Los bancos argentinos propusieron a los fondos especulativos comprarle los bonos con depósitos de los ahorristas. No hubo ninguna generosidad, denunció el ministro.
Cristina y Axel recordaron que el Estado no puede participar de ningún arreglo con los buitres, para no violar la clásula RUFO.
Agencias y Redacción de EnOrsai // Viernes 01 de agosto de 2014 | 00:39
Ser generoso con la plata de otros ya es malo pero que sea de todos nosotros es peor
Misterio develado. Axel Kicillof explicó ayer a la tarde las causas por las que no prospero el plan in extremis de la Asociación de Bancos de la Argentina para comprar la deuda de los fondos buitres. Señaló el ministro de Economía que el Gobierno "no se opone" a un acuerdo entre privados para destrabar el conflicto, aunque advirtió que "si los bancos argentinos quieren poner planta para resolver esto que sea de la suya".
En una conferencia de prensa en el Palacio de Hacieda, el ministro destacó que, según versiones publicadas por la prensa, la propuesta de los bancos involucraba depósitos de los ahorristas, incluyendo en ciertos casos a bancos en los que el Estado tiene acciones a través de la ANSES. En esa oferta "no hubo ninguna generosidad", subrayó Axel. Y fíjate lo que deber haber sido que hasta uno de los fondos buitre involucrado en la demanda, Aurelius, la calificó en un comunicado como "no confiable".
"Me enteré que los bancos argentinos iban a poner plata para comprar deuda u ofrecer una garantía. Después me entero que en realidad lo que querían hacer era poner la plata y cubrirse con plata de los depositantes“, explicó el ministro. Kicillof interpretó que el plan impulsado por el presidente de Adeba, Jorge Brito, y presentado en Nueva York por el economista Sebastián Palla era recurrir como reaseguro de su propuesta a los dineros del Sedesa, el fondo de garantía conformado por el 0,015 por ciento de los saldos diarios de los depósitos de los ahorristas.
"Esa es plata de los depositantes, de los argentinos. Ser generoso con la plata de otros ya es malo pero que sea de todos nosotros es peor. Muchos de esos depositantes son ahorristas de la banca pública", resaltó Axel.
"Si los bancos argentinos quieren poner planta para resolver esto que sea de la suya. Bienvenido sea todo aquel que quiera contribuir. El gobierno no se opone", insistió.
El ministro consideró que existen incentivos para una propuesta de privados, ya que la situación generada por el fallo del juez Thomas Griesa y por la posición recalcitrante de todo nada de los fondos litigantes afecta el rendimiento de los títulos que están en poder de privados.
"El Gobierno no tiene un perjuicio directo emanado del valor de los bonos" pero "los bancos tienen algo de 70.000 millones de dólares" en estos papeles, de manera de que "si la cotización cae pierden patrimonio", explicó.
Axel insistió en que una solución de este tipo al gobierno "le parece natural" porque Griesa generó este problema de que "no pueden cobrar unos porque los otros no los dejan", entonces "habrá que pagar un peaje para que los fondos sigan fluyendo por esta insólita decisión", cuestionó con tono irónico.
En este sentido aclaró, una vez más, que "el Gobierno no se opone a un acuerdo entre privados" pero el Estado no puede participar de ese acuerdo para no violar la cláusula RUFO "ni directa ni indirectamente", ya sea reintegrando el dinero a los bancos o con la intervención de alguna agencia estatal como Anses o YPF.