NO VETO

La UCR y el Massismo continúan el camino de Cobos

La ratificación de las autoridades en la Cámara de Diputados encontró a una oposición dubitativa que creyó zafar de la situación recurriendo a la frese “no veto” –-en la misma línea discursiva del voto “no positivo” de Julio Cobos— como una forma de reconocer que no se oponían a la continuidad del presidente kirchnerista de la Cámara baja, Julián Domínguez, y mantener sus propios privilegios en la conducción del cuerpo.

La UCR y el Massismo continúan el camino de Cobos

Por Ángel Lisboa // Jueves 04 de diciembre de 2014 | 09:30

 

Envalentonados, los radicales convocaron a una reunión de bloque el martes por la noche para definir la postura que adoptarían y donde la conducción de la bancada propuso la abstención para no votar a favor de Domínguez, a quien habían denunciado penalmente –junto a otros diputados opositores— por una discusión reglamentaria del cuerpo que llevaron a la justicia. Pero un duro debate interno tampoco terminó por definir la postura.
Peor aun cuando se enteraron que el resto de los bloques opositores (FR, PRO y FAP) sacaron a relucir su taquillero caballito de batalla de la “defensa de la institucionalidad”, para admitir que no se iban a oponer a la representación popular de la Cámara y por lo tanto aceptar la propuesta que hiciera la primera minoría del cuerpo: el kirchnerismo, que con sus aliados son mayoría en la Cámara baja. Desconcertados, los radicales postergaron su definición hasta minutos antes de ingresar al recinto y luego de una ronda de consultas con el resto de los bloques opositores.
Allí, encontraron junto al massismo una fórmula común para zafar de la incómoda situación de tener que reconocer al oficialismo como mayoría.  El jefe da la bancada de la UCR, el cordobés Mario Negri, eligió no pronunciarse por la propuesta del Frente para la Victoria y elogió la continuidad de la radical cobista mendocina Patricia Giménez como vice segunda de la Cámara en representación de la segunda minoría parlamentaria. Luego se quejó del manejo del Frente para la Victoria en la Cámara, aunque le reconoció que están en condiciones de imponer su mayoría y se limitó a la frase cobista del “no veto”, para decir que  no la iban a impugnar la propuesta oficialista.
El massista Darío Giustozzi siguió el mismo camino. Se refirió a las “bondades” y los “elogios” (…) que recibió su compañera de bancada Graciela Camaño (esposa del gastronómico Luis Barrionuevo) por su activad parlamentaria y que la proponían para continuar en la viecepresidencia tercera de la Cámara baja.  “Como muestra de generosidad tampoco vamos a vetar ninguna propuesta”, agregó un desprendido Gisutozzi en referencia a la continuidad de Domínguez.
Ambos se ganaron el repudio del oficialismo y sus aliados. Los acusaron de “querer dirimir en la justicia los debates que pierden con el voto en el recinto”, le recordaron que el Grupo A (que unió a toda la oposición para despojar de la mayoría al oficialismo en 2009) “no está disuelto” y que acuerdan cosas con el solo objetivo de oponerse a las iniciativas del oficialismo aunque coincidan con muchas de ellas, así como expresar que “con respeto” se dirigen al oficialismo para luego desatarse con “insultos descalificadores”. Además de ausentarse de los debates de fondo en el recinto y “privilegiar” los set de TV para difundir sus campañas políticas contra el Gobierno.
Con ironía, la jefe del bloque del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, le respondió que el oficialismo “tampoco vetará” las propuestas opositoras. Otra batalla perdida de la oposición, que buscó eufemismos evasivos para intentar conservar su cuota de poder parlamentario, que le corresponde proporcionalmente.

Envalentonados, los radicales convocaron a una reunión de bloque el martes por la noche para definir la postura que adoptarían y donde la conducción de la bancada propuso la abstención para no votar a favor de Domínguez, a quien habían denunciado penalmente –junto a otros diputados opositores— por una discusión reglamentaria del cuerpo que llevaron a la justicia. Pero un duro debate interno tampoco terminó por definir la postura.


Peor aun cuando se enteraron que el resto de los bloques opositores (FR, PRO y FAP) sacaron a relucir su taquillero caballito de batalla de la “defensa de la institucionalidad”, para admitir que no se iban a oponer a la representación popular de la Cámara y por lo tanto aceptar la propuesta que hiciera la primera minoría del cuerpo: el kirchnerismo, que con sus aliados son mayoría en la Cámara baja. Desconcertados, los radicales postergaron su definición hasta minutos antes de ingresar al recinto y luego de una ronda de consultas con el resto de los bloques opositores.


Allí, encontraron junto al massismo una fórmula común para zafar de la incómoda situación de tener que reconocer al oficialismo como mayoría.  El jefe da la bancada de la UCR, el cordobés Mario Negri, eligió no pronunciarse por la propuesta del Frente para la Victoria y elogió la continuidad de la radical cobista mendocina Patricia Giménez como vice segunda de la Cámara en representación de la segunda minoría parlamentaria. Luego se quejó del manejo del Frente para la Victoria en la Cámara, aunque le reconoció que están en condiciones de imponer su mayoría y se limitó a la frase cobista del “no veto”, para decir que  no la iban a impugnar la propuesta oficialista.


El massista Darío Giustozzi siguió el mismo camino. Se refirió a las “bondades” y los “elogios” (…) que recibió su compañera de bancada Graciela Camaño (esposa del gastronómico Luis Barrionuevo) por su activad parlamentaria y que la proponían para continuar en la viecepresidencia tercera de la Cámara baja.  “Como muestra de generosidad tampoco vamos a vetar ninguna propuesta”, agregó un desprendido Gisutozzi en referencia a la continuidad de Domínguez.

Ambos se ganaron el repudio del oficialismo y sus aliados. Los acusaron de “querer dirimir en la justicia los debates que pierden con el voto en el recinto”, le recordaron que el Grupo A (que unió a toda la oposición para despojar de la mayoría al oficialismo en 2009) “no está disuelto” y que acuerdan cosas con el solo objetivo de oponerse a las iniciativas del oficialismo aunque coincidan con muchas de ellas, así como expresar que “con respeto” se dirigen al oficialismo para luego desatarse con “insultos descalificadores”. Además de ausentarse de los debates de fondo en el recinto y “privilegiar” los set de TV para difundir sus campañas políticas contra el Gobierno.


Con ironía, la jefe del bloque del Frente para la Victoria, Juliana Di Tullio, le respondió que el oficialismo “tampoco vetará” las propuestas opositoras. Otra batalla perdida de la oposición, que buscó eufemismos evasivos para intentar conservar su cuota de poder parlamentario, que le corresponde proporcionalmente.

 

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