguieron, se lanzó a la conquista de la clase media, que tras seis años de recesión, vio hundido su nivel de vida, al calor de una escalada brutal del desempleo hasta el 30%. En las elecciones europeas de junio del año pasado, Syriza fue el partido más votado con una ventaja de casi un 4% frente a Nueva Democracia, la formación del primer ministro conservador Andonis Samarás. Ayer, superó a esta misma fuerza por casi diez puntos. Una nueva era comienza en Grecia (esa nación inspiradora) y probablemente en toda Europa.

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