OPINIÓN

Nora Dalmasso: de adúltera a víctima de femicidio

Por primera vez desde que fue asesinada, el rostro de Nora Dalmasso apareció en una movilización popular en reclamo de justicia. Con la causa todavía sin fiscal, una multitud dejó en claro en las calles de Río Cuarto (Córdoba) que no está dispuesta a convivir con la impunidad.

Nora Dalmasso: de adúltera a víctima de femicidio

Por Hernán Vaca Narvaja - Revista El Sur // Viernes 12 de junio de 2015 | 12:03

Después de años de letargo judicial, indiferencia familiar y olvido popular, Nora Dalmasso, víctima de uno de los femicidios más atroces de la historia de Río Cuarto, volvió a escena. Lo hizo primero a raíz del forzado apartamiento del fiscal Javier Di Santo de una investigación bochornosa, en la que su última medida procesal se produjo en agosto de 2012 y consistió en autorizar la realización de fotocopias a pedido de los querellantes. Y lo hizo en la marcha #NiUnaMenos, cuando sorpresivamente su rostro sonriente y su mirada viva reaparecieron en modestas pancartas que se confundieron con las de otras mujeres que dejaron sus vidas en manos de la brutalidad masculina.

Nora Dalmasso rompió el miércoles 3 de junio, por primera vez desde su cobarde homicidio cometido en la madrugada del 25 de noviembre de 2006, el pequeño y perverso círculo del country Villa Golf -el del chisme en voz baja, las acusaciones anónimas, los rumores de “las congresistas” y el silencio incómodo de sus vecinos- para convertirse en una víctima más de un fenómeno social que le duele al país: la violencia de género, de la que el femicidio es su expresión fatal.

El reclamo de justicia por Nora Dalmasso se hizo extensivo a los organizadores del acto, que la incluyeron en la larga nómina de asesinatos de mujeres todavía impunes. Cuando ninguno de sus familiares directos –ni el viudo sospechado, ni el hijo desincriminado ni el hermano ofendido- se han expresado todavía sobre las posibles consecuencias del cambio de fiscal en un expediente que dormía el sueño de los (in)justos, el reclamo por el esclarecimiento del caso Dalmasso revive en las calles y vuelve a focalizar su reclamo en la actuación de un Poder Judicial riocuartense sospechado, cuanto menos, de parcial y clasista.

Es curioso que haya tenido que ser un organismo público -el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Río Cuarto- el que reimpulsara el reclamo de justicia de un crimen paradigmático. Tan curioso como el silencio familiar que siguió –y sigue- ante la noticia del cambio de fiscal, que ocupó la tapa del único diario de la ciudad y volvió a irrumpir, todavía tímidamente, en los principales diarios del país. Hasta ahora, el único que habló en nombre de la familia fue el inefable abogado de Facundo Macarrón, Marcelo Brito, y lo hizo para refutar las expresiones del fiscal de Cámara Jorge Medina –que llamó la atención sobre la falta de interés de la querella en la resolución de la causa- y cuestionar el apartamiento del fiscal Di Santo.

Vaya paradoja: a pesar del evidente “letargo judicial” advertido por el juez Daniel Muñoz, el abogado del viudo dijo que estaba conforme con el desempeño del fiscal Di Santo.

Nora Dalmasso volvió del olvido. Su recuerdo sobrevivió a la inoperancia, el silencio y la complicidad de los poderosos. Pasó de “adúltera” perdonada por su marido a víctima de femicidio. Por primera vez desde su cobarde asesinato, hace más de ocho años, su rostro fue tomado junto al de otras decenas de víctimas como bandera por miles de personas, en su mayoría mujeres, que se congregaron espontáneamente para gritarle al Poder Judicial de Río Cuarto que no están dispuestas a resignarse a la impunidad.

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